<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-857222292465851499</id><updated>2011-12-13T15:04:31.712-08:00</updated><category term='Año 2001'/><category term='Año 2003'/><category term='Tapa'/><category term='Primeros envíos'/><category term='Año 2002'/><category term='Año 2004'/><title type='text'>Papel</title><subtitle type='html'>libro del Proyecto Cyber Cuentos de Lucas Oliveira</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Funes</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-v64u3j9DaEk/TW6TgsMkCGI/AAAAAAAAEPo/AX0aHrhoLJk/s220/Picture%2B0158.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>29</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-857222292465851499.post-4519026829251166169</id><published>2008-03-01T06:03:00.000-08:00</published><updated>2008-03-02T11:35:12.218-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tapa'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;* - *&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_K_aFpDDbbm0/R8ls6vi0blI/AAAAAAAAA1o/KrEbRsG86Yg/s1600-h/Tapa%2Bde%2BPapel001.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_K_aFpDDbbm0/R8ls6vi0blI/AAAAAAAAA1o/KrEbRsG86Yg/s400/Tapa%2Bde%2BPapel001.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5172785403462446674" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;...La vanguardia era aquella parte del ejército en marcha que va delante del cuerpo principal. Una vanguardia considerada de atrás hacia adelante, dice una enciclopedia alemana hacia 1897, se divide en partes cada vez más pequeñas hasta llegar a la parte más avanzada o punta. El objetivo de cada una de estas partes consiste en proporcionar a las siguientes una mayor seguridad y un tiempo de preparación más largo. Las avanzadas tienen que adaptar su marcha a los contingentes de tropa más importantes que le siguen...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align: center;"&gt;* - *&lt;br /&gt;Tapa del libro&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: center;"&gt;* - *&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: center;"&gt;Collage hecho a mano con recortes de la&lt;br /&gt;Revista de Cultura Ñ del diario Clarín&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: center;"&gt;* - *&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: center;"&gt;Tamaño de la tapa 17 x 21 cm&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: center;"&gt;* - *&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: center;"&gt;Ejemplares numerados&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: center;"&gt;* - *&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: center;"&gt;Primera y única edición artesanal&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: center;"&gt;* - *&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: center;"&gt;Editado en enero de 2006&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: center;"&gt;* - *&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/857222292465851499-4519026829251166169?l=proyectocybercuentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/feeds/4519026829251166169/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=857222292465851499&amp;postID=4519026829251166169' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/4519026829251166169'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/4519026829251166169'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/2008/02/blog-post.html' title=''/><author><name>Funes</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-v64u3j9DaEk/TW6TgsMkCGI/AAAAAAAAEPo/AX0aHrhoLJk/s220/Picture%2B0158.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_K_aFpDDbbm0/R8ls6vi0blI/AAAAAAAAA1o/KrEbRsG86Yg/s72-c/Tapa%2Bde%2BPapel001.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-857222292465851499.post-7040930289462414843</id><published>2008-02-26T11:26:00.000-08:00</published><updated>2008-03-02T11:27:33.972-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Primeros envíos'/><title type='text'>Una pluma de color plateado</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Agustina está sentada en la mesa de enfrente. Sobre la mesa hay un jarro y dos vasos que contienen agua los que acompañan su paquete de cigarrillos varias veces ultrajado. Un encendedor de metal; dorado, clásico y aburrido. Seis bollitos de papel metálico y una navaja suiza que habla guaraní. Tiene la mirada parca. Un costado del labio tiene una cicatriz de color violáceo y los ojos entrecerrados por el humo que sangra en sus pupilas. En su mano derecha aparece de a ratos un palillo. Es un palillo especial que masajea las arrugas de sus manos con un brillo que pestañea polvo. Las piernas levemente separadas me cachetean con erecciones de vestido floreado. Su rodilla derecha tambalea azarosamente por más de... de... de...&lt;br /&gt;Pareciera que su rostro contagiara frigidez pues el humo se ha enamorado de sus mejillas y no se despega sin lamerlas.&lt;br /&gt;Esta esperando a Carmen.&lt;br /&gt;Carmen habla con un policía en una esquina donde las hojas de los árboles gestionan risas y caricias. Carmen no va a ir. Carmen va a esperar que el policía le indique cuál es la intersección en la que sus corazones se cruzan. Sí, es verdad; Carmen suele ser muy aburrida a veces. Pero se jacta de ser impulsiva y eso le hace bien. Carmen entiende de ropas y de fiestas. Estudia con encono lo que heredó de su abuela Mirta: la imagen de la mujer. Si bien el policía le aclaró de que de eso no iba a hablar, ella insiste encontrando formas cada vez más dobladas para encarar el tema. Carmen siente que esta noche no verá la tele y se acuerda de su amiga esperando en algún bar de la Av. Corrientes. A Carmen le gusta esta idea y se la comenta al Policía. Carmen conoce el tono de voz del agente Patricio Morales porque una vez conoció un Teniente de la Marina Mercante que le “acomodaba la estantería”. Carmen no dice “coger”; ella dice “me revisaron los cajones” o tal vez diga que le “revolvieron la sopa”. Una vez Carmen pensó que le estaban revolviendo el estómago aunque no siempre se dio así; pero cada tanto...&lt;br /&gt;Agustina conoce a Carmen desde que la encontró a un lado del Obelisco en dos de las fotos que había presentado para un trabajo de investigación sobre los símbolos fálicos de los porteños. La demora la llevaba extrañamente a fruncir los labios y agitar su vestido. Sus párpados tapando la mitad de sus ojos animan a la frente a dejarse  caer y esconderse entre el jarro y los vasos con agua. “Carmen debería esconderse unos días entre colchones meados o volquetes de mierda si no piensa aparecer”.  Los ojos de Agustina hablan como un tenedor clavado en un glúteo y la rigidez de su vulva indica un camino aberrante de palillos y arrugas dentro de un frasco de formol con medio cráneo de un occiso de unos cuarenta a cincuenta años. Lo que queda por imaginar es una muerte lenta y muchas cicatrices que hagan de Carmen un plato de fideos.&lt;br /&gt;Carmen piensa muy seguido en Agustina porque tiene un cuerpo muy lindo. Sabe que Agus camina muy bien con pollera y conoce cuando hay que usar suéter de lana y cuándo hay que usar campera. A Patricio Morales no le importa quién es Agustina, de eso sí se da cuenta Carmen. Pero mejor que piense así porque a Carmen le molesta que se metan demasiado en sus cosas. Prefiere escuchar consejos de chicos que se afeitan bien. Conoce de afeitadoras y sabe que si le comenta a Patricio Morales sobre las afeitadoras hablará un rato largo. Carmen se hace oír aunque hay días que no dice cosas importantes. Justo como el otro día. Estaban Carmen, Dolores (su mejor más amiga) y Agustina tomando mate en la pensión de Dolores. Agustina empezó a hablar. Dolores se fue al baño porque quería probarse dos o tres polleras y las camisas que Carmen le había llevado y Agustina habló. Dijo muchas cosas lindas que le estaban pasando en ese momento tan extraño y además dijo que Carmen tenía la culpa. Agustina dijo que Carmen era tan tierna para hablar y le gustaba tanto que arrastrara un poco las “R” que a veces tenía ganas de besarla. Carmen no pudo decir una palabra pero Agustina sí. Agustina sabía qué decirle a Carmen para que Carmen no lo tomara a mal. Aunque a Carmen  no le gustó que la haya besado su amiga. Para besar a alguien hay que sentir. Y Agustina solo era su amiga. Patricio Morales besa a Carmen y le dice que la ama desde aquél día que una chica le mostró una foto de ella a un lado del Obelisco. Que agradece a Dios que esa chica se le haya acercado. Carmen no quiere hablar de Agustina porque no va a verla más. Dice que no hay que hablar de gente que no ve más.&lt;br /&gt;Agustina esta por parir de la ira. Aunque no sabe dónde vive la bolsa de bosta, tomará venganza por el labio violáceo. Un insecto intenta pasear su panza por la mesa y Agustina lo parte en dos de un solo golpe con el palillo. Apoya la mano sobre la mesa, su rostro sobre la mano y observa bien el color del líquido que emana el bicho. Parece dormido. Moja un dedo en el líquido viscoso y lo acerca al labio. Se lo frota. Cierra los ojos para recordar a Carmen poniéndose una pollera en una habitación con dos sillas y una cortina azul marino. No es un recuerdo, es su deseo: despintarle los labios color fuego con el ombligo y agarrarla del pelo plástico, pasarle la lengua del mentón a la frente seis veces y desnudarla sobre la silla en un movimiento, lento  de sexo, vasto de piel, húmedo y la cortina azul marino tiñéndolo todo.&lt;br /&gt;Agustina se dobla sobre la sobre la mesa mientras Carmen se dobla sobre Patricio Morales en un gemido veraz mientras el insecto agoniza doblado viendo su otra parte con una pena glutinosa.&lt;br /&gt;El mozo se acerca a la mesa de Agustina. Ella murmura con los ojos cerrados... “te voy a matar”... y el mozo se aleja.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/857222292465851499-7040930289462414843?l=proyectocybercuentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/feeds/7040930289462414843/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=857222292465851499&amp;postID=7040930289462414843' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/7040930289462414843'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/7040930289462414843'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/2008/02/una-pluma-de-color-plateado.html' title='Una pluma de color plateado'/><author><name>Funes</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-v64u3j9DaEk/TW6TgsMkCGI/AAAAAAAAEPo/AX0aHrhoLJk/s220/Picture%2B0158.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-857222292465851499.post-7784067396882441073</id><published>2008-02-25T11:25:00.000-08:00</published><updated>2008-03-02T11:26:28.834-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Primeros envíos'/><title type='text'>Una carta dentro de una lágrima</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mi querida Elena:&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;Ante todo quiero que aclaremos una cosa: nuestra relación no es de lo más conveniente para ninguno de los dos. Si hay alguien que podríamos llamar "conveniente" para alguno de los dos, ese "alguien" no es ninguno de los dos. Tus arranques de pasión no son medidos y a veces la torpeza envuelve tus actos que intentan demostrar amor o algo que tiene que ver con el sentimiento que a mí me gusta. A veces tenés esos comentarios totalmente desvalidos de compromiso. A veces siento que tengo una carga constante en mis hombros porque siento una de las niñas que se queja de tus "locuras".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tus dos hijas no me conocen. Son maravillosamente gentiles con su enemigo íntimo y disfrutan de lo más alegre de mí... pero no me respetan. No me quieren. No me interesa que así sea pues veo interminable su educación. Un elefante se balancea... y ellas mirándome como un idiota.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre estoy errando en el sablazo y cada movimiento mío no te representa ningún tipo de entusiasmo. Mi juventud, que se precia de inocente, muchas veces peca de inconsistente y nula. Mis medidas de lo amoroso se resumen al encuentro de nuestros cuerpos y una sonrisa especialmente dedicada a tu rostro que, de todas formas, es algo tan poco sensual y sincero como un alfiler dentro del testículo de un gato: una rotura de pantalón en el casamiento de una monja con el boxeador de la provincia más pobre de Suecia... inaudito.&lt;br /&gt;Inaudita. Nuestra relación me pica inaudita y acaso me rasque sin ganas. Me pica la ceja de solo pensar que tu enfermedad me contagia si no me cuido de tu sangre o tus líquidos viscerales cuando nuestra relación solo encuentra eco en una cama y sin ningún tipo de prevención que nos cubra.&lt;br /&gt;Rencorosa. Ahora podés ver, cual espejo roto, que mis condolencias son caprichosas y perentorias de choque. Mi vida se te muestra como naranja podrida que emana un espantoso olor nauseabundo y por demás vomitivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo puede ser que sigamos compartiendo el aire? Elena, realmente quisiera conocer tus inquietudes. Eso que te dura en el cerebro. Eso que aflige mi alma. Eso que no  rebota en mi cesta, sino que rebota en una pared totalmente despareja, asqueada de alcores, caótica, presa de una forma anárquica casi deslumbrante; impredecible, impresentable. Rebote de sentimiento... ese rebote que se pierde y que veo con ojos sorprendidos cómo escapa a mi ser, a mi entorno, a mis maniatadas manos de compromisos... ¿cómo puede ser? Me pregunto: ¿COMO PUEDE SER?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y tal vez me descubras un día, paseando en el mercado del pueblo, de la mano de una niña de ojos nuevos, con sandalias blancas impolutas de rebelión, un brazalete en mi mano y un anillo en el anular; y ese no seré yo. Yo seré aquél que dos pasos detrás, con el mismo rostro y más enano que la ignorancia, anota procesos, químicas, largos y anchos, calcula espacios, palabras y manipula sentimientos; que harapiento de polvos y trapos grasos de tiempo, piel curtida y rasposa como lengua de gato, hace de aquél del anillo un oblicuo ser humano. Un ser despreciable que hace de la frescura de sentimientos como los tuyos, un mar de lágrimas y espantosos movimientos de tragedia gastada o culebrón colombiano. Libre totalmente de arreglos, cruel hasta la vena (la más gruesa del pene) y asfixiante como pelo de chancho.&lt;br /&gt;Elena: soy como arrancarse una uña en una tarde de perros o rociarse jugo de limón en la encía verde de moscas. No te convengo ni para atacar al enemigo y me acerco al colchón de un linyera, no por rebeldía, sino para robarle la caja de vino y escupirle lentamente en la boca lo poco de decencia que me queda. Esto es lo que soy y aún no comprendo de donde apareció tu "yo" o de donde son aquellas niñas que te adoran.&lt;br /&gt;Me urge doler. Dolerme y dolerte. Pero no me importa si querés estar contenta o lagrimeando sal. Sólo quiero seguir perjudicando este mundo que tanto me provoca. Quiero ser el causante de todo el arrojo que es necesario para aplastar un tanque de "aliados", ¡entendés!&lt;br /&gt;O cachetear a todo aquél que me observe... y sonreír desde el mentón, con la cabeza ligeramente inclinada para decirle:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¿En qué lo puedo servir?"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso es, sin más, mi querida Elena, lo que entiendo por amor: lastimar hasta ser lastimado sin por eso pedir un manual de instrucciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PD: Me ha llegado un ejemplar de rosas desde Córdoba, España, que vale muchísimo dinero y me encantaría poder contar con tu presencia para extirparle un pétalo y gemir ese aroma mientras a tu lado sonrío.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/857222292465851499-7784067396882441073?l=proyectocybercuentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/feeds/7784067396882441073/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=857222292465851499&amp;postID=7784067396882441073' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/7784067396882441073'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/7784067396882441073'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/2008/02/una-carta-dentro-de-una-lgrima.html' title='Una carta dentro de una lágrima'/><author><name>Funes</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-v64u3j9DaEk/TW6TgsMkCGI/AAAAAAAAEPo/AX0aHrhoLJk/s220/Picture%2B0158.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-857222292465851499.post-8997261513695846936</id><published>2008-02-24T11:23:00.000-08:00</published><updated>2008-03-02T11:24:41.896-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Primeros envíos'/><title type='text'>Un cuento de viejos</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Llamaron a la puerta y nadie respondía. María estaba sentada frente al televisor sin saber que película ver. El botón de channel  estaba rojo de tanto subir y bajar. No tenía pensado ver ninguna película, obviamente, sólo que tenía esa, aún despreciable, costumbre de ver sin mirar. El timbre sonaba como un loco. Yo apretado entre las sábanas no sabía qué hacer; si levantarme y atender o quedarme acostado. El médico había sido claro, pero el timbre... uf... y no me quedó otra que acercarme a la puerta.&lt;br /&gt;Pasé al lado de María y no me dijo nada, yo ni la miré porque le habría dicho cada cosa que ni te imaginás. Me acerqué a la puerta y moví la perilla que me dejaba ver hacia fuera. Mis ojos ya cansados se encontraron con una gran luz blanca que los dejó ciegos por unos segundos. En ese momento me asusté porque no esperaba la potente luz. Sin embargo al rato ya estaba con el otro ojo tratando de adivinar quién se atrevía a molestar a dos viejos. Vi una enorme espalda inmóvil, en el pasillo de este edificio de cuarta, vistiendo un excelente traje de seda italiana. Cuando volteó para responder a mis inquisiciones, tuve la sensación de estar viviendo un deja vú.&lt;br /&gt;No le quitaba la vista a este hombre grande que hablaba en un ruso cerrado mezclado con un escalofriante e inentendible inglés. A María le relataba todos los detalles relevantes, aunque ella no respondía con palabras sino con gemidos. Era un hombre corpulento, de frente amplia, corto y poco pelo, tez casi pálida, con una presencia impecable. En su mano llevaba una daga. No entendía una palabra de lo que me decía, pero me llamaba poderosamente la atención que alguien de esa apariencia se fijara en mi casa. Decidí hacerle entender que se había equivocado de apartamento para que se alejara lo antes posible; se llegaba a enterar el doctor que había estado tanto tiempo parado y discutiendo con un tipo en no sé que idioma, me iba a matar.&lt;br /&gt;A todo esto María seguía con el televisor prendido. Me acerqué y la vi como no me gusta verla; la mirada perdida en la pantalla, con los músculos del rostro totalmente relajados y (la frutillita del postre); la boca entreabierta esperando la llegada de la providente sorpresa que justifique la pálida y aburrida mueca... un desastre. Faltaba que se babeara la muy boba.&lt;br /&gt;Me recosté, perdonándola, oliendo su perfume que por los años de los años me había conquistado. Al apoyar mi cabeza sobre sus rodillas el control remoto cayó con el evidente presagio de fatalidad que caracteriza, según los escritores, el momento de la muerte... Mi María yacía sentada sobre el sillón muerta, sin respirar, con las piernas cruzadas...&lt;br /&gt;Siempre que la retaba por estar tanto tiempo frente al televisor, me cruzaba las piernas de la forma más sensual que una mujer haya aprendido jamás a hacerlo... Y cómo amaba esa actitud... Y ahora ya no está más a mi lado para hacerme reír... mi dulce María...&lt;br /&gt;¿Qué va a decir ahora el doctor...?&lt;br /&gt;¿Qué va a decir ahora que decidí acompañar a mi María...?&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/857222292465851499-8997261513695846936?l=proyectocybercuentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/feeds/8997261513695846936/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=857222292465851499&amp;postID=8997261513695846936' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/8997261513695846936'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/8997261513695846936'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/2008/02/un-cuento-de-viejos.html' title='Un cuento de viejos'/><author><name>Funes</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-v64u3j9DaEk/TW6TgsMkCGI/AAAAAAAAEPo/AX0aHrhoLJk/s220/Picture%2B0158.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-857222292465851499.post-2406063596395761552</id><published>2008-02-23T11:22:00.000-08:00</published><updated>2008-03-02T11:23:00.068-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Primeros envíos'/><title type='text'>El relato de un hasta luego</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Desesperado por encontrar una salida de tan tortuosa espera, decidió que lo mejor sería abandonarla sin dejar rastro. ¡Todavía no sabía si ella lo amaba!&lt;br /&gt;Si no han encontrado a quien les haga sentir el corazón casi como un encolerizado motor de repetición, el día que la encuentren, olvídense del orgullo, olvídense de las propias necesidades y hasta olvídense de las cosas que tanto aman; es muy probable que jamás se perdonen el egoísmo de hacer esas cosas justo en el momento en que esa persona los necesita.&lt;br /&gt;Esa persona estuvo a su lado en el momento preciso en que ella lo necesitaba y se desentendió como lo que fue; un cobarde egoísta. Ella lo necesitaba a su lado y la cobardía del hombre pudo más. Y cuando se separaron creyendo que se darían un tiempo de mutua consideración, apareció aquél que sí adora lo que tiene. Y es así que ella decidió que su corazón debía hacerle un nuevo lugar al hombre que la respetaba y hacía a un lado su orgullo y todas las cosas que lo personalizaban.&lt;br /&gt;Con el tiempo se acostumbraría a la falta de hermosura de aquél que supo cantarle serenatas, leerle los más profundos y conmovedores poemas, acariciarle el rostro de la manera más suave que jamás alguien haya podido hacerlo encontrando en esa mirada perdida todo lo que ella creía necesario para entregarse profundamente a los hermosos y siempre bien intencionados ojos de El; El con mayúscula. El que la completaba, El que la amaba tanto.&lt;br /&gt;Sin embargo, había encontrado a quien le concediera todos los caprichos y sin embargo era alguien que debía comenzar a conocer. Se encontraba nuevamente en un desierto del cual una vez huyó en los brazos de su príncipe azul. Y tal vez encuentre la comodidad que no le dio su príncipe, pagando el precio de la incertidumbre dentro del hostil desierto de sentimientos de amor. Quería querer. Quería que la quieran. Y el noble a su lado, como quien lucha contra sus propios miedos, buscaba la forma de convertirse en el príncipe azul que ella anhelaba.&lt;br /&gt;Mientras tanto, El, alejado de todos y de todo debido a sus caprichos egoístas se resignó. Se le ve en la cara, se le oye en la voz se le siente en el aroma de su corazón; se evidencia de manera trágica ese pesado sentimiento que lo había abandonado el día que la conoció a ella. Ella con mayúscula. Ella que provocaba la más profunda de las revoluciones dentro de su árido corazón. Ese corazón que le pedía a gritos la cercanía de la sonrisa más sincera que existía. Ella que tanto lo amaba.&lt;br /&gt;Y ahora, separados como se encontraban, “nada aparentemente lógico nos unirá”, pensó... ¡Y se alegró! ¿Quién le había dicho que la lógica dominaba su relación? ¿Quién es aquél que se guía con la cabeza para enamorarse? ¿Quién es aquél que reemplaza la lógica del corazón por la perfección de la lógica? Y si no se olvidó de cantar, si aún recuerda hermosos poemas, si todavía puede traducir los latidos repetidos de su corazón en palabras...&lt;br /&gt;Y el nuevo hombre, que a ella le cumple los deseos, tiene los más hermosos modos para tratarla. Con él la suavidad se convierte en el más real de los objetos, sus manos. Esas suaves manos que acarician hasta sus suspiros. Algo que resulta imposible repudiar. Y a pesar de ello, ella necesitaba algo más... Ella necesitaba de El.&lt;br /&gt;¡No! Ya la había abandonado a su suerte y no merece tenerla entre sus brazos si no la considera como suya. Ella sabe que tal vez no se vuelvan a ver nunca más... y aún así lo extraña. Extraña su voz. Esa hermosa y profunda voz que derrocha autoridad hacia todo aquél que le preste un mínimo de atención. Extraña ese rostro pulido por el tiempo pero suave como el marfil que tantos suspiros le quitaba... Aún no sabe bien que le provocó separarse del hombre de las caricias. Y sin embargo no lo extraña. No extraña esas caricias... Prefiere la soledad de pensamientos antes que responder a los continuos llamados del noble.&lt;br /&gt;Ahora El, alegre como estaba de la conclusión a la que tanto dolor le había costado llegar, se detuvo a pensar en todas las cosas que juntos habían hecho, lo bien que lo pasaban juntos... Y cuando por fin venció el orgullo que sentía y que lo refrenaba, se decidió a ir en su encuentro y sin previo aviso, como siempre lo había hecho, sorprenderla con la improvisación de un poema que le salía solo con mirarla a los ojos.&lt;br /&gt;Y ahora Ella era quien había entendido que la parte de egoísmo que le correspondía en el alejamiento de su príncipe azul era muy grande. Más grande de lo que cualquiera puede imaginar. Y con la falta total de razón que la caracterizaba cuando seguía sus instintos, se dirigió hacia la casa de El. El con mayúscula. El a quien tan mal creía haber tratado. El a quien amaba tanto...&lt;br /&gt;Y cuando, viajando en el colectivo que siempre le traía los más lindos recuerdos, la gente lo miraba como quien mira a un loco que se ríe porque si; entendió que la amaba con todo el corazón. Pero si por alguna razón ella lo volvía a rechazar, sabría que hizo todo lo posible por conseguir lo imposible, y como imposible, el aceptaría, ya resignado, todo tipo de desenlace que ella le diera... El colectivo lo dejaba a pocas cuadras de la casa de Ella. Allí se encontraba con esas cositas que lo llevaban a ciertas situaciones vividas; alegría, llanto, risas, inconsciencias, sabiduría... amor; y con la generosa sonrisa provocada por la adrenalina del pronto encuentro, sentía cómo se iba forzando el destino...&lt;br /&gt;A las apuradas como nunca, creía verlo en cada rostro que atravesaba. Su corazón la aturdía con sus latidos y no la dejaba pensar. La fuerza del sentimiento la llevaba con una indomable velocidad y entereza. Si fuera la vida una sola cosa, para ella se resumía todo a esa vuelta, a ese reencuentro, a la próxima reconciliación.&lt;br /&gt;Y yo, que los observaba desde lejos, podía ver esa inexistente aura que rodea a los endemoniadamente decididos. La determinación de cada uno era tan profunda como la de quien pierde la razón por ello. Hacia la derecha venía Ella, tan concentrada en los irregulares baches que la vereda le atravesaba. Por un momento creí que no se verían. Hacia la izquierda venía El, con la sonrisa del loco más loco de todos los locos del amor. Yo en el medio ansiando el eterno abrazo, que los uniera para siempre, ansiando el fin del mundo un instante después del beso de reconciliación.&lt;br /&gt;En pos de un futuro relato de la historia de amor más maravillosa, traté de captar todos los detalles del entorno: casi no había gente, solo una señora en el árbol con su pequeña mascota haciendo sus necesidades y un señor que la observaba; la brisa suave de un octubre naciente se pronunciaba como ideal; el sol apenas inclinado y casi apagado por lo mismo que yo esperaba como final, economizaba su continuo derrohe de calor y como cereza del postre los mejores autos se paseaban por la calle “testigo” como nunca antes había pasado en este barrio, en este humilde barrio. La imagen perfecta.&lt;br /&gt;Ella y El caminaban hacia el encuentro. Ella sobre aquella vereda y El sobre esta vereda. Imaginé que nunca se cruzarían pero estaba olvidando que la telepatía entre estas dos maravillosas personas era sorprendentemente evidente luego de que se detuvieran exactamente uno frente al otro. Ambos se detuvieron sin entender qué los llevaba a esa acción. Ella no lo creía cerca y El aún estaba lejos de la casa; pero lo entendieron cuando levantaron la vista y giraron sus cabezas. Las giraron con la lentitud causada por la sorpresa e incomprensión. Ella serie, El sonriente. Ella de una vereda, El de la otra. En el instante preciso en que sus miradas se cruzarían, un gran Mercedes Benz con los vidrios polarizados y de un color lúcidamente gris metalizado les devolvió sus rostros cual si fuera un gran espejo. Fue ese preciso instante que los cambió para siempre. Ella notó la seriedad de su rostro y cambió... y sonrió. El notó su falsa sonrisa, sabía que más allá de sus intentos, el final sería ese; tener que reconquistarla por sus egoístas caprichos que continuamente la alejarían.&lt;br /&gt;Y cuando finalmente levantaron la vista y observaron cada músculo de sus ojos en un fugaz segundo de revelación; se dieron cuenta de la cobardía que los abrazaba. Ninguno de los dos se atrevió a cruzar la calle, sino que se quedaron varios segundos acariciándose  por última vez con sus miradas&lt;br /&gt;El mundo en realidad sí se terminaba después del encuentro entre ellos. Y sin embargo cuando se dijeron  todo lo que sus corazones esperaban comunicarse a través de esa improbable telepatía, coordinados como nunca, sonrieron con la más honesta y pura de sus expresiones, entendiéndose, al fin, mutuamente, como ninguna pareja en toda la historia trágica del amor lo había hecho antes. Es así que nunca conoceremos sus nombres. Es así como termina mi relato. Ambos acomodándose. Ambos esforzándose al máximo para esconder sus lágrimas, con un agudo dolor en la garganta que les recordará, por siempre, que Ella y El fueron y son el uno para el otro, pero el “serán”...&lt;br /&gt;Y a pesar de la lógica, el futuro y el destino van de la mano sembrando el verdadero amor, el que no se predice, el amor caprichoso; el amor que espero sentado en este mismo lugar donde los ví a El y a Ella diciéndose...&lt;br /&gt;Hasta luego.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/857222292465851499-2406063596395761552?l=proyectocybercuentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/feeds/2406063596395761552/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=857222292465851499&amp;postID=2406063596395761552' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/2406063596395761552'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/2406063596395761552'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/2008/02/el-relato-de-un-hasta-luego.html' title='El relato de un hasta luego'/><author><name>Funes</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-v64u3j9DaEk/TW6TgsMkCGI/AAAAAAAAEPo/AX0aHrhoLJk/s220/Picture%2B0158.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-857222292465851499.post-1199876793924272588</id><published>2008-02-22T11:19:00.000-08:00</published><updated>2008-03-02T11:19:45.548-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Primeros envíos'/><title type='text'>Por llorar</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Solemos pensar boludeces, pero a quién le importa. Sabemos que a muy pocos les importa nuestra opinión. Pero a Mónica y a mí lo único que nos importa es estar solos charlando y riendo sobre lo tonto que somos a veces.&lt;br /&gt;A veces creo que me va a dejar. La neurosis me carcome los huesos. Cada sonrisa la disfruto como si fuera la última. Creo que nunca se me acabarán las ganas de verla a los ojos cuando piensa. Porque cuando piensa es cuando más se le iluminan los ojos. Tiene esos pensamientos raros que nacen de tanto pensar en nada (o en todo). Siempre se dice que somos capaces de cualquier cosa. A mí me alcanza si me mira: así empiezo a soñar con barcos llenos de flores y arco iris que nacen en la palma de mis manos cuando las abro.&lt;br /&gt;Un día estábamos en Plaza Irlanda, alegres. Me había invitado a conocer la Plaza. Los nenes y las nenas jugaban en el arenero. Había dos que estaban de la mano jugando a ser Mamá y Papá. Se acercaron hacia nuestro banco y nos contaron que se estaban por casar. Que habían decidido mudarse a Ituzaingó. Allí vivían las abuelas de ambos. Pero no era por eso. Según decían sus abuelas, era el aire tan limpio de Ituzaingó el que les decía que tenían que irse para allá. Mónica les dijo que le parecía bien que estén juntos, pero que tenían que esperar un poco para casarse. Les explicó que quizás se sientan un poco perdidos si no conocen la zona, así que les sugería que visitaran más seguido a sus abuelas para conocer mejor el aire de Ituzaingó. La pareja feliz la escuchó sin despegarse. Estaban seguros de que se amarían por siempre y le aseguraron a Mónica que estarían un tiempo pensando antes de irse a Ituzaingó. El nene se entusiasmaba aunque su novia era más cauta. Se reían ruidosamente cuando Mónica les hacía alguna mueca mientras hablaba. Al rato se fueron caminando de la mano hasta llegar al Subibaja.&lt;br /&gt;Mónica no sabe quienes son sus padres. Según ella, eso no es importante. ¡Pero qué le importan a ella sus padres! Está contenta conmigo porque no la abandonaré nunca y se lo repito dos veces antes de dormirnos. Sus hermanos no son sus hermanos. Pensaba que decirles hermanos era tierno y llegó un momento en el que fue un error irreparable. Cuando no hay vuelta atrás, no hay vuelta atrás, suele decir y su rostro  triste no plantea ninguna duda. Por eso prefiere reírse. Por la misma razón que a mí no me gusta hablar de mi esterilidad.&lt;br /&gt;¿Quién no tiene problemas? Miente aquél que dice que no. Pero a su vez están esos que dicen irónicamente que no es necesario acordarse de todos los males que uno tiene. ¿Es necesario acordarse que uno no tiene la posibilidad de tener hijos para disfrutar una vida? Mónica siempre hace esas preguntas raras que yo no entiendo. ¿Es necesario tener en cuenta que a mis papás los secuestraron? ¿Por qué tengo que sentirme mal si no tengo ganas?&lt;br /&gt;Mónica tiene el pelo corto. Se lo cuida mucho. Todas las mañanas se lava obsesivamente y se lo peina por aproximadamente diez minutos de treinta maneras diferentes. Dice que le mejora mucho el cuero cabelludo. Es linda así como es. Nunca se sabe cuanto más puede soportar, pero disimuladamente, y como todas las mujeres, soporta más de lo que se espera de ellas. No le gusta preparar el desayuno. Prefiere arreglarse y estar linda para mí. Dice que eso la estimula más. Y yo le creo y la disfruto. Hace meses que no trabaja. Tuvimos suerte una noche en el Bingo y hace dos meses que yo también estoy de vacaciones. Pronto, dice, pensaremos algo interesante. Ayudar a la gente, digo. Pero insiste en que la gente debe darse cuenta sola, que mejor viajemos lejos. Me tiene atrapado con salidas vigiladas. Y he dejado de salir. Prefiero saludarla por la mañana como si fuera Año Nuevo. Me gusta sentirla en mis brazos como si la rescatase de un barco a punto de hundirse. Aferrarme a su vida con un abrazo. Todas las mañanas le regalo un pétalo de jazmín mojado con una lágrima que se me cae al verla dormir. Todas las noches la sueño. Despierto a la noche y siento su calor. Es una rutina a la que me acostumbré fácilmente.&lt;br /&gt;Voy a dejar de escribir. He comenzado a llorar como cada vez que escribo sobre ella y ya no puedo pensar.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/857222292465851499-1199876793924272588?l=proyectocybercuentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/feeds/1199876793924272588/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=857222292465851499&amp;postID=1199876793924272588' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/1199876793924272588'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/1199876793924272588'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/2008/02/por-llorar.html' title='Por llorar'/><author><name>Funes</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-v64u3j9DaEk/TW6TgsMkCGI/AAAAAAAAEPo/AX0aHrhoLJk/s220/Picture%2B0158.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-857222292465851499.post-8244679607048497773</id><published>2008-02-21T11:16:00.000-08:00</published><updated>2008-03-02T11:18:13.234-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Año 2002'/><title type='text'>Yo me llamo</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:78%;" &gt;La batalla recién comienza&lt;br /&gt;y nosotros no tenemos nada,&lt;br /&gt;absolutamente nada que perder.&lt;br /&gt;Quien no conoce la maldad,&lt;br /&gt;jamás conocerá la verdad.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-size:78%;" &gt;Anónimo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Seis de la tarde. Soleado. Invierno. En la ventana del kiosquito espero que me den el alfajor y la gaseosa que pedí. La kiosquera es nueva. La kiosquera es alta. Tan alta como yo. Bueno, no. No soy tan alto. Pero es morocha, como yo. Tiene un lunar sobre el labio, del lado derecho. Tengo ganas de acercarme un poco para ver si es una mancha o si realmente es un lunar. Tengo dos billetes: uno de dos pesos y otro de diez. Si le doy el de dos, el cambio me lo da enseguida y me tengo que ir sin verle de cerca el lunar. No creo que sea un lunar, pero le queda lindo. Dice que todo me sale uno con cincuenta pero ayer, supongo que el dueño, me cobró uno con veinticinco... algo raro pasa. Algo quiere decir. Porque se está alterando el orden. Es una oportunidad que muy pocos ven. Le doy los diez pesos y me dice que si tengo más chico. Yo no entiendo qué dice porque estoy viendo su lunar. Es un lunar. Pero no es lindo. De cerca se ven los pelos que tiene el lunar y ya no me gusta tanto: ¿se podrá afeitar un lunar sin lastimarse? Cuando mi tía tenía lunar, recuerdo que como yo (digo que tenía porque ahora no vive más) tenía los dedos chiquititos, usaba una tijerita muy chiquitita que un peluquero amigo le había regalado, y yo le cortaba los pelitos del lunar: mi tía sí que tenía un lindo lunar. Le digo a la kiosquera que no tengo cambio aunque sí tengo. Tengo los dos pesos: no se los voy a dar. Que busque cambio, si total no hay tanta gente ni tanto trabajo. ¿Quién tiene tanta plata? O mejor dicho, ¿quién va a venir a comprar tantas cosas o quitarle el tiempo? Nadie. No debería estar apurada. Entonces que no ponga esa cara.&lt;br /&gt;Cuando hace caritas me gusta. ¿Fumará o no fumará? Porque si fuma es otra historia. Le queda ese olor en la ropa... no me interesa si fuma. Me está llamando. Me dice que el billete es falso. La verdad que tiene linda voz y la expresión de sus ojos es interesante, parece enojada. Pero no es falso el billete: a ver, nena...&lt;br /&gt;Sí. Sí, señor: es muy linda. Me dice que no me preocupe, que no es para tanto. Yo no contesto porque definitivamente es hermosa, bah; me convenció. Me convenció para un rato largo. Ella me aclara que no es personal, que su jefe le controla todos los billetes cuando le entrega la caja. Que quizás en otro kiosco tenga suerte. Me quiere consolar porque, dice, me ve mal. Yo siento que me pica el estómago. Las pupilas me arden y cuando quiero decir algo  me trabo; es tan raro lo que me pasa... hasta me tiemblan los labios.&lt;br /&gt;No es problema, le digo. Le muestro que me fijo si tengo un billete más chico. Cuando se lo entrego me dice gracias y sonríe. Cuando se da vuelta trato de decirle algo, pero no me animo. Miro el alfajor y la gaseosa, miro su espalda perfecta justo cuando voltea a verme.&lt;br /&gt;Acá tenés, me dice.&lt;br /&gt;Gracias, le contesto. ¿Tenés bombones?&lt;br /&gt;Sí, ¿de cuál querés?, contesta alegre.&lt;br /&gt;Del que te guste a vos. Me pongo colorado y la última palabra casi no se escucha. El estómago me molesta cada vez más y ella también se pone colorada.&lt;br /&gt;¿No querés pasar?, me pregunta y me tiemblan las piernas. No me animo a contestarle. Es más, no le contesto, pero ella abre la puerta del kiosco.&lt;br /&gt;¿Cómo te llamás? Mi nombre es Laura.&lt;br /&gt;Yo me llamo Lucas.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/857222292465851499-8244679607048497773?l=proyectocybercuentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/feeds/8244679607048497773/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=857222292465851499&amp;postID=8244679607048497773' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/8244679607048497773'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/8244679607048497773'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/2008/02/yo-me-llamo.html' title='Yo me llamo'/><author><name>Funes</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-v64u3j9DaEk/TW6TgsMkCGI/AAAAAAAAEPo/AX0aHrhoLJk/s220/Picture%2B0158.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-857222292465851499.post-2377351767413974345</id><published>2008-02-20T11:12:00.000-08:00</published><updated>2008-03-02T11:13:10.452-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Año 2002'/><title type='text'>Una situación complicada</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Estaban sentados uno frente al otro. El ascensor parado hacía media hora los obligó a perder ciertos pudores. Era un día de calor, de mucho calor. Sus ojos lloraban y no de tristeza, les transpiraban hasta los párpados.&lt;br /&gt;Una pareja hermosa que cualquiera con un corazón noble trataría de unir. Media hora es tiempo suficiente para conocerse aunque más no sea por las mentirillas que uno usa con un hermoso ejemplar del sexo opuesto. Ya no tenían de que hablar. Se escuchaba, cada tanto, un ruidito de herramientas que los interrumpía, pero ahora ese sonido era lo único allí. Pequeñas discusiones entre quienes definen la estrategia del rescate.&lt;br /&gt;"Angela y Maximiliano", dijo M. suavemente.&lt;br /&gt;"A. y M.", repitió A. Ambos se miraron y sonrieron. Algo los unía más allá de sus desgracias y logros. Más allá de trabajar para mantenerse al día con las cuentas y pagarse pequeños lujos y caprichos. Mas allá de estar encerrados.&lt;br /&gt;"Mis amigas me critican todo el tiempo. Dicen que los hombres que encuentro solo saben lastimarme... lo único que saben hacer." Pensaba A. en voz alta.&lt;br /&gt;"Sacados de contexto, los amigos son las personas más sabias a nuestro alrededor", le contestó M. mirando el suelo. Luego de una pequeña pausa de telepatía, sonrieron sin mirarse.&lt;br /&gt;"Estoy cansado, piba". No se me ocurre más que hacer acá dentro, pensaba M.&lt;br /&gt;"¿Por qué no nos paramos, mejor?", sugirió A.&lt;br /&gt;Se miraron extrañados.&lt;br /&gt;"¿Por qué no?", dijo M. mientras se le escapaba una risotada.&lt;br /&gt;"¿Te gusta bailar? A mí me encanta. Hago cualquier cosa con tal de bailar."&lt;br /&gt;Mientras A. hablaba, M. miraba una luz roja que comenzaba a titilar en el tablero. Comenzó un pequeño zumbido y sin más preámbulo, se quedaron sin luz.&lt;br /&gt;"Tengo... miedo..." susurró A.&lt;br /&gt;"Estamos solos, no hay nada que... "&lt;br /&gt;El ascensor comenzó a moverse. Ni para arriba ni para abajo; hacia los costados. El ascensor se sacudía y los crujidos eran cada vez más ensordecedores. Una voz desde afuera gritaba cosas que ninguno de los dos entendía.&lt;br /&gt;"¿Qué dice? ¿¡Qué dice!?" atinó a preguntar A. casi al borde del llanto. M. no pudo responder porque ya estaba llorando petrificado hacia un rincón, muy cerca de la luz roja que titilaba aumentando ese temor que lo inmovilizaba. El ascensor crujía como un demonio enjaulado. El griterío afuera aumentaba. Se podían escuchar varias voces, mientras más gritaban, más ruido hacía el ascensor. Ahora era una sacudida parecida a un terremoto.&lt;br /&gt;"¡Estamos cayendo! ¡¡Hey, Hey!! ¡¡Ayuda!!" gritaba A. hacia el techo casi desesperada.&lt;br /&gt;M. sentía caer las lágrimas por sus mejillas, el miedo le cerraba el pecho y endurecía sus piernas. Se quedaba sin aire y sus oídos comenzaban a presionar su cabeza. Hubo un gran chispazo en el techo del ascensor que iluminó por una milésima de segundo el habitáculo de metro y medio por metro y medio. La cara de horror que A. pudo ver en M. la inmovilizó un instante. En ese instante, se pudo escuchar una voz que se alejaba desde arriba... "¡Por Dios... se caen, se caen! ¡¡Alguien que haga algo!!" Se oyó un gemido de angustia mientras A. se abalanzaba contra el pecho de M. con una lágrima corriéndole el rimel. Apoyó su frente contra el corazón vivo y galopante de M. que temblaba y temblaba. Hubo un segundo de total silencio... "La calma... la calma..." suplicaba A. justo al tiempo que alguien sobre el techo del ascensor sopló sus vidas.&lt;br /&gt;Suspiro de vida... exhalación pesada... y al fin... la explosión que repercutió ocho cuadras a la redonda del edificio…&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/857222292465851499-2377351767413974345?l=proyectocybercuentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/feeds/2377351767413974345/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=857222292465851499&amp;postID=2377351767413974345' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/2377351767413974345'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/2377351767413974345'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/2008/02/una-situacin-complicada.html' title='Una situación complicada'/><author><name>Funes</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-v64u3j9DaEk/TW6TgsMkCGI/AAAAAAAAEPo/AX0aHrhoLJk/s220/Picture%2B0158.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-857222292465851499.post-7679481502298693627</id><published>2008-02-19T11:08:00.000-08:00</published><updated>2008-03-02T11:12:12.291-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Año 2002'/><title type='text'>Estación de servicio</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-¿Me llevás?&lt;br /&gt;-¿Adónde?- preguntó en la puerta del camión.&lt;br /&gt;-Vos vas derecho, ¿no?&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;-Decíme un lugar o te vas a cagar y no me viste más, pendejo.&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;-San Clemente del Tuyú.&lt;br /&gt;-¡Pero esto es La Plata, nene!&lt;br /&gt;-Yo voy hasta San Clemente, ¿me llevás?&lt;br /&gt;-¿Tenés yerba?- ya estaba negociando.&lt;br /&gt;-No, pero hago buenos mates y tengo mejor oído.&lt;br /&gt;-Esperá dos horas acá, voy a echarme una siestita, nene.- El camionero cerró la puerta, subió la ventanilla y no se oyó un solo ruido más. Golpeé la ventanilla y aclaré:&lt;br /&gt;-Otra cosa, la música la pongo yo.&lt;br /&gt;-Si tocás este camión te voy a cagar tanto a trompadas que del asco te voy a vomitar encima.&lt;br /&gt;-Vos te lo perdés, gordo.-&lt;br /&gt;-Volvé en dos horas y charlamos.&lt;br /&gt;-Yo te despierto.&lt;br /&gt;¡No voy a esperar las dos horas! ¡La estación de servicio mide como dos manzanas y está repleta de camiones y yo me voy a quedar con el primero que sale en dos horas! ¡Ni loco! Caminé dos metros y me subí a otro:&lt;br /&gt;-¿Me llevás?&lt;br /&gt;-¿Y vos quién sos?- gritó asustado un camionero de anteojos y poco pelo.&lt;br /&gt;-Juan Pérez.- mentí.&lt;br /&gt;-¿Llevás merca?- interrogó temeroso pero no le contesté.- ¿Adónde vas? Por la mitad de la merca empezamos a hablar.&lt;br /&gt;-Chau, gracias.- Bajé y caminé otros dos pasos.&lt;br /&gt;-¡No, pará! ¿Tenés unos pesitos? ¿Cinco, diez?&lt;br /&gt;-No. Voy a San Clemente. Podemos charlar en el viaje, yo no me duermo.- mentí otra vez.&lt;br /&gt;-No, pibe. Yo a eso no juego, te agradezco. Hasta carne de chancho*  y en pedo**.  No, pibe. Buscáte a otro.&lt;br /&gt;"Buscáte a otro", eso me pone los pelos de punta***. Y la puta madre que los parió****. Todos quieren plata. Tengo menos suerte yo.&lt;br /&gt;-Hola. Voy a San Clemente, ¿me llevás?&lt;br /&gt;-Mmh, puede ser.- me dijo mirando mi entrepierna y lamiéndose los labios.&lt;br /&gt;-Está bien, dejá: me busco otro, gracias. Puto tramposo.- Si cuando tengo suerte, tengo suerte. Ya me quedan dos camiones.&lt;br /&gt;-Hola. Voy a San Clemente, ¿me llevás?&lt;br /&gt;-Voy a Santa Fé, pibe.- contestó sin mirar.&lt;br /&gt;-Ah, gracias... de todas formas...- ya sin ganas ni quería mirar el último camión.&lt;br /&gt;-Pará- me detuvo el hombre. Tenía una gorrita que decía en la frente “cuidado”. Me miró un segundo y no lo dudó:- Preguntá en la barra del bar por Juan Carlos. Hay uno de rulos ahí, ¿lo ves? ese lo conoce, preguntále  si Juan Carlos anda por acá que se iba para Mar del Plata. Es copado el flaco.&lt;br /&gt;-¿Juan Carlos se llama?- pregunté fingiendo entusiasmo.&lt;br /&gt;-Sí. ¿Te gusta el porno? Si le llevás una revista el flaco te lleva seguro.&lt;br /&gt;-Bueno, me fijo.- algo en su media sonrisa me hizo suponer que me estaba mintiendo. Será su gorrita.&lt;br /&gt;-Bueno. ¿Tenés yerba?- intentó el de gorrita.&lt;br /&gt;-No, me la robaron en una garita los "zorro gris" porque no tenía documentos.- mentí por tercera vez.&lt;br /&gt;-Está bien.- dijo sin dejar de mirarme. Es obvio que no me creyó.&lt;br /&gt;El último. Al fin. No importa si no viajo con este Juan Carlos, por lo menos el de gorrita me avisó que hay un Juan Carlos.&lt;br /&gt;-Disculpáme, estoy buscando a Juan Carlos ¿sabés si  anda por acá?- le dije al de rulos que comía una empanada de carne y tomaba un vasito de vino tinto. El aroma de esa empanada me recordó a Santiago del Estero y mi tía abuela.&lt;br /&gt;-Es aquél de la punta, el que tiene la botella "Ocho Hermanos".- y señaló a un tipo de barba, de unos cuarenta años, algo desgarbado y a punto de perder el equilibrio por el whisky que bebía.&lt;br /&gt;-Gracias. ¿Puedo usar el baño?&lt;br /&gt;-Sí, al fondo. Fijáte que la luz se prende antes de entrar. Tirále unas monedas al ciego.- me dijo con la boca llena de empanada.&lt;br /&gt;Cuando entré al baño cerré los ojos un instante y me sentí dentro de un tarro lleno de bosta. Apenas me oyó entrar el ciego (que había estado todo esa tarde a oscuras) me dijo que Dios me bendiga y movió un poquito la mano con un platito que  tenía tres monedas de diez centavos y con la otra mano repicaba el bastón en el suelo.&lt;br /&gt;-Disculpá, pero monedas no me quedaron, la próxima.- mentí por cuarta vez.&lt;br /&gt;-Vos te limpiás el orto con papel, ¿no? Tiráme un papel en el plato.- susurró levantando la voz.&lt;br /&gt;-Si no fueras ciego... no, no tengo papel...- mentí por quinta vez.&lt;br /&gt;-¿¡Pero a quién amenazas con esos zapatitos de maricón!?&lt;br /&gt;Tenía razón en cuanto a la amenaza... y también con lo de los zapatitos: ¡pero maricón!&lt;br /&gt;Supuse que le diría lo mismo a todos los que no colaboran con él. Cuando salí pude oírlo, eran insultos duros, largos, elaborados. Fuera del baño, rompí la llave de la luz y miré mis zapatitos. Sospecho que los miré con otros ojos. Y pensé que algunos son ciegos de puro gusto nomás.&lt;br /&gt;-¿Vos sos Juan Carlos?- le dije al de barba. Mi ansiedad era atolondrada. El estaba extraviado y su vaivén era pronunciado.- ¿Vos sos Juan Carlos, che?- insistí algo nervioso.&lt;br /&gt;-Ah, sí. ¿Te debo algo? Arreglá con el Turco... el se acuerda donde guardo la plata.- y se acercó un ropero de dos metros. Si hubiera tenido que cobrarle la deuda al grandote, lo pensaría dos… mil veces antes.&lt;br /&gt;-No, no. Me dijeron que vas a Mar del Plata ¿me tirás hasta San Clemente?&lt;br /&gt;-Ah...- me miró- y a vos ¿que te pasó en la cara?- sonrió.&lt;br /&gt;-Ese ciego de mierda y su bastón.- le dije mostrando la marca que ya estaba violeta según la cara de Juan Carlos- Decíme ¿me llevás o no hasta San Clemente del Tuyú?&lt;br /&gt;-Eh, bajando el tonito... ¿sabés hacer mate?&lt;br /&gt;-Sí, del mejor.&lt;br /&gt;-Ah, bueno, y no te podés quedar dormido ¿está claro?&lt;br /&gt;-Sí, seguro.&lt;br /&gt;-... Bué... ¿querés un trago?- invitó pero no contesté porque tenía ganas de estar acomodado tomando unos mates.&lt;br /&gt;-No, claro, ya casi no queda nada.&lt;br /&gt;-Decíme una cosa, Juan Carlos, ¿vas a manejar así?- El miró al Turco grandote y sonrió. El tipo secaba una copa con una toalla sucia. De a poco se enderezó y me miró de arriba abajo.&lt;br /&gt;-No. Decíme vos una cosita.- Levantó su dedo índice, me señaló primero la cara y después mis pies- ¿y vos vas a subir a mi camión con esos zapatitos?&lt;br /&gt;-Pero qué tienen estos zapatitos- le pregunté al Turco grandote.&lt;br /&gt;-Y… muy machos que digamos no son- y escupió una carcajada.&lt;br /&gt;-Pará un poquito... pará un... poquitito, hermano... te parecés... te pa mi hermano... je, je, je.&lt;br /&gt;-Uh, la puta madre- maldije a mi suerte.&lt;br /&gt;-Sí, sí... te pudritento... me cagote lando.- Juan Carlos se reía y tambaleaba rumbo al camión. No me voy más, pensé.&lt;br /&gt;-Pará que vamos... aguantáme que me echo una meadita... ¡Che, Turco! ¡Anotáme la botella... ocho...!&lt;br /&gt;-Bueno, ¡pero si mañana no volvés, te mando a buscar, eh! ¡´te hagás el piola!&lt;br /&gt;-Qué te hacés el malo, Turco.- reía Juan Carlos- Pibe, aguantá, aguantá, eh. Quedáte ahí... ¡pero quedáte, eh, no te movás!&lt;br /&gt;-Sí, si, andá.-“Si me quedo un rato más y lo despierto al gordo del primer camión me puedo ir, ya pasó media hora. Una hora y media más se pasa volando. Pero salgo enseguida con este Juan Carlos ¡Borracho de mierda! Podría esperar, total ¿qué apuro hay?”, pensaba.&lt;br /&gt;-¡¡Pibe!! ¡Pibe! ¿Vamos? Turco, mañana a la noche paso ¿cuánto te debo?- salió Juan Carlos como un tromba. Estaba como nuevo y con una energía renovada.&lt;br /&gt;-Y... dejáme ver... son cincuenta y seis pesos, Juanca...- gritó el Turco grandote.&lt;br /&gt;-Mmh... no me cagues Turco, mirá que soy borracho pero no boludo.- Juan Carlos se acercó al Turco grandote aunque enseguida se alejó para esquivar un puñetazo que lanzó el Turco.- Bueno, mañana paso, que vuelvo ¡Pibe! ¿Vamos o no? ¡Dale, nene!&lt;br /&gt;-Es el rojo aquél, ah, escucháme, traéme una yerba- ahora se interrumpía mirando mi mentón- la barbita que tenés me hizo acordar de un chiste... ¡pedíle al Turco!- ordenó y empezó a cantar- ¡Barrio, Barrio, perdoná si al evocarte...se me... se me pianta un lagrimón!-¿Y, pibe?- me miró sorprendido porque no le obedecía mientras sacaba de mi mochila un paquete de medio kilo de Unión.&lt;br /&gt;-¿Cómo te gusta... dulce o amargo?&lt;br /&gt;-¡Esa, nene! ¡Amargo, amargo! ¡Para dulce estoy yo!- gritó Juan Carlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;-----&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;* Dícese de los travestis. Despectivamente, claro.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;** Borracho.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;*** Enojado.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;**** Eh...&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/857222292465851499-7679481502298693627?l=proyectocybercuentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/feeds/7679481502298693627/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=857222292465851499&amp;postID=7679481502298693627' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/7679481502298693627'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/7679481502298693627'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/2008/02/estacin-de-servicio.html' title='Estación de servicio'/><author><name>Funes</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-v64u3j9DaEk/TW6TgsMkCGI/AAAAAAAAEPo/AX0aHrhoLJk/s220/Picture%2B0158.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-857222292465851499.post-1736908434240669931</id><published>2008-02-18T11:04:00.000-08:00</published><updated>2008-03-02T11:06:00.997-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Año 2003'/><title type='text'>Bellagamba</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El escritor sentado a la mesa mira el vaso y su cabeza bam – bo – lea. El vaso de cerveza negra. Sí. Lleno. La música ha entrado al bar, estimulante, la música: lindo. La sangre deambula por su cerebro y causa estragos en la sensible y acorazada memoria del escritor resentido. Pudiera ser real. Todo ese/este momento. Quizás, al ver que la astucia reclama socios más alcoholizados. Se toma las manos con la cabeza... qué digo, la cabeza con las manos; ¡me tomé la cabeza con las manos! Una vela, se le ocurrió, alumbra hasta donde puede. Toda vela, alumbra hasta donde puede. Su energía tiene un límite y dentro de ese límite aparece también su clímax.&lt;br /&gt;Hoy este ha sido el clímax de su/mi vela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un niño. 7 años. ¿O eran dos?&lt;br /&gt;Anyway; Rolando se acercó a mi mesa en el Bellagamba. Bar de rockers que se aggiornaron mutilados por el mal gusto. Pidió una moneda y como soy de poca monta (como diría un poeta) lo miré con desconfianza. No es extraño en los ojos de un niño de semejante madurez notar mi inocultable torpeza para las charlas casuales de bares.&lt;br /&gt;El niño Rolando traía sus fichines. Figuritas del Pokemón. Y como Rolando que es, se me acercó para mendigar. Hubo veces en las que no he dado monedas porque el aliento del mendigo me disgustó y hubo otras veces en las que he querido sorprenderme entregando todas mis monedas. Y Rolando esperaba con su sonrisa entre esos dos extremos. Morocho, de ojos pícaros y dientes parejos estaba bastante abrigado. Las parejas burgue – progre – repre – vivas a su lado caminaban sin verlo. Sonrió y me conquistó. Me aduló con su gesto de costumbre. Y por suerte, gracias a la pérdida de los bordes que me genera la cerveza negra, pude intrigarlo con una pregunta a este niño Rolando mendigo de bares:&lt;br /&gt;-¿Qué tenés ahí?&lt;br /&gt;Más vivo, pícaro y seductor que nunca, el niño Rolando confesó entre resignado y descalzo:&lt;br /&gt;-Las figu de Pokemón.- Inmediatamente lo supe. El cosmos se acomodaba una vez más. Provocaba el error que hace menos comprensible el mundo.&lt;br /&gt;¿Por qué estoy tan borracho?  ¿O lo está el escritor?&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Porque el niño ha nacido con el don de la sabiduría.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;El niño Rolando, a pesar de su increíble inocencia, revisó sus figus y respondió sí cuando le pedí una. Revisó todos los bolsillos, todos los rincones, toda la campera, todo el suéter en busca de la figu de Pokemón que me gustara. Intercambiamos una moneda por una figu. Y salí ganando. Porque (verán) esa figu vale más que cualquier moneda.&lt;br /&gt;Y nuestra despedida, apresurada por mozos de gerentes desconfiados, fue lo más rescatable y tierno que había vivido ese mes:&lt;br /&gt;-¿Y cómo te llamás?- preguntó el escritor entre sorprendido y enamorado.&lt;br /&gt;-Rolando- dijo entre sus ropas.&lt;br /&gt;-¿Cómo?- tambaleó su lengua al insistir.&lt;br /&gt;-Rolando- volvió a decir sonriente.&lt;br /&gt;-Ah, Rolando- murmuró quien escribe estas líneas.&lt;br /&gt;No pasó nada más. Quizás alguna vez recuerde si fue un sueño o tal vez esto pasó de verdad. Porque caló mis huesos... la impresión que en mi piel dejó su mirada es perdurable.&lt;br /&gt;Campos de algodón se aparecieron ante mí, ante mi vaso de cerveza negra. Animales de granja olieron a griterío de gallinero alrededor. Un granero de madera. Y el tractor de mi abuelo ya oxidado. Conservado en sus partes me recordaba a la más pálida mejilla de mi abuela perdida en la enorme cocina de la casa de campo.&lt;br /&gt;Y el niño Rolando se despidió:&lt;br /&gt;-Mucho gusto- dijo. Al decir esto, estrechó la mano del escritor y salió del Bellagamba.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/857222292465851499-1736908434240669931?l=proyectocybercuentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/feeds/1736908434240669931/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=857222292465851499&amp;postID=1736908434240669931' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/1736908434240669931'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/1736908434240669931'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/2008/02/bellagamba.html' title='Bellagamba'/><author><name>Funes</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-v64u3j9DaEk/TW6TgsMkCGI/AAAAAAAAEPo/AX0aHrhoLJk/s220/Picture%2B0158.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-857222292465851499.post-3688817616304002830</id><published>2008-02-17T11:00:00.000-08:00</published><updated>2010-06-08T10:16:16.015-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Año 2003'/><title type='text'>Mundano y existencial</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;1 – uno&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;25 de noviembre de 2003. Cumpleaños 25. Me levanto temprano. Tipo diez de la mañana. En realidad estaba despierto escuchando ¿cuál es? desde las nueve. Alguien llama por teléfono y no reconozco quién es. Saludo, agradezco, nos reímos y así. Lindo, muy lindo. Acaricio mi rostro y considero que la barba que hay no merece la afeitadora manual. Amaranta que saluda y me alegra la mañana. En la cocina me la encuentro a Marta. Una encantadora boliviana que encripta su mensaje con palabras apretadas, anécdotas frescas, sonrisa envidiable o frases tirabuzón. Rostro alegre, pequeña como durazno pero dulce y paciente. Nos visita cada martes porque somos varios y limpiamos a veces. Ella ayuda. Amaranta nos deleita con sus “huevos rancheros” que pican agradablemente. El desayuno proteico de los campeones. Comemos como diez porciones entre Marta, Amaranta y yo. A Marta le gustan. A mí me gustan. Amaranta ya los conocía ricos. Me visto y salgo de compras.&lt;br /&gt;En la calle el sol increíble golpea con 25 º C (como si también festejara mi cumpleaños) y devuelvo “Juegos, trampas y dos armas humeantes” a José de “La Cuevita” (Billinghurst y Av. Rivadavia, sobre Billinghurst). Linda película. Inglesa. Buenos actores. Lo mejor: el negro con su actitud sicótico – homosexual. Saludo a José, el dueño del videoclub y me dirijo al cajero automático por más billetes. Un tipo con un ojo de vidrio de lentes culo de botella intenta colarse en la fila pero le aclaro que soy el próximo. “No te entusiasmes”, murmuro aunque no sé si me oye. Mira con uno de sus ojos (no sé si el vivo o el muerto) pero muy tranquilo se coloca detrás de mí.&lt;br /&gt;Marcelo de la “Granja de José” (de Sánchez de Loria y Av. Rivadavia) me dice que el lechón entero o medio lechón, pero que menos no me puede dar porque no le conviene. Le aclaro que fui a la panadería de Jorge (Sánchez de Loria e Hipólito Irigoyen) como me dijo anoche, para encargar que cocinen el lechón y que ya me esperaban. No siente la presión que intento. Mira el reloj. Son las 11 de la mañana. Se incomoda y me manda con el carnicero que corta con una cuchilla: Daniel. Un hombrazo de un metro ochenta (mínimo) con un sombrerito blanco de matarife y un delantal casi en su totalidad ensangrentado. Me muestra medio lechoncito freezado y me convence de llevarlo: cinco kilos y doscientos treinta y dos gramos. Pago y me voy para lo de Jorge con el “lechoncito” (como lo llama Daniel) que pesa una barbaridad.&lt;br /&gt;Rengo por la rodilla estropeada llego a la panadería (Sánchez de Loria e Hipólito Irigoyen) y Jorge me recibe (el dueño de la panadería) con sus ojos celestes como el cielo de ese día. Mira la hora también. Guarda el lechoncito detrás del mostrador. Me pregunta mi nombre (yo ya conozco a Alejandro que es el encargado cuando Jorge no está) y me dice que vuelva a las nueve de la noche. Hasta ese momento no lo había pensado. “Jorge: ¿cómo me llevo esto cuando lo termines?” Alejandro, desde atrás entiende mi pregunta pero dibuja una pequeña sonrisa. “No te preocupes que te doy todo en unas bandejitas. ¿Compraste adobo?”, me pregunta y quedo atontado por no haber pensado en el condimento. Le digo que no, y me doy cuenta que lo sabía y dice que él lo compra. Me da la mano y ya está. Tengo encargado el lechón para la cena de esta noche.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;2 – dos&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Reviso los mails y confirmo dos o tres bajas para la cena. Llama Claudia Levy con una gripe que la tumba. Dice que no viene. Todo bien porque me alegra escucharla después de tanto tiempo. Durante todo el día llaman María Laura Caymes Scutari y Marina Kogan que no pueden comunicarse dejando sendos mensajes en el contestador que ya deben odiar. Los oigo todos: se alegran de saludar y putean porque atiende otra vez el contestador.&lt;br /&gt;Compro las bebidas en el supermercado de los chinos (Esparza entre Rivadavia e Hipólito Irigoyen). La boliviana de la verdulería me vende la ensalada de esta noche. En la puerta hay un rubio de Seguridad nacido en Ucrania con un perro grande como un Fiat 600 que fue criado en Alemania... que duerme todo el día. Una de las cajeras es de Paraguay aunque no me lo dice directamente. La chica que atiende en la fiambrería y los carniceros son nacidos en la Argentina. Hay un italiano, pero todavía no lo conozco. No sé de qué trabaja. Podría insistir. Faltaría un yanqui y están casi todos.&lt;br /&gt;Vuelvo con las bolsas. Tomo unos mates y fumo un cigarrillo. Me acuesto de cuatro a seis. Pienso qué preparar para acompañar  el lechoncito. Pero me duermo en el intento.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;3 – tres&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Seis menos cuarto. Hace hora y media que doy vueltas en la cama. No pude dormir nada. Escucho en la radio basta de todo con MM y JPV porque me divierten las 17 de las 17. Alguien toca el timbre. Mientras tanto, la hermosa Diane Lou Sandoval Martin me despierta y sensual con su vestido floreado me invita a hablar en la oscuridad de mi habitación. No entiendo qué dice. Solo la miro. Es mi viejo, “el jefe”. Mi papá. Vino a saludar. Vino. Trajo dos López. Contentos nos tomamos unos mates como de dos horas. Hablamos, nos reímos y cada cuál a lo suyo. Defender la política. Defender el arte. Defender nuestro lugar en el mundo. Mezclar todo y ver que sale. Soñar con mejorar. Qué hacer si mejoramos... y así. Grande, el viejo. Cuando viene inspirado; inspira. Se va a tramitar cosas como siempre y quedo solo en la casa. Llamo a Pablo “Biper” Ragoni para que venga y me cuenta de su muela mocha y su presentación el jueves a la tarde noche. Tiene que estudiar mucho. Y entiendo el faltazo por la admiración que siento hacia él. Promete venir el sábado. Nos reímos, como siempre por teléfono. Me entero de algunas cositas y le cuento otras. Y así.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Pongo música porque todo parece irreal. Los colores, las texturas. Casi nada me da la conciencia que necesito. Huelo sahumerios. Me tumbo en un puff y sueño que domo unicornios de plata embellecidos con guardas de oro (todo en tres minutos y medio). Tiemblo de pensar que puede volver esta noche. Que tal vez esta sea la noche en que se sepa. Pero no. Hace unos años siento que puedo morir en cualquier momento. Por eso escribo como un condenado. Escribo para regalar cuando me vaya. No es trágico morirse. Al final, como dice Gaspar Noé, la muerte es una mierda pero no es para tanto. Porque todo se muere al final. ¿O no?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;4 – cuatro&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Voy al locutorio frente a casa a chequear más mails y llamar a Javier Espíndola: teléfono equivocado. Jorge “Georgetown” Grandoni que dice que ese es el número, que otro no tiene, que pruebe otras opciones, que lo llame; pero nada, una pena que Javier no pueda venir. De vuelta compro unos cigarrillos en el kiosco y le comento del cumpleaños al kiosquero para que me haga precio con los antinflamatorios. Me dice feliz cumple pero nada más. Llego a casa y encuentro a Valentina que mira la bicicleta: una cosita chiquitita de ojos curiosos como el Vicente (nuestro gato).  Seguro que Patricia “Pata” Martínez les abrió. En el sillón con Vicente está Mariana Sánchez, la madre de Valentina. Madraza. Abrazo. Beso. Caricias. Alguna vez...&lt;br /&gt;Nos ponemos al tanto, le aclaro que estoy atrasado y que tengo mil cosas que contarle. Ella empieza pero la interrumpo varias veces por el teléfono. Es Analía “la Cone” Rothar. Nunca reconozco su voz y la nombro como gente que no existe. Otra engripada. Apenas la oigo. Parece llamarme de la trinchera más avanzada en el desierto árabe. Contenta pero aturdida saluda mis 25 años y me alegro también... por ella que llama. Hay varios llamados para Luciana Lamothe que venía a festejar a casa. Cumple el mismo día que Pablo Fried, amigo de Matías (mi hermano) y yo. Le pido a Mariana que atienda el teléfono. Leo las notas que dejó “Pata” que dicen que Laura Abramzon viene 20:45 hs. Miro el reloj. Ya está a dos cuadras. Me ducho. Salgo apenas despeinado del baño porque suena el timbre. Es Laura con un regalo especial: la torta y sus velitas. Ya no entiendo nada. La cabeza implota de la felicidad. Para colmo viene con una amiga. Ana Clara, de Córdoba. Las dos cantan en un coro y espero que esta noche lo prueben. Mis únicos dos regalos materiales los trae Laura debajo de la torta. Dos libros: “Guiones Televisivos – Antología” y “El Pan de la Locura y los Prójimos” de Carlos Gorostiza. Ana Izaguirre me regalará una torta de “mouse” de chocolate que vuelve locos a los invitados. Outstanding.&lt;br /&gt;Llega el Chucho, alias Daniel Miranda, con un vinito en la mano y la sonrisa del feliz cumpleaños en el rostro – aunque dice que “los veinticinco son los peores” – y me abraza como lamentándose por mí. (Su llegada siempre será un párrafo aparte).&lt;br /&gt;Los demás que llegan:&lt;br /&gt;Ignacio “Nacho” Izaguirre, hombre de una presencia ineluctable. Mordaz, preciso y dormilón. Las malas lenguas le dicen la Morsa, aunque no saben lo que oculta. Creo que yo tampoco, pero cuando lo muestre o se sepa, ¡agarráte del paravalanchas, negrita! Cristóbal Thayer (el amigo de la casa que nació en Chile y estudia para ser un gran filósofo) saluda a todos y se sienta por ahí en el puff a charlar y fumar sus Lucky Strike con actitud mezcla James Dean y Federico Niesztche. Llega Mariela Roa, que también viene contenta, como siempre ella. Conozco algunas casualidades pero ella es causalidad: cuando llegó recordé que sonaba música en la casa. Ahora es cuando me pierdo porque el sólo hecho de pensar que había tanto vino, me confunde el orden de llegada de los invitados. Estoy seguro que por ahí llega Esteban “El Pichu” Serniotti. Volvió hoy de una gira por Mendoza con “Cabezones” y trajo un vino que compartiremos luego. Qué alegría este tipo. Recién te conozco, le digo, y me abraza. Un tipo “chido”, diría Amaranta. Amaranta Díaz Carnero llega con su regalito: otro vinito. Un vinazo. Especial. Porque lo trae ella, obvio. En su escritura he descubierto algo que busco en la mía pero no encuentro. Ya me enseñará. Ella y Pichu irán en busca del lechoncito freezado. Cuando vuelven todavía está calentito. Celeste Paterno, con su bolsita y cara de cansada toma posesión de una silla y acomoda su plato con el lechón y la ensalada. Verónica Toyos Grinspurn me abraza con generosidad y disfruta de nuestro encuentro con amigos de hace rato y nueva gente que le presento. Siempre bien. Siempre tan inteligente. Atender el teléfono otra vez: Maximiliano Antonio “El Toni” Villalba, otro amigo de energía. Ahora vive solo y está tocando en los colectivos. Dejará el bar de su tío para buscar... qué se yo que estará buscando pero “ayudaré a que lo encuentres”, digo y cuelgo. Mariana Izaguirre, hace su entrada: la cantante lírica más hermosa que conocí (aunque debo reconocer que conozco pocas cantantes líricas). No conoce a nadie y la presento. Los varones agradecen mi gesto.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;5 – cinco&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Todos comen y toman.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;6 – seis&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Llega mi mamá de rendir un examen en la escuela de Bellas Artes: seis. Viene con una amiga del colegio Lola Mora que confunden con mi hermana. Pablo Andrés Pucci, alias “El hombre de color azul”, llega con sus amigos, mis conocidos. Uno trae una guitarra que luego de un rato descosen entre él (le dicen El Chino) y Pichu. Pablo siempre es bienvenido como yo lo soy en su casa cualquier día a cualquier hora. Los que lo acompañan son varios. Agustín entre ellos. Pibe muy copado. Juega muy bien a fútbol y es muy divertido cuando toca la guitarra para que Pablo cante. El otro, Pablo , estudia abogacía y cada vez que lo veo me alegra intercambiar datos y anécdotas sobre libros. Debe ser el joven que más lee. Todo el tiempo enseñándome. Sabe y no lo hace notar: un hombre sabio. También con Pablo Pucci llega “El Negro” que viene con su amiga, una italiana simpática pero con un pequeño tajo en su tobillo. Habla muy bien castellano aunque suena graciosa cuando lo hace. Teléfono: Nadia “Nano” Saphir. Gracias, y vos ¿cómo andás? Qué alegría. Nos vemos el sábado, entonces. Besos. Llega otro músico, es mexicano también (como Diane Lou y Amaranta): Camilo “El Kinky” No sé cuánto, nos asombra a todos con las canciones que toca y su voz. Nos miramos los que no lo conocemos porque es muy bueno. Y cantamos con él. Fito Páez, Soda Stéreo, Virus y varios más que El Chino acompañará con otra guitarra. Teléfono: Valeria Fedorowickz. Que gracias por la invitación, que feliz cumpleaños, que nos vemos el sábado. Es bueno que llame, porque la esperaba. Algo es algo. Sergio Bigart también llega con su camiseta increíble. Viene de la muestra de una artista y uno puede leer en el frente de la camiseta “Yo soy amigo de la artista” y en su espalda “La que muestra dos cuadros”. Creo que decía eso. Llegó cuando el vino nadaba en mis ojos. Después cambiaría su frase en el frente de la camiseta: “Todos tengamos sexo ya por Luqas”. Y detrás también decía: “Ya”. A las cuatro de la mañana volvió a cambiar solo el frente: “Me voy en ‘20”. A las cinco se cansó de todos y uno podía adivinarlo al leer “Me voy” en el pecho. Su espalda seguía con el “Ya”. Matías Oliveira, mi hermano, y Laura, su novia, llegaron cansados de un recital en el Teatro Regina: Brian Storming. Con él volvieron mis co-habitantes: Ana y Pata. Venían más o menos contentas pero con hambre y cansadas. Casi no quedaba lechón. Luciana Lamothe, la otra cumpleañera, también llegó con hambre y un ramo de flores que alguien muy atento le obsequió. Todos le cantamos el feliz cumpleaños para mi alegría. Por último llega un grande (por el tamaño de su corazón) que saluda y cuenta que estuvo muy buena su comida: Ezequiel “El Checho” estuvo en un restaurante reemplazando a un chef y vino “alegre”, muy “alegre” por ello. Prometió un regalo porque vino con las manos vacías. El muy tonto no sabe que ya me regaló algo que no le devolveré. Pero mejor así. Un pingazo.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;7 – siete&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Así pasó la noche. Con todos cantando, hablando, fumando, gritando, comiendo, riendo y todos los endos que podíamos juntar para que el que estuviera enfrente se divierta. Tranquilo, como esperábamos. Como si hubiera sido planeado. Y de todo eso, quedó esto. Esto que se puede tocar, si se imprime alguna vez. Esto que es solo un punto de vista. Esto que otro dirá que es medio confuso. Esto que alguno dirá que me equivoqué, que Nacho llegó antes que Mariana o que Valentina estuvo gritando como una loca y no pusiste nada o que la comida y la ensalada o que el porro que había era escaso o que la voz de Pablo “el hombre de azul” también estaba buena o que la chica esa que no sé quién es también estaba buena y más “o”, que dirán los que vinieron. Los que no, se lo perdieron. Supongo que estos (¿Cuáles? Éstos) no dirán nada.&lt;br /&gt;No dirán nada porque saben que esto es para los que no vinieron. Para los que perdieron la oportunidad de estar en casa. No quería olvidarme de los que dijeron “uh, no puedo”; “justo entre semana”; “este boludo ahora me lo dice”; “mejor voy a la fiesta del sábado”; “no me contesta un mail y quiere que vaya a su cumpleaños”; “¿éste no sabe que vivo en Estados Unidos?”; “¿y éste quién es?”; “que me llame, la invitación por mail es ‘&lt;span style="font-style: italic;"&gt;cualquiera&lt;/span&gt;’, cabezón” y demás cosas que no vale la pena reproducir. Para mi amigo Joselo Machuka que está como a dos mil km, Constanza “Coty” Erenhaus que está estudiando en Estados Unidos, Nicolás (el franchute más copado que hay en París. En realidad no vive en París pero para que todos sepan, vive por ahí. Ya lo van a conocer y le preguntan a él dónde vive, ¿ok?) y otros.&lt;br /&gt;Porque como siempre digo: el brindis no se hace por nadie en particular.&lt;br /&gt;Se brinda “por las dudas”.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/857222292465851499-3688817616304002830?l=proyectocybercuentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/feeds/3688817616304002830/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=857222292465851499&amp;postID=3688817616304002830' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/3688817616304002830'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/3688817616304002830'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/2008/02/mundano-y-existencial.html' title='Mundano y existencial'/><author><name>Funes</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-v64u3j9DaEk/TW6TgsMkCGI/AAAAAAAAEPo/AX0aHrhoLJk/s220/Picture%2B0158.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-857222292465851499.post-8640600637016091487</id><published>2008-02-16T10:58:00.000-08:00</published><updated>2008-03-02T10:59:31.016-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;En mi vida tuve tanta suerte: me rompí la rodilla, lo escribí a modo de crónica, una chica lo leyó y se enamoró durante unos meses de mí y años después empecé a mandar estas crónicas por email.&lt;br /&gt;Desde entonces esa rueda no para de girar aún en  mis momentos de extremo cansancio.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/857222292465851499-8640600637016091487?l=proyectocybercuentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/feeds/8640600637016091487/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=857222292465851499&amp;postID=8640600637016091487' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/8640600637016091487'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/8640600637016091487'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/2008/02/en-mi-vida-tuve-tanta-suerte-me-romp-la.html' title=''/><author><name>Funes</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-v64u3j9DaEk/TW6TgsMkCGI/AAAAAAAAEPo/AX0aHrhoLJk/s220/Picture%2B0158.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-857222292465851499.post-6131490526067802907</id><published>2008-02-15T10:57:00.000-08:00</published><updated>2008-03-02T10:57:55.549-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Año 2002'/><title type='text'>El caso Peralta</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Encuentro agradable estar vestido de mujer y, sin que nadie lo note, esperar el colectivo con la pollera un poco levantada. Especialmente divertido me parece también hablarle a Roberto, el diariero de la esquina, de Samuel, su hijo "el buen mozo". Roberto aún conserva su vida con seguridades que ya no se encuentran por aquí y le asusta que Samuelcito pase mucho tiempo conmigo.&lt;br /&gt;Mi nombre es Mario Peralta, tengo 27 años y adoro a las mujeres con una pasión que cualquiera definiría como obsesiva. No veo incomprensible mi tiempo como mujer. Si hay algo que me gusta de sobremanera es hacer el amor con una mujer. Pero también adoro la estética y cuidado que llevan en cada uno de los detalles de su ser. Solía trabajaba en una Farmacia como un estúpido cajero de diez  a veintidós. Todos me respetaban en la "Farmacia San Franco", pero lo que más me hace acordar a San Franco son las várices y una úlcera que si hoy detuviera su crecimiento, sería tan científicamente monumental como la nueva pelota del Mundial Corea - Japón 2002. Dos veces por semana hago gimnasia aunque no pueda bajar esos rollitos de la cadera. Los fines de semana iba a bailar al boliche que queda por Rivadavia frente al Bingo de Congreso (me han exigido que no revele el nombre) y cada domingo, sin falta en esa época, he ido a comer los fideos caseros por los que mi mamá es tan conocida en el barrio de Santa Rita.&lt;br /&gt;Si de alguna manera pudiera voltear el tablero y repartir nuevamente las cartas. Sentarme frente al Barbudo y ofrecerle una a una mis razones... quizás hasta sería...&lt;br /&gt;Muchos me conocen. Hay gente que se interesa por mí y tiene interés en saber qué opino, cómo veo las cosas. Tengo una manera de anticipar errores ajenos que me asombra, de a ratos, tenebrosamente. En este ambiente es habitual cometer un error. Aunque soy más de escuchar. Tal vez necesiten escuchar sus propuestas para darse cuenta de lo contradictorias e inalcanzables que son. Aquí todos soñamos. No soy la excepción aunque respetan mis deseos. Siempre que pueden, me los hacen realidad. Por eso tampoco deseo con demasiado fervor; podrían ser exactos y darme lo que pido. Algo por demás peligroso. Aunque no lo crean, aquí lo único que se sabe es que los errores se pagan. Y yo puedo prevenirlos desde esta… digamos, locación.&lt;br /&gt;Uno de mis errores, aquella vez, en la estación de Villa Luro, fue volviendo de lo de mamá, eran aproximadamente las veintitrés, había una señorita hermosísima que esperaba el tren al igual que yo. No quedaban muchos servicios ni usuarios. Tenía el pelo lacio, muy lacio, de color castaño claro. Era alta, tan alta como yo: aproximadamente un metro con ochenta centímetros. "Serán los tacos", pensé. Tenía unos labios rojos fuego que me ponían tieso como el mármol. Siempre que almuerzo y ceno en lo de mamá me visto muy bien, no creo que mamá se sienta cómoda en presencia de Ángela. Lo cierto es que a la chica de la estación le gustaba como estaba vestido. Uno se da cuenta en seguida. Cómo mira, cómo se para. Es algo natural o, mejor dicho, instintivo. La forma de pararse a la espera del tren no era la de un domingo aburrido, sino que tenía un fuego interno que de a poco crecía. A medida que pasaban los minutos se observaba que ese fuego ardía más. No hice movimiento alguno, pues habría perdido mucho del interés que ya había despertado en ella. Cada tanto la observaba fijamente para que notara mi presencia, pero no me mostraba interesado. Hermosa. Un cuerpo muy bien formado, la pollera apenas sobre sus rodillas y unos zapatos que marcaban sus pies, envolviéndolo firmemente, dándoles seguridad. Las medias eran blancas y le resaltaban sus fibrosas pantorrillas. No hubiera podido evitar su presencia aunque lo hubiese querido.&lt;br /&gt;Presto al desenlace, me acerqué para decirle lo mucho que esperaba encontrarla conmigo abrazada en mi cama, totalmente desnudos y sin noción concreta del tiempo. No obtuve resistencia pues un encendido y humeante calor no la dejaba pensar en otra cosa que no fuera mi cuerpo y la fricción de mi piel transpirada sobre su espalda. Decidimos tomar un taxi hasta mi casa, lo que me permitió notar un perfume a duraznos muy dulce que podía ruborizar mis mejillas como hacía tiempo no sucedía. Sentí su lengua arder dentro de mi boca y sus caricias me desabotonaban la razón. Masajeaba mis piernas, evitando la entrepierna, que me provocaba abrazarla del cuello y atraer su cabeza contra mi rostro sin dejarla respirar. No podía soltar sus labios; los acariciaba, los lamía, los mordía. Tan rojos, tan blandos. Su lengua incontrolable me acariciaba toda la dentadura. Subimos la escalera hacia el departamento besándonos y sin despegar nuestros cuerpos nos desvestimos poco a poco. Mi pecho fue el primero en sentir su piel, sus piernas tan suaves y tibias. Al levantarle la pollera no despegué mi boca de sus pantorrillas, la había volteado y subía lentamente hasta volver a sus húmedos y bien atolondrados labios. Para cuando estaba dentro de ella la energía nos unía en un magnánimo concierto de gemidos y reclamos a ese ángel de la lujuria que vigilaba regocijándose en nuestra originalidad y desenfado. Su savia, su aliento, sus ruidos, sus repentinos temblores; toda ella me pertenecía. Toda su sorpresa, toda mi audacia. Juntos. Unidos. Vivos. Sonrientemente ruborizados. Exhaustos. Exhaustos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sol matinal nos sorprendió admirándonos. Pétreos. Sin hablar ni forzar el momento me dirigí a la cocina para preparar el desayuno. Me encontraba satisfecho y sonriente cuando comenzaron las preguntas. Ni el color de mi lápiz labial le había gustado. Había revisado todo sin creer lo que había hecho. Pensó en voz alta mis problemas. Para ella eran problemas. No comprendía. Ya estaba acostumbrado. Nunca quise lastimarla ni causarle ningún tipo de dolor o angustia. Supo mi deseo de admirarla. Supo cuánto quería aprehender de ella, sin embargo, la lógica no fue convincente, mí lógica. Las razones comenzaban a diluirse y crecía una molesta intolerancia en mi estómago que fruncía mis ganas de verla. Los golpes que le di fueron varios. La sangre que perdió mucha. Luchó bastante por su vida. Recuerdo el horror en su rostro cuando tragó el lápiz labial. Cuando dejó de golpear, empezó a sacudirse. No sé durante cuánto tiempo. El olor hacía insoportable lugar: una mezcla de sudor, sangre, heces, pis. Supongo que habrá quedado inconsciente y lo supongo porque me fui inmediatamente; “cuando me fui, señor Juez, puedo asegurarle con una mano en el corazón que aún vivía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar del dolor que me causa haberme separado de mis cosas, mi madre, "San Franco", el diariero y toda mi ropa; la cárcel no es tan mala como parece. Acá se quieren todos por igual... aunque algunos se quieren más que otros... como es de suponer. Igual la paso bien. Si Patricia murió no fue por mi culpa sino por su angustia. Su incapacidad para querer y disfrutar. La vida se comprende mejor cuando uno aparta un poco su cabeza de las distracciones de una vida social caracterizada por la hipocresía, el vértigo de la información, etc. Hay que estar preparado para no desgastarse en ésta sociedad.&lt;br /&gt;Hoy me fascino con las heridas de los internos. Las hay variadas y anatómicamente sorprendentes. El Director del Penal no me comprende. “No te vas más”, susurra al retirarse de mi celda aunque ya me resigné y pienso que jamás intentarán comprenderme. Sé que debo esperar hasta que decidan comprenderme. Hasta entonces, aunque duela, debo soportar la actualidad que me toca.&lt;br /&gt;Mi madre aún me visita y en el Ala Este esperan ansiosamente los domingos por su visita y sus regalos. Desde afuera me demuestra igual o mayor generosidad que antes y aunque sabe de Ángela, trato de no comentarle. ¿Para qué?&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/857222292465851499-6131490526067802907?l=proyectocybercuentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/feeds/6131490526067802907/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=857222292465851499&amp;postID=6131490526067802907' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/6131490526067802907'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/6131490526067802907'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/2008/02/el-caso-peralta.html' title='El caso Peralta'/><author><name>Funes</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-v64u3j9DaEk/TW6TgsMkCGI/AAAAAAAAEPo/AX0aHrhoLJk/s220/Picture%2B0158.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-857222292465851499.post-7957706672559904446</id><published>2008-02-14T10:52:00.001-08:00</published><updated>2008-03-02T10:54:41.209-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Año 2003'/><title type='text'>Diario de viaje</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:78%;" &gt;Las manos de los culpables no tienen por qué temblar,solo en las novelas la agitación se trasluce dejando caer una copa. A menudo la tensión se demuestra en acciones estudiadas. Kurtz había bebido su taza de café como si nadie hubiera dicho nada.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-size:78%;" &gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;El Tercer Hombre&lt;/span&gt; de Graham Greene&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Compramos unas verduras en el supermercado chino. Nunca supimos si era chino o japonés. Es un detalle de menor importancia. Tal vez si preguntásemos, aunque resulta odioso intentar comunicación alguna con los orientales fuera de los monosílabos. Me enteré que guardan en inverosímiles escondites los buenos productos que venden y en cambio uno sale de allí con una manteca vencida o pasta dental en desvanecimiento. Su locuacidad despierta mi instinto asesino. Tal vez, ellos con su mirada alargada como lince, también comprendan cuando les quiero decir lo que quiero decirles. Tal vez entiendan y simulen no “entender” aunque  crea que no.&lt;br /&gt;Compramos unos bifes de lomo. Especialidad de mi menú. Me los vendió quien vende las verduras y cobra las compras y limpia el supermercado. Felicitaciones por él que puede especializarse en tantos ramos de la gastronomía y el comercio. Preparamos los bifes a la plancha. Costumbre argentina. Aunque de otros países será costumbre también, ¿no es cierto? Y pusimos unas papas con cáscara, cortadas a la mitad y condimentadas con aceite y perejil en el horno. Un buen plan.&lt;br /&gt;Para cuando terminamos las dos porciones de bife de costilla, estaban listas las papas. Esperamos que se termine nuestra comida (la sopa y el bife de cada uno, aunque yo no terminé la sopa) y luego descansamos de nuestro almuerzo. Ella se fumó un cigarrillo. Hablamos y luego pusimos la Suite N° 4 en Mi sostenido menor, de Johann Sebastián Bach, interpretada por Yo – Yo Ma. En ese momento sentimos un aroma a quemado. Eran las papas. A pesar del humo, las papas estaban deliciosas. Y disfrutamos de una papa con queso y un poco de manteca cada uno. Exquisito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora quedó la separación. Han pasado más de dos años de aquél almuerzo. Se me antoja seguir bebiendo para mantener ese gesto en su rostro: sonrisa completa. Era tan indecisa… aunque muy inteligente. Quizás alguna vez la vuelva a ver entre una multitud en el Aeropuerto de Barajas o Ezeiza cuando regrese a la Argentina. Me gustaría regresar a Buenos Aires. Aspirar el smog, escuchar las quejas de la gente que no para de gritar aunque lo hagan con cierto encanto. Viajar en colectivo, hablar del tiempo con el taxista o tal vez, encontrarse un Ingeniero que me dice “son tres pesos con cincuenta” en algún remis de la ciudad. Esos que desconocen permisos. Volver a la calle Florida, donde por primera vez la vi. Donde por primera vez tropecé con alguien que me pidió perdón. Y escuchó mis razones, por un instante, hasta que se retiró satisfecha de darme su teléfono. ¿Adónde estará ella en este momento? ¿Cuándo la volveré a ver?&lt;br /&gt;Se lo aviso a todo el mundo aunque no entienda, aunque digan que no lo haga, aunque digan que no conviene (como si fuera la única manera de convencerme, indicándome las desventajas de cualquier acción), aunque no me sirva para nada: otra botella de ron y me sentiré un hombre nuevo, de panza caliente, de uñas pulidas, de rostro afeitado, de masajes en los pies, de saunas, de caviar, de chofer. Porque eso me estimula, dominar a los demás, ejecutar, ordenar sin levantar la voz, que las cosas se hagan a mi manera. Hoy tengo la botella de ron que escuchará mis plegarias y reclamos en voz baja, como a ella le gusta. Nada de escándalos en la vía pública. Guardado en casa con llave, candado y traba de acero. Con libros marcados por algún imbécil que cree en el Caos y el Hambre en África Meridional. Con un amigo al teléfono si lo necesito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo que lavaba los platos mientras le escribía algo cuando apareció ante mí la imagen de mi tía la Directora del Colegio. Tengo una tía que sólo hace regalos a sus alumnos, más allá de lo estrictamente educativo. Y ella, que lavaba para mí, era una alumna más. Una alumna con todas las letras cursivas que no puede escribir porque lo hace lento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quisiera que ahora suene el teléfono en esta mismísima habitación y sea ella. Que me perdona. Que la perdone. Que me extraña y que la extraño. Que seremos los mismos pero sin errores. Que de los errores se aprende porque hay que trabajar en la vida de hombres y no vinimos con un manual de instrucciones o no tenemos el dinero para comprar los de aquellos que sí lo tienen. Sucios mercaderes. Después se quejan que no hay solidaridad. Pero no. No quiero alejarme del teléfono que espero que suene con su voz. Que ella diga “ring – ring”. Y golpee la puerta y abra y no sea la vieja renga con lentes y canas en sus ojos que diga que debo dos semanas de alquiler. Que golpee la hermosura de sus dedos. Que sus uñas manchen esta puerta para escucharla un buen rato. E invitarla a tomar un café para borrar mi aliento a ron. Y la invitaría solo un segundo a la habitación para que vea en el estado en el que vivo. Para dar lástima pero un rato nomás. Para entregarle todo luego. Y salir de allí. Olvidar mis maletas, mis libros, mi ropa, mis lentes, mis cuadernos, mis fotos en Catamarca con mis hermanos que encontré aquella vez luego de siete años sin verlos y que nunca más volví a ver. Dejar mi pasado atrás porque ella lo merece, porque ella me lo pide, porque debo pagar o, tal vez, solo porque el día de hoy es soleado. Solo porque el deseo oculto, mi objetivo, mi aliento se resume en ese rostro pulido por la belleza.&lt;br /&gt;Pero no. No vendrá. No le gusta Uruguay ni tampoco le gustan los hoteles de ruta. Dice que hacen mal. Dice que el gusto de esta gente es obsceno. Que ella debería juntarse con refinados artistas, músicos de vanguardia, escritores con proyección, banqueros de soltería impoluta. Dice que soy lo peor que le pasó en la vida. Que tal vez si hubiera escapado de un campo de concentración en Auschwitz con el habla y el espíritu perturbado, curtida y arrebatada de su más espantosa melancolía sería más feliz que conmigo que solo atraigo penurias y alcohol. Para qué negarlo. Ella tiene razón. Y la odio por eso. No me importa si sufre o no. Solo quiero tenerla cerca, verla, oírla, sentirla bajo mi piel, cruzar mis dedos en su pelo, apretarla contra la puerta del baño como cuando lo hicimos sobre el inodoro de la habitación del Hotel Continental de la provincia de San Juan. O aquella otra vez cuando marchábamos contra la negociación de la deuda externa en la Plaza de Mayo, en Buenos Aires y la multitud se acurrucó contra el Ministerio de Economía. Pegados a una columna de mármol nos tapábamos la boca por los gases y llorábamos. Mi piel contra su musculosa. Abrazados por dos horas hasta que la Policía Federal alejara la Montada y nos liberaran de ese rincón que de funesto se convirtió en adorable. Ese momento en el que sentía cómo dos o tres hombres suspiraban a mis oídos de los nervios y  yo suspiraba porque las caricias que ella me hacía reprimían todo impulso iracundo contra el Fondo Monetario Internacional. Gemía porque sus labios me besaban el cuello mientras sus manos jugaban a la mancha. Y por todas esas cosas que dijo frente a obreros desempleados, dirigentes gremiales de segunda, piqueteros aturdidos, fotógrafos excedidos de peso, señoras con peinado y no sé cuantos porteños más que fueron testigos silenciosos del amor que nos profesamos aquella tarde de diciembre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No queda más ron. Tengo que salir a comprar más. Porque no puedo creer que ella no me llame y porque necesito aire nuevo para leer este artículo que debo corregir para el sueco que me llamó. Porque odio mi trabajo. Porque aún no tengo el dinero para la encargada del hotel. Porque no llama por teléfono.&lt;br /&gt;Porque ni siquiera sabe que estoy aquí.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/857222292465851499-7957706672559904446?l=proyectocybercuentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/feeds/7957706672559904446/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=857222292465851499&amp;postID=7957706672559904446' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/7957706672559904446'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/7957706672559904446'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/2008/02/diario-de-viaje.html' title='Diario de viaje'/><author><name>Funes</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-v64u3j9DaEk/TW6TgsMkCGI/AAAAAAAAEPo/AX0aHrhoLJk/s220/Picture%2B0158.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-857222292465851499.post-2969009568632401531</id><published>2008-02-13T10:49:00.000-08:00</published><updated>2008-03-02T10:50:08.324-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Año 2002'/><title type='text'>La prostituta del Rey</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hacer de cuenta que no pasó nada: pretender. Supongo que habrá querido decir pretender que el aire es puro, pretender que estoy alegre y sonriente aunque me hayan arrancado una uña y el dedo este verde y violeta de alegría. ¿Cuántas veces dije que había que ahorrarse las energías para la batalla final? Muchas. Y pretender no es el camino... aunque a esta altura.&lt;br /&gt;Me gritaban que con un dedo en el culo podía saltar, pero que si nadie se atrevía a tocarme, jamás haría nada... (a modo de babosa).&lt;br /&gt;Yo no entiendo cómo, siendo las personas que le damos de comer a los mismos de siempre, nos dejamos dominar como si fuéramos los que sirven ¡¡Los que sirven son ellos!! ¡¡Los que elegimos, nosotros!! No puedo entender por qué seguimos viendo sus deseos como nuestros anhelos. Debería darles vergüenza a todos los que hablan del hambre y la falta de ideas cuando se preocupan nada más que de sus pertenencias ¿Es que no hay nadie con sueños? ¿Es que nadie piensa que podemos estar mejor? ¿Es que todos cobran? ¿Tan raro es que se regale?&lt;br /&gt;Voy a lavarme las manos por última vez porque a partir de este momento mis manos van a sufrir el desgaste de la mugre del obrero. Mis manos van a trabajar por todos esos que escarban en la basura. Mis manos van a ensuciarse por todos esos que ya no se ensucian más las manos. Y las lágrimas que ya derramaron van a colmar mi sed. Porque lo único que me va a saciar va a ser la Justicia. Porque espero respuestas, me animo sola. Me animo y que me oigan. Porque me van a oír. Ya no cierro más los ojos, ya no espero más un masaje relajante, ya no quiero más condolencias. Los nervios van a ser tan desgarradores por dentro que por fuera seré irreconocible.&lt;br /&gt;¿Acaso hay poca gente que piense? ¿Acaso soy una isla? ¿Acaso no hay un murmullo generalizado que demuestra un descontento “generalizado”?&lt;br /&gt;Son las mismas preguntas de siempre. Esas que todos conocen. Esas que conocen de respuestas ágiles y orgullosas pero que escasean en estos días. ¿Quién se anima a responder? ¿Quién se anima a ir en contra? ¿Quién no se cansó de que persigan perejiles en lugar de peces gordos? “El miedo es lo que nos tapa”, me dicen los rumores; ¿el miedo a qué? ¿a perder la dignidad? ¿a perder los beneficios? ¿a perder nuestro espacio? ¿a perder nuestro trabajo? Hemos perdido todo eso y hay muy pocos que conservan alguna que otra seguridad. Es hora del último quiebre. Es hora de levantar la copa y apuntársela a la cabeza a la apatía que aplaude en el palco. Cortarle los víveres a la idiotez. Comparar, comparar todo el tiempo y hablar, hablar con un tono más agresivo...&lt;br /&gt;¿A vos te gusta que te usen? No (supongo). Entonces, ¡no te dejes usar! Porque si nadie se queja es porque esta todo en orden. Y si hay algo de lo que estamos seguros es que no hay nada en su lugar. Por lo tanto: ¡QUEJÉMONOS!&lt;br /&gt;Exijamos a los periodistas más compromiso.&lt;br /&gt;Exijamos a la televisión más seriedad.&lt;br /&gt;Y con esto termino: si Moria Casán tiene un horario fijo y Adrián Suar es jefe de un canal “es” porque sus ideas simplonas, vacías, poco creativas y de escaso cuestionamiento al sistema tienen el ráting bien alto que les asegura un espacio de opinión: el problema no está en ellos. ¡El problema es de los que le dan el ráting que tienen! ¡El problema es mío! ¡Y si yo hago lo que hago y no me quejo, no pataleo, no me enojo! ¡Para qué vivo!&lt;br /&gt;Señoras y señores, les guste o no, hasta aquí llego yo: han colmado mi paciencia. He oído y ahora es mi turno.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/857222292465851499-2969009568632401531?l=proyectocybercuentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/feeds/2969009568632401531/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=857222292465851499&amp;postID=2969009568632401531' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/2969009568632401531'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/2969009568632401531'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/2008/02/la-prostituta-del-rey.html' title='La prostituta del Rey'/><author><name>Funes</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-v64u3j9DaEk/TW6TgsMkCGI/AAAAAAAAEPo/AX0aHrhoLJk/s220/Picture%2B0158.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-857222292465851499.post-5746580580580203824</id><published>2008-02-12T10:33:00.000-08:00</published><updated>2008-03-02T10:47:48.139-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Año 2002'/><title type='text'>Una más</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Desde hace un mes que no recuerdo haber visto algo lindo. Supongo que serán mis pocas ganas de salir de aquí. Me hace falta salir un poquito de casa. No es muy grande el monoambiente y quizás de ahí el aburrimiento.&lt;br /&gt;Hay una canción que dice:&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center; font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;una tijerita de oro&lt;br /&gt;yo me quisiera comprar&lt;br /&gt;para cortarte las alas&lt;br /&gt;cuando te quieras volar&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Y siempre que pienso en esa canción, me acuerdo del momento que decidí vivir sola. Mi padre, el peor de todos los problemas. Hace un año que no lo veo y debe ser por el gran enojo que le causó saber que la nena está muy bien sola. Aunque debería saber que la nena bien no está... y menos sola. Mi padre que tanto me quiere, tiene esa tijerita de oro y la usó todas las veces que pudo, más mi fuerza de voluntad, mis ganas de conocer esta gran ciudad que nunca descansa... ah, tantas ganas. ¿Dónde estarán esas ganas? Hoy sola, sin quien me acompañe, sin una caricia. Sí, claro que más de uno quisiera ser mi caricia; pero no me sirven. Diría que la melancolía por unos besos sinceros me está comiendo de a poco la sonrisa. Ya no sonrío como antes. Mi amiga, Lucrecia, dice que nadie sonríe en las ciudades y que este lugar no es una excepción. Ella se maquilla, evita grandes trapos y suficiente: el macho hace el resto. Pero mi macho no es así. Mi macho es inteligente, caballero, sincero y por sobre todo con muy buen gusto. Mi macho va más allá de los trapos o el maquillaje... pero todavía no apareció. Sería fácil pedirle prestados unos trapos a Lucre (digamos, nuevamente) y simular la sorpresa de un lindo gesto. Pero me costaría tanto ahora.&lt;br /&gt;Ay, papá, ¿Adónde está esa tijerita de oro ahora que tengo alas? ¿Adónde voy con mis alas? Si mamá te viera, lo bien que te salí, estaría orgullosa. Ella que con una simple caricia te consolaba cuando volvías de la fábrica. Tantas cosas que me enseñó. Ay, papá ¿dónde está mi consuelo?&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;Hace un mes, en la puerta del edificio, vi una nena. Tendría seis o siete años. Estaba sentada en el cordón de la vereda. Imagínense la temperatura de una vereda en el mes de mayo. Una vereda que sin emociones cala hasta los huesos. Me acerqué porque me llamó la atención lo que tarareaba. Era una tonada. Una voz tan suavecita. No entendí lo que decía y me senté a su lado para oírla mejor. Era hermosa, digo, la nena. Estaba muy desarreglada, pero esos ojos grandotes, mirada frágil, pelo lacio y largo, largo. “Qué lindo”, le dije. Y me sonrió mientras seguía cantando. “¿Cómo se llama lo que estás cantando?” Y me volvió a sonreír. No me contestaba, pero no me importó, porque la canción era tan suavecita. “¿Y tenés hambre?”, le pregunté. Y no cantó más. Me miró y me asusté porque no cantaba más, pero inmediatamente me mostró todos sus dientes y empezó la canción de nuevo. Y sonreía y cantaba. Y se paró y bailó. Y yo, sentada en el cordón de la vereda pensaba en lo que haría si subía sola a mi aburrida habitación. La rutina del ruido de la panza, el vecino peleando con su mujer, la mesa sola, sentirme mal porque lo único que escucho son reproches de un vecino abusador o el ruido del motor de la heladera. Y ella a mi lado… bailaba. Y yo escuchaba sentada en la misma fría vereda, con los ojos cerrados...&lt;br /&gt;“¿No te gustaría subir a casa y cenar conmigo?”, le pregunté tímidamente.&lt;br /&gt;“Bueno”. Me dijo y se me puso la piel de gallina. Aquella hermosura me haría compañía. Y conocería otra voz y olería otro aroma. Y estaría hurgando mis cajones mientras preparo la comida. Y podría sentir una  mirada en ese lugar tan chico y tan sombrío. Tan, tan... no sé... tan seco. Pero no más. Eso ya se terminó. Eso...&lt;br /&gt;“Eso que cantabas, ¿cómo se llama?”, pregunté en el ascensor mientras ella se fascinaba con la botonera.&lt;br /&gt;“Banderita Colorada”, contestó mirándome fijo.&lt;br /&gt;“¿Y que es?”&lt;br /&gt;“Una tonada... de Jujuy.”&lt;br /&gt;“¿Vos sos de Jujuy?”&lt;br /&gt;“Sí”, contestó ofendida.&lt;br /&gt;“¿Y tu mamá?”&lt;br /&gt;“No sé.”&lt;br /&gt;“¿Y tu papá?”&lt;br /&gt;“No sé.”&lt;br /&gt;“Bué... ¿qué querés comer?”&lt;br /&gt;“Algo calentito”&lt;br /&gt;“¿Me cantás de vuelta la canción?”&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Banderita colorada,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;vámonos pa´ la quebrada&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Aquí la fiesta no dura&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;porque no hay canto con caja&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Yo soy como el nubladito,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;me mantengo alto y bajo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;En el invierno pa´ arriba&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;y en el verano pa´ bajo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Cuando el pobre anda queriendo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;viene el rico y se atraviesa&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Y el pobrecito se queda&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;rascándose la cabeza&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Yo vide pasar el agua&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;entre la piedra y la arena&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Así pasan mis amores&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;entre la dicha y la pena&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Una tijerita de oro&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;yo me quisiera comprar&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Para cortarte las alas&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;cuando te quieras volar&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/857222292465851499-5746580580580203824?l=proyectocybercuentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/feeds/5746580580580203824/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=857222292465851499&amp;postID=5746580580580203824' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/5746580580580203824'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/5746580580580203824'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/2008/02/una-ms.html' title='Una más'/><author><name>Funes</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-v64u3j9DaEk/TW6TgsMkCGI/AAAAAAAAEPo/AX0aHrhoLJk/s220/Picture%2B0158.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-857222292465851499.post-3678916137583444506</id><published>2008-02-11T08:40:00.001-08:00</published><updated>2008-03-02T08:43:03.588-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Año 2003'/><title type='text'>Negro y violeta</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;No es nunca excusable ser malvado&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;pero hay cierto mérito en saber que se es;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;y el más irreparable de los vicios&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;em&gt;es hacer el mal por tontería.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Charles Baudelaire&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;Sobre mi esquizofrenia se puede decir tanto o más que las horas de una noche en Finlandia. Hay indicios de todo tipo. Hay quien de sólo mirarlas, hace temblar a las hojas de un árbol… y es tildado de loco. Entonces, con tan pocas posibilidades, prefiero jugar a ser más de los que pueda. Bienvenido, estimados, a mi recoveco más perverso.&lt;br /&gt;-Y cuénteme que dice de nuevo...&lt;br /&gt;-A ver... le cuento que ya no tengo pareja. Que estoy estudiando para dar el último final y que vivo cada segundo al máximo.&lt;br /&gt;-¿Será para tanto? ¡Mire que me sorprende usted!&lt;br /&gt;-¿Por qué?&lt;br /&gt;-Porque resume todo con un nivel tan... ¿cómo decirlo?&lt;br /&gt;-Resumido- dije y no pude contener la risa.&lt;br /&gt;-Distante...- ella aún sonreía y mostraba sus dientes. -Sonría, si, si.&lt;br /&gt;-Ya me acostumbré a los cambios, corazón. Nada es eterno. Así que ¿para qué aferrarse?&lt;br /&gt;-Cambios en el corazón, la podría corregir.&lt;br /&gt;-No, no- parecí ofuscarme.&lt;br /&gt;-De todas formas, es fuerte ese ¿para qué aferrarse?&lt;br /&gt;-Espéreme- alguien se me acerca y habla al oído. Alguna frase, alguna propuesta, a mí no me interesaba, a mí solo me importaba este momento conmigo mismo, con ella misma, con él mismo y que no se aparezca nadie más porque solo quiero estar con él aunque más luego quiera estar con ella y siendo yo él y ella al mismo tiempo, como quien lee y “es” de quien se escribe.&lt;br /&gt;-La espero.&lt;br /&gt;-“Corazón” fue referido a usted. Como un cariñito, ¿se entiende?- dije cuando se alejó aquél del susurro atrevido.&lt;br /&gt;-Se entiende. Lo mío fue ironía. ¿Por qué no funcionó su pareja? Hacía rato que estaban juntos si mal no recuerdo (léase, si mal no lo envidio)&lt;br /&gt;-Hace rato- dije riendo.&lt;br /&gt;A mí no me causaba gracia:&lt;br /&gt;-¿Cuánto tiempo?&lt;br /&gt;-7 meses. No funcionó porque no quisimos que funcionara y porque no pudimos hacerlo funcionar.&lt;br /&gt;-¡Oh! Tanto tiempo tratando que funcionara; ¡ni que fuera un parto!&lt;br /&gt;-Casi...&lt;br /&gt;-Tal vez... ¿amigos de la infancia?&lt;br /&gt;-No- aclaré febrilmente- Nos conocimos hace 9 meses.&lt;br /&gt;-Ah, y a los dos meses empezaron a salir; bien, muy bien...Supongo que ahora estará enfocada en lo suyo.&lt;br /&gt;-Siempre lo estoy.&lt;br /&gt;-¿Ha hecho el duelo correspondiente?&lt;br /&gt;-¿Duelo?&lt;br /&gt;-¿Tan poco merece el pibe?- quise interceder cual peluche.&lt;br /&gt;-Cuando hay entendimiento el duelo es innecesario.&lt;br /&gt;-Entreteniéndola durante tanto tiempo... ¡se merece un duelo! ¡No sea tan abierta!&lt;br /&gt;-¿Por qué no?&lt;br /&gt;-Mejor suena openminded- dije sin evitar la obviedad.&lt;br /&gt;-Si fuera cerrada estaría llorando ahora mismo.&lt;br /&gt;-Ah, entonces; merece el llanto si usted fuera cerrada. ¿Y en qué fecha rinde su final, último?&lt;br /&gt;-17 de diciembre.&lt;br /&gt;-Un miércoles de 2003.&lt;br /&gt;-Así es.&lt;br /&gt;-¿Y el resultado es en el momento?&lt;br /&gt;-El 17 de diciembre; es oral.&lt;br /&gt;-Ah, lindos exámenes.&lt;br /&gt;-Sí, me encantan.&lt;br /&gt;-Uno tiene que estudiar "en serio".&lt;br /&gt;-No crea- dije y lo hice reír.- Cuando la guitarra esta afinada el estudio no es pa´ tanto.&lt;br /&gt;-¿Viene afinada?&lt;br /&gt;-¡Años de afinación tiene!- y reí.&lt;br /&gt;-Eso es bueno. ¿Descansa con alguna vacación?&lt;br /&gt;-No lo sé. No hay plata por ahora, salvo que alguien invite, vió.&lt;br /&gt;-Pero si alguien aparece, el lugar ya lo tiene pensado.&lt;br /&gt;-No.&lt;br /&gt;-Entonces la invitación puede ser a cualquier lado.&lt;br /&gt;-Es más divertido que surja en el momento.&lt;br /&gt;-¡Usted agarra viaje! (Nunca mejor dicho) – Ella rió porque no esperaba la idiotez del comentario y, para qué negarlo, también lo hice yo.- Lo más probable es que la invite a lugares que no puedo pagar o lugares que jamás conoceré o lugares que no merecen ser visitados. Por eso le pido, no me haga caso, pero valore la intensión.&lt;br /&gt;-Juguemos un rato... ¿adónde me invitaría?&lt;br /&gt;-¿Cómo se escribe “intensión”?&lt;br /&gt;-Intención, con “c”.&lt;br /&gt;-Ah, me parecía- dije como distraído aunque estaba con los caballos de fuerza en su máxima potencia pensando un lugar en el mundo.- Me ha desasnado una vez más. Mire, la invitaría a un lugar oscuro, pero oscuro de reputación, para descubrir que es luminoso; luminoso de reputación. Con un mochila y alguna bebida espirituosa como único equipaje... Aunque, pensándolo bien, la invitaría a lugares hiperturísticos- dije pero su rostro se apaciguó.&lt;br /&gt;-Prefiero el lugar oscuro.&lt;br /&gt;-¿En serio?&lt;br /&gt;-Totalmente.&lt;br /&gt;-Bueno, sería una buena oportunidad para conocernos...&lt;br /&gt;-Me aburrieron los lugares luminosos y turísticos. Es hora de descubrir cosas nuevas.&lt;br /&gt;-Porque vea que considero que podríamos conocernos más en un lugar oscuro que en uno luminoso (frase dura para pronunciar). Uno de esos lugares sería... ¡cha chan cha chan!- y ella rió a pesar de mi pedantez.&lt;br /&gt;-¡A ver!&lt;br /&gt;-(Espérese que el sobrecito no se abre)- dije y ya no reía pero le causaba gracia.- ¡Cha chan cha chan! La casa quinta de mi amigo Augusto. Ahora le pertenece.&lt;br /&gt;-¿Ése es un lugar oscuro?&lt;br /&gt;-Antes era de su tío- dije levantando la mano para que oigan el resto de la historia- Era del tío de Augusto: un tío malo, borracho, que hace unos días apareció al pie de la tranquera... ¡muerto!- Ahora su rostro perdía la gracia- Oh, ah, uh, eh- y ella reía- Y lo mejor es que hacía cuatro días que estaba allí: sin un ojo y con el perro fiel, a su lado, echado en el pasto viejo.&lt;br /&gt;-Qué asco.&lt;br /&gt;-Imagínese. Partido de 9 de Julio. Y la leyenda del tío malo. Habitar la casa por unos días. Llegar a 9 de Julio y escuchar de la gente su artillería pesada de chismes contra la memoria del viejo de 72 añitos.&lt;br /&gt;-Qué feo.&lt;br /&gt;-Darle de comer al perro. ¿Se imagina?&lt;br /&gt;-Eso no se hace. Mire, yo por el contrario, lo invitaría a que escribiéramos o escribiésemos juntos, en una noche, bajo un árbol, un guión teatral. Café y cigarrillos mediante.&lt;br /&gt;-El público estalla pero enmudece. Captó mi atención- susurré realmente atento.&lt;br /&gt;-Es más divertido invitarlo al lugar más oscuro que existe: La Mente.&lt;br /&gt;-Dígame... ¿le parece al costado de alguna ruta?- yo pensaba fascinado- Puede ser... puede ser peligroso... puede ser peligroso para el mundo.&lt;br /&gt;-Pero divertido y desafiante.&lt;br /&gt;-No para nosotros. Vea, señorita, que tiene razón- me desdije.&lt;br /&gt;-La razón es un Don que poseen unos pocos, entre los cuales... yo… no estoy.&lt;br /&gt;-Vea que tiene razón... nuevamente.- dije para ver sus dientes.- Pero creo que podríamos encontrarnos en cualquier lugar y no sería exacto el resultado. Deberíamos pensar también bajo qué árbol.&lt;br /&gt;-¿De qué resultado habla?&lt;br /&gt;-¿Abandonarse a la mente, dice usted?&lt;br /&gt;-Imagínese lo que podría pasar... es como un efecto elevador. Hasta podría enseñarle algún…&lt;br /&gt;-Sabe que podríamos imaginar (como exactamente este momento lo confirma)…&lt;br /&gt;-… mantra para que estemos en la misma frecuencia vibratoria.&lt;br /&gt;-¡Caramba, veo que se ha instruido! Suena interesante...&lt;br /&gt;-Lo es...&lt;br /&gt;-Pero imagínese que ahora es de noche. Si puede, imagínese que el techo de esta casa es la copa de algún árbol cansado de ver pasar el sol, aburrido de ver crecer el pasto a sus pies. Imagínese que tiene a mano un cigarrillo.&lt;br /&gt;-Lo tengo.&lt;br /&gt;-Por supuesto, no esperaba otra cosa.&lt;br /&gt;-Es más... hoy... fui un árbol.&lt;br /&gt;-¿Y cómo me explica eso?- dije mirándola con el oído. No pude precisar si ya estábamos escribiendo el guión.&lt;br /&gt;-Extendí mis raíces hasta el centro de la Tierra y tomé su energía. Luego extendí mis ramas hasta el centro mismo del cosmos y tomé su energía. Ahora la estoy compartiendo con usted.&lt;br /&gt;-No, ahora no... Desde antes lo hace.&lt;br /&gt;Hice silencio.&lt;br /&gt;Hice silencio.&lt;br /&gt;-He descubierto un mundo nuevo, ¿sabe? Y mucho más rico que cualquier otro mundo que haya conocido.&lt;br /&gt;-“Allí dónde se ve la oscuridad yo veo un mundo único”. No recuerdo quién lo dijo pero parece atinado.&lt;br /&gt;-La oscuridad es inexistente, ¿sabe? Solo basta con abrir los ojos y allí estará la luz.&lt;br /&gt;-Como en su foto- dije señalando la imagen de una mujer, apenas delineada en dorado, con una bola de luz entre sus manos.&lt;br /&gt;-Exacto.&lt;br /&gt;-Exacto. Y dígame... ¿Cuál sería la primer palabra del guión?&lt;br /&gt;-Un Grito y luego un Suspiro.&lt;br /&gt;-Bien pensado...&lt;br /&gt;- Y luego Silencio. Y terminaría de la misma forma y en el mismo orden. El resto sería solo relleno.&lt;br /&gt;-Me come los ojos con sus palabras que el silencio en mi cabeza le pone sonidos a mi corazón, que palpita desencajado por esa imagen que me acaba de mostrar.&lt;br /&gt;-Hoy pensaba... quiero escribir un libro.&lt;br /&gt;-Pero...&lt;br /&gt;-Dicen que...- él me interrumpe.&lt;br /&gt;-¿Cómo, usted no escribe?&lt;br /&gt;-Escribo pero no libros.&lt;br /&gt;-Claro... pero escribe al fin... Y ¿qué dicen?&lt;br /&gt;-Dicen que para ser "completo" hay que plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro. Yo todavía no hice nada de eso. Debería empezar por algo, ¿verdad?&lt;br /&gt;-Debería empezar por algo, tiene razón. Pero no creo que sean esas las cosas que a uno lo hagan completo. Porque le juro y le perjuro que se pueden hacer en un instante esas tres cosas...&lt;br /&gt;-Yo tampoco lo creo.- Hice silencio y lo miré a los ojos traviesos que no veía en mucho tiempo.- Hacía tiempo que no hablábamos nosotros...&lt;br /&gt;-Sabe que pensé esa misma frase, aunque en otro orden.&lt;br /&gt;-¿Cómo la pensó?- me distrajo.&lt;br /&gt;-Nosotros...- hice una pausa - hace tiempo que no hablamo´... así, sin ese.- Y oí su risa- Pueden ser varios los motivos que nos alejaron. ¿Sabe que perdí la brújula y creo que ayer la encontré?&lt;br /&gt;-Interesante.&lt;br /&gt;-Apunta para cualquier lado ahora.&lt;br /&gt;-¿Hacia dónde la encontró?&lt;br /&gt;-Descocada, la encontré. Pa´ tras. Pero si me enderezo quedará pa´ delante.&lt;br /&gt;-Yo me compré una brújula en mi último viaje. ¿Será que andábamos sin rumbo por el universo?&lt;br /&gt;-Previsibles... siempre apuntan para allá... ¡pa´ l norte! Creo que lo confirmé: andamos, nomás.&lt;br /&gt;-Y bueno... será cuestión de comenzar por otro camino y listo.&lt;br /&gt;-¿Qué sacamos de positivo de esto? Que todavía andamos.&lt;br /&gt;-No es pa´ tanto.&lt;br /&gt;-No lo es, claro está...&lt;br /&gt;-En realidad, nunca dejamos de andar aún cuando no lo percibamos. El tema está en "andar" para donde uno anhela llegar.&lt;br /&gt;-No, corazón. El problema... el problema es el anhelo.&lt;br /&gt;-¡Claro, hay que eliminar el anhelo! Eso le decía hoy a alguien; eliminar posesiones y pasiones.&lt;br /&gt;-¿A quién castigó con semejante reflexión?&lt;br /&gt;-No lo digo yo, corazón, lo dijo Budha hace miles de años atrás: “el deseo es lo que nos tiene atados”.&lt;br /&gt;-Eliminar el deseo. Para mí, un duro trabajo.&lt;br /&gt;-Liberarnos del deseo es ser libres de verdad.&lt;br /&gt;-Sabe que... cada día lo intento.&lt;br /&gt;-Para todos es duro... pero ése es El trabajo.&lt;br /&gt;-Pero fracaso como el más perdedor en un Casino. Tengo endeudado hasta los nervios de tanto apostarle a la “eliminación del deseo”. ¡Ya no me pongo nervioso! No como antes por lo menos... He perdido la sensibilidad.&lt;br /&gt;-Por el contrario...- dije y él hablaba aún.&lt;br /&gt;-Hay cosas tan efímeras, que me nefregan...&lt;br /&gt;-Ha ganado en sensibilidad y se ha despojado de "boludeces".&lt;br /&gt;-Es un punto de vista, claro. Pero el entorno hace fuerza constantemente para que no suceda esto porque cuando uno quiere algo y no lo tiene y ni se preocupa por tenerlo, obtenerlo... hacen fuerza contra la propia voluntad...&lt;br /&gt;-¡Claro!- grité- la pregunta es: ¿Quién es más fuerte?&lt;br /&gt;-Y volvemos al principio- murmuré resignado-; el Saber... anhelo por Saber... ¿quién es más fuerte?&lt;br /&gt;-Grito, Suspiro... Silencio.&lt;br /&gt;-¡Increíble! ¡Cómo un círculo!- dije y pensaba en el guión teatral debajo del árbol.&lt;br /&gt;-Exacto. Está todo escrito. Solo hay que esperar que baje el libreto.&lt;br /&gt;-Combinar de manera polémica las palabras, vuelve ricos textos pobres. Porque el lector los carga con su presente. Un presente que, cuando pobre, el texto no conocía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hubo un segundo silencio.&lt;br /&gt;Hice otra vez un silencio de manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sabe...&lt;br /&gt;-Diga...&lt;br /&gt;-Me aburrí de ser responsable... ahora quiero jugar... aunque suene raro... pero se puede ser adulto jugando... así...&lt;br /&gt;-No. Porque siendo adulta engaña la idea del juego. Se engaña usted misma: se juega sin ser adulta, corazón.&lt;br /&gt;-Y puedo jugar siéndolo- retruqué.- ¡No se me cierre justo ahora, corazón!- hice que se riera al exclamar- Estábamos cerquita del centro; no se aleje.&lt;br /&gt;-No me cierro, no me cierro. Pero sabe que creo que de verdad tiene muchas ganas de jugar... aunque de verdad le cuesta no ser responsable. Dos fuerzas: una domina a la otra.&lt;br /&gt;-El equilibrio entre ambas es la salida.&lt;br /&gt;-Cuando el sistema por dentro se estabiliza, un elemento externo debe romper las reglas y cambiar el dominante. Es inevitable que el equilibrio se rompa.&lt;br /&gt;-¿Usted cree que vive en equilibrio?&lt;br /&gt;-Para nada.&lt;br /&gt;-Le cuento un secretito: vamos y venimos entre dos polos opuestos. Esos polos son las paredes del karma, tanto un extremo como el otro, son "negativos" y desequilibrados porque los extremos... los extremos son extremos. Entonces llegar al centro entre los polos es llegar al equilibrio: el bien y el mal, los claro y los oscuro, lo feliz y lo triste. Son extremos polares. En el centro está la Nada, el Gran Vacío.&lt;br /&gt;-Sabe que me parece... que ser nada... es utópico... pero que la búsqueda... es noble... y genera respeto.&lt;br /&gt;-Punto para usted: ¡acaba de encontrar el centro!&lt;br /&gt;-Gracias por guiarme.&lt;br /&gt;-Son pocos los que llegan a esa conclusión.&lt;br /&gt;-Me ha costado mis cobres, le cuento. No me molesta decirle que me avergüenza.&lt;br /&gt;-Lo que vale cuesta... ¿qué cosa lo avergüenza?&lt;br /&gt;-Que a veces sea tan evidente el castigo que he recibido por el peso de la reflexión. Castigó hasta mi piel.&lt;br /&gt;-Solo probando los extremos se llega al centro.&lt;br /&gt;-¡Vea! Ya estoy siendo extremista.&lt;br /&gt;-Una vez que encontramos el centro debemos permanecer ahí y esa es la tarea menos fácil. ¿Leyó “El Kybalion”?&lt;br /&gt;-No lo leí pero es la cuarta persona que me lo recomienda.- Aunque no sabía a qué “persona” me refería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hubo un silencio. Esta vez bien largo.&lt;br /&gt;Hubo un silencio más. Esta vez eterno.&lt;br /&gt;Largo como la nota que cierra la Suite n° 4 en Mi sostenido menor de Johann Sebastián Bach.&lt;br /&gt;Largo como la marea de invierno en el polo norte.&lt;br /&gt;Mi cabeza rodaba por un abismal campo de maíz y cerdos en plena recreación.&lt;br /&gt;Tenía ganas de estrangular una rosa… solo para destruir algo hermoso.&lt;br /&gt;Varios violines acordaban el Mi sostenido menor.&lt;br /&gt;El oleaje me aturdía.&lt;br /&gt;Y la pluma caía sobre un colchón de barro, una vez más.&lt;br /&gt;Y mis pies se helaban sin remedio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Me buscan.- dije cuando la doctora y el enfermero se acercaban con jeringas en sus manos.&lt;br /&gt;-Ups- dije con mis ojos cerrados.&lt;br /&gt;-Me están echando de usted. Como siempre, es un placer.&lt;br /&gt;-Un placer de placeres hablar con usted.&lt;br /&gt;-La quiero mucho.&lt;br /&gt;-Hasta otro guión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Grito... Suspiro... Silencio... &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/857222292465851499-3678916137583444506?l=proyectocybercuentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/feeds/3678916137583444506/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=857222292465851499&amp;postID=3678916137583444506' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/3678916137583444506'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/3678916137583444506'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/2008/02/negro-y-violeta_11.html' title='Negro y violeta'/><author><name>Funes</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-v64u3j9DaEk/TW6TgsMkCGI/AAAAAAAAEPo/AX0aHrhoLJk/s220/Picture%2B0158.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-857222292465851499.post-1536518548222893507</id><published>2008-02-10T08:11:00.000-08:00</published><updated>2008-03-02T08:39:54.508-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Año 2003'/><title type='text'>La boca preña sonidos ociosos</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;em&gt;¡Esterilización ya!&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;strong&gt;Sergio Bigart&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Frente a la pantalla verde, estaba la mesa de patas rasgadas. En ella había un barrilete con hilo rojo. Detrás de la mesa había una anciana a la cual le faltaban los cinco dientes frontales de la parte superior de la dentadura. Tenía puestos unos lentes que la miopía festejaba al verla.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;em&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;lanzallamas de metal con fuego, linyera de caracoles, paquetes de arroz para viejos, pañales cagados, agujeros negros de sabiduría, geriátricos, dentaduras postizas, parque solitario con bochas en movimiento… bochas, vochas, ocha, echa, eh…&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/em&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;A su lado, con un bandoneón, se encontraba una niña proveniente de Ucrania o algún país de los Balcanes. Lo único que sabía decir en castellano era “pan” o “moneda”. Tenía unas sandalias de lona roídas y un pequeño collarcito en el tobillo izquierdo. &lt;/p&gt;&lt;em&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;ojos verdes como los de mi amigo Joselo que no tiene un ojo verde pero tiene esa dulzura entre sus manos, con acordeón de dos notas, aburridos los balcanes, aburridos los croatas, guerras aburridas, no sirve preocuparse, no sirve nada de nada…&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/em&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Debajo de la mesa, entre las patas de la izquierda (mirando desde la pantalla) se encontraba tomando un poco de aire una cucaracha del tamaño de una goma de borrar de séptimo grado. Tenía puesta una bincha de color celeste que decía “Menem – Romero”.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;em&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;auxilio de mecánico torpe y pulcritud de monja en sus uñas&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/em&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;A medio centímetro una pulga latía la última frase del Romeo y Julieta de Shakespeare. Tenía un reloj pulsera muy brillante y sus ojos amedrentaban a cualquiera con un mínimo de sensibilidad.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;em&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;no existe nada nada nada para nada de nada por nada hacia la nada en caso de nada&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/em&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Debajo de la mesa pero entre las patas de la derecha (mirando desde la pantalla) se podía adivinar que un pedazo de bizcochuelo había sido despreciado por alguna seguidora de las últimas modas no sin antes haberle dado un mordisco de mandíbula talle 42.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;em&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;mujeres solas y hombres solos: desolador mi corazón que gime&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/em&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La pantalla aún se mantenía verde verde. Era un color acuosamente verde. El suelo sobre el que flotaba la verde pantalla estaba compuesto de una madera especial para ciudades húmedas. Tenía un grosor y un barnizado especialmente fabricado para esa temperatura, esa flora y esa fauna. El total cubierto por esa madera era de unos sesenta metros cuadrados.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;y el final siempre se prevé en giro del momento más crítico&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre frente a la pantalla, pero al final de las baldosas de madera, como casi al borde de algún abismo, había un gran roble con una cuerda que colgaba de su rama más oriental. Una cuerda puede servir para muchas cosas en un árbol de la manera en que estaba atada, pero solo se me ocurría una trágica y penosa y todo que se confunde y se confunde. En la copa del árbol, al final de las baldosas de madera, sobre el abismo, frente a la pantalla verde; un señor de unos cuarenta años era denostado todas las mañanas por la ucraniana (o balcanera) y con su acordeón armonizaba con los insultos de esa lengua encriptada.&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;dejarse insultar, libertad, opciones, variantes, pocas, ángeles derretidos con espuelas en sus costillas marcadas para la foto del caso más resonante porque ser famoso, ESSO es lo importante&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El cuarentón siempre respondía de la misma manera: lloraba. Ese hombre, cada mañana, por los últimos cuarenta años, lloraba arriba de un árbol. Los insultos recibidos por una niña hermosa, de ojos verdes, labios finos, cuello erguido y voz finita que nunca en los años cambiaba su apariencia ni en el más mínimo ápice, hacía cuarenta años que era cuarentón.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;em&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;llorar para olvidar, acaso&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/em&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Cada vez que la abuela pestañeaba (y esto no era muy a menudo) toda luz que hacía real lo existente en ese lugar, desaparecía y la oscuridad ceñía lenta y paulatinamente cada uno de los objetos que allí descansaban. Una vez, aunque esta parte de la historia se suele dejar para el final, se apagaron todas las vivas luces del lugar porque la abuela había pestañeado agonizante y al abrir los ojos nuevamente UNO de los objetos nos había abandonado para siempre. Lo real es que nadie recuerda con exactitud cuál fue ese objeto que tanto nos llamó la atención por su ausencia pero jamás en su presencia.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;em&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;atención, señora, atención porque cada rincón está loco (oh, palabra santa)&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/em&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Ni la cucaracha, ni la pulga, ni la niña, ni el hombre de cuarenta años en el árbol, ni el árbol, ni la abuela, han mostrado algo en la pantalla verde que aclare este punto (aunque jamás se haya mostrado nada en esa pantalla) ¿Me pregunto cuándo estaré listo para contar enteramente cómo fue que todo eso se transformó en un reloj a cuerda?&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;em&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;me pregunto&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;(en colaboración con Sergio Bigart)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/857222292465851499-1536518548222893507?l=proyectocybercuentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/feeds/1536518548222893507/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=857222292465851499&amp;postID=1536518548222893507' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/1536518548222893507'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/1536518548222893507'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/2008/02/la-boca-prea-sonidos-ociosos.html' title='La boca preña sonidos ociosos'/><author><name>Funes</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-v64u3j9DaEk/TW6TgsMkCGI/AAAAAAAAEPo/AX0aHrhoLJk/s220/Picture%2B0158.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-857222292465851499.post-7527886353280320791</id><published>2008-02-08T08:10:00.000-08:00</published><updated>2008-03-02T08:11:32.902-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Año 2002'/><title type='text'>Goteo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Cae una gota tras otra. Mi rostro se moja y espero que la impaciencia me invada. Recorro una y otra vez las acciones, los movimientos y acuerdo una tregua. El techo se suma a la imagen del infierno o lo que creo que es la vida tortuosa de un ángel castigado. Se acerca la ira a mi cuerpo y decido esperar el momento justo de ebullición. Mis más profundos dolores florecen y se anidan en la boca de mi estómago. Es la noche eterna que siempre esperé para este momento. Pienso en los arbustos, "la escondida", la inocencia cómoda, el inmundo camino de barro, las velas verdes de esperanza y un dogo agonizante al pie de una escalera... hasta que decido que es la hora.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Sueño que me acerco a una puerta&lt;/em&gt;. Observo la madera rasgada. Mi sombrero se calla de lluvia al resguardo de un árbol generoso. El constante rugir de las nubes acaricia mi ansiedad y me dispongo a quitarme los lentes. Un mosquito se posa sobre mi mano y espero inmóvil que me dé mi merecido. Una voz interior irrumpe nuestra conversación y el mosquito huye hacia el horizonte. &lt;em&gt;Acaricio un palo que me estaba esperando a la derecha de la puerta y noto mis botas relucientes... un hombre obseso, un hombre inquieto, un hombre cuidadoso pero quebradizo...&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Se vuelven a oír voces y levanto la vista. Adentro están mi hija y mi perro quemándose en la cocina. Saco de mi bolsillo una máscara. Del otro bolsillo una caja de fósforos pide atención. Con el palo en la mano pienso, como cuando como, en lo fresco de una pastilla de menta para el espacio de tiempo más preocupante.&lt;br /&gt;Ya sin vacilaciones decido avanzar para convertir el dolor en alivio. Golpeo la puerta y al hacer sonar la madera húmeda me veo el anillo dorado en el dedo que me regala un relámpago de luz... un relámpago de luz... un relámpago de luz... un relámpago de luz... un relámpago de luz...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se despierta y sacude su cabeza imperceptiblemente. La lógica lo abandona y se descubre desnudo. Las moscas merodean y un rasgado lo mira sin demasiada culpa. Usa una bincha negra y tiene el torso desnudo. El olor putrefacto lo despertó y el rasgado se incorpora para mirarlo a los ojos. Aplastado, de voluntad flaca, atado por manos y pies se da cuenta que la arena quema su espalda. El sol debajo de sus mejillas y la piedra en la que apoya su cabeza rescatan la lógica de su mente y lo ayudan a comprender. El rasgado está de rodillas al lado suyo. Acerca su rostro de bincha y limpia el sudor de su frente. Hace calor. El rasgado huele a frutas pero estando atado a cuatro estacas no puede discernir entre un pato y un búho. Algo mastica... con sabor a menta. El rasgado dice unas palabras. No se entienden. Se ríe ruidosamente, se levanta y aparece con una gran cuchilla. Resplandece en las manos del rasgado y él piensa en “rojo”, piensa en “me vas a matar”, piensa en “no demores más”, piensa “fuego”, piensa “sombreros de colores fucsia y amarillos”. Pasea la mirada ya despierta hasta que el filo de la cuchilla lo amenaza y se introduce lentamente por su garganta. El aire se corta y levanta su cabeza. Algo cae del cielo y parece una gota. Una gota enorme golpea su frente. Se vuelve a estirar del dolor y esta vez la gota entra en su boca... pero no la siente. Agua tibia inunda su pecho y el rasgado aparece a sus ojos nuevamente para sonreír conforme. El rasgado seca la cuchilla con dos dedos y lo ve morir. Se sienta al lado del atado y espera. El calor lo agobia pero soportará hasta el límite. El tiempo se muere en algún lado sin modificación en el espacio. Solo se puede oír al rasgado masticar y unas moscas visitando rincones flacos de movimiento.&lt;br /&gt;(Ya no caen más gotas)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/857222292465851499-7527886353280320791?l=proyectocybercuentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/feeds/7527886353280320791/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=857222292465851499&amp;postID=7527886353280320791' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/7527886353280320791'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/7527886353280320791'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/2008/02/goteo.html' title='Goteo'/><author><name>Funes</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-v64u3j9DaEk/TW6TgsMkCGI/AAAAAAAAEPo/AX0aHrhoLJk/s220/Picture%2B0158.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-857222292465851499.post-8617956796812944237</id><published>2008-02-07T07:51:00.000-08:00</published><updated>2008-03-02T08:38:02.183-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Año 2002'/><title type='text'>Neutrón</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;em&gt;Espacio llano de calor agobiante&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;em&gt;en el camino hacia la desobediencia&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;em&gt;del sentido&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;strong&gt;Anónimo&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;¿Quien no espera lo que cae del cielo para besarlo y comprenderlo como parte de la vida?&lt;br /&gt;La casualidad de lo inesperado.&lt;br /&gt;Aquél, sabrá que lo que proponen una ballena y un camello en la misma foto puede rozar la delicia de dos mundos en constante movimiento. Un rojo especialmente dedicado a la cura de los dolores del amarillo tenebroso. Un Dorado que, cómplice de la malicia, confunde los antojadizos momentos de un verde azulado en busca de su momento de plácida compañía...&lt;br /&gt;Un centro casi tormentoso en busca de la planicie periférica que completa la visión de un mundo en descomposición constante. Un fondo casi abismal, parecido al dolor de un alfiler entrando a una uña. Una fuerza descomunal brotando hacia los lados y perdiendo sorpresa para llegar al llano y aburrido momento del fin. Un fin anunciado por la inexperiencia del tacto y la ansiedad del borde.&lt;br /&gt;La rugosidad como primera plana convoca a la admiración de vidas pasadas y a rencores ajenos hechos arrugas. La sonrisa simple que se transforma en un peludo espejo que refleja la palidez del mármol y la ciega mirada del adiós... el adiós a ninguna parte. Una escultura de momentos lentos pero vivaces.&lt;br /&gt;El símbolo como mensaje. El símbolo que mueve la vida del sin sentido y lo convierte en esperanza de mula. Un hombre en viaje a la nada. Un camino usado e intuido por los golpes del contraste feroz entre la maravilla más pura y la catastrófica verdad del planeta. Un hombre y un triángulo en franca lucha por conservar la atención del imbécil de turno quien con dos linternas anima una explicación inútil.&lt;br /&gt;Procreación del mal. Pecado de conscientes y previsores. La inteligencia hecha núcleo y membrana de importancia irrelevante. Un menor, un mayor, un veloz y un lento como puntos cardinales de la fábula de idiotas temerosos del mito. Un favor al buen gusto... la matanza de la especie... o su transformación en algo escandaloso. Camino incierto de pesares en fuga hacia la relajación.&lt;br /&gt;Fatalidad de mosca.&lt;br /&gt;Trueno y augurio.&lt;br /&gt;Resignación de pastor.&lt;br /&gt;Susurro entre vajillas.&lt;br /&gt;Codicia de pulga.&lt;br /&gt;Incidencia favorable de un rayo misterioso.&lt;br /&gt;Concepción de maldad.&lt;br /&gt;Inmovilidad reprimida.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;Casi como un sueño, vuelo por la duna de culpa ajena y despierto sin conciencia de espacio, tiempo, esperando encontrar al toro que conozca la paz que busco y sepa guardar mi corazón entre llamas para conquistar un horizonte claro, interminable, de frustraciones veladas por el destino tacaño y severo de rodillas gastadas y antílopes en celo.&lt;br /&gt;Veo la mar...&lt;br /&gt;Me ahogo...&lt;br /&gt;Al fin... he nacido... al fin... relámpago atroz... al fin... al fin...&lt;/em&gt; &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/857222292465851499-8617956796812944237?l=proyectocybercuentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/feeds/8617956796812944237/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=857222292465851499&amp;postID=8617956796812944237' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/8617956796812944237'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/8617956796812944237'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/2008/03/neutrn.html' title='Neutrón'/><author><name>Funes</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-v64u3j9DaEk/TW6TgsMkCGI/AAAAAAAAEPo/AX0aHrhoLJk/s220/Picture%2B0158.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-857222292465851499.post-721263325273849912</id><published>2008-02-06T07:36:00.000-08:00</published><updated>2008-03-02T08:37:43.852-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Año 2004'/><title type='text'>El Negril</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;em&gt;Lo más aterrador de las desdichas inconcebibles&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;em&gt;que súbitamente nos agobian&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;em&gt;es la relativa entereza&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;em&gt;con la que somos capaces de soportarlas&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Fernando Savater&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Viernes veintisiete de febrero aunque ya es tan de noche que ha pasado a ser sábado. Tras el primer trago de negra ha pasado a ser ese día de la semana que no figura en ningún almanaque gregoriano. Un día de fiesta que no se anticipa. Un momento en el año que no se espera pero que sabemos que nos toca una vez a la semana si somos aburridos.&lt;br /&gt;Y para qué mentirles. Ya estoy borracho de alegría. Ya estoy contento de alcohol. Mis manos se mezclan con el aire y se desprenden de mi cuerpo. Leo burbujas en el aire con mi rostro. Tan difícil vivir, tan difícil contar que al lado de ella cualquier giro estilístico merece un brindis.&lt;br /&gt;Ahí viene.&lt;br /&gt;-Hola, preciosa. Estaba contando de vos.&lt;br /&gt;-¿Qué contabas de mí? ¿Cuándo te di permiso para hablar de mí, imbécil?- musitó acomodándose un rulo que caía sobre sus cejas.&lt;br /&gt;-Pero, che- entoné tiernamente- apenas te sentás y ya largás un cocodrilo. Mirá que sos diablura- dije y cerré los ojos para marear la brújula.&lt;br /&gt;-Pero si estás borracho... y vos mejor que no preguntes porque se te van a cortar las ganas de preguntar- amenazó cruzándose de piernas mientras miraba con odio repentino a quien lee estas líneas.&lt;br /&gt;-Preciosa, vos sabés que hoy vine con muy poco dinero.&lt;br /&gt;-Me lo imaginaba- y luego (no me dejará mentir caro lector) murmuró algo apenas sonoro como - si sos un tirado.&lt;br /&gt;-Y quiero emborracharme porque le dije a mi amigo, el dueño del bar, que...&lt;br /&gt;-¡El dueño del bar es tu amigo ahora!- gritó descruzando las piernas mientras yo saludaba con una sonrisa de ojos achinados a Lalo, uno de los dueños del bar que estaba en la barra, mientras acumulaba 60 grados Celsius en mis orejas mientras anotaba en mi memoria los rostros de aquellos que voltearon mientras meneaba mi cabeza por el impacto del lúpulo en las sienes mientras ella hacía ademanes...&lt;br /&gt;-No grites, preciosa- dije como si le enseñara a sumar dos más uno.&lt;br /&gt;-Mirá, imbécil. Primero- dijo enderezando su espalda- Primero- repitió y rió involuntaria- no tenés cultura alcohólica. No me podés hablar. Segundo. Segundo- dijo efervescente- si me hablás, si me hablás jamás me digas qué debo o no debo hacer. Y tercero, te aclaro que no por último; el dueño del bar solo puede ser un conocido, un conocido tuyo y nada más. Ese tipo, en un bar como éste, no puede ser amigo de cada borracho como vos que viene a escuchar la muy buena música que seleccionan para que oigas. Porque sos un cliente. Clientela. Consumidor.&lt;br /&gt;-Pero bueno. No nos pongamos así que se te frunce la voz y agudiza tu carita de ángel... tu carita de ángel... me hace acordar a esa chica linda de González Catán. Pero era brava... ¡cómo vos! Era brava - repetí creo que por segunda vez (o tercera si cuento esa que la pensé antes de decirla) y luego pensé en lo alejado de Ález Catán, el campo, la gente simple y generosa, mi abuela, mi tía, mis primitos que me ven como un hombre grande pero no me conocen, las calles de tierra, el amanecer gallináceo... Gallináceo ¿qué linda palabra, no es cierto?&lt;br /&gt;-¡Eh! ¡Eh! ¿Tenés un cigarrillo?&lt;br /&gt;-No. Preciosa. Brava. Preciosa. Braciosa. Braciosa Gallinácea- ¿y qué podía hacer sino sonreír con todos los dientes para afuera? ¿Cómo escapando de mis labios? Como agrietando las mejillas. Como si me olvidara de ella, como si me olvidara del día, como si me olvidara de todo lo que debo, como si me olvidara que la Srta. Nacaro es el amor de mi vida y no me animo a decírselo, como si olvidara, como si olvidara... me olvidara a mí mismo.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Un japonés, el señor Jo Miuri Tanaka había salido Campeón Mundial del Coito. Con ese título, daba conferencias en todas partes del mundo. Cuando llega a la Argentina, brinda una conferencia de prensa en el Bauen y responde a las inquietudes de los periodistas:&lt;br /&gt;-Señor Tanaka ¿qué piensa de la mujer argentina?&lt;br /&gt;-Muy puta- contesta el Señor Tanaka.&lt;br /&gt;-¿Y la peruana?&lt;br /&gt;-Muy tielna- contesta el Señor Tanaka.&lt;br /&gt;-¿Y la mexicana?&lt;br /&gt;-Todas vílgenes- contesta el Señor Tanaka.&lt;br /&gt;-¿Y la italiana?&lt;br /&gt;-Fogosa- contesta el Señor Tanaka.&lt;br /&gt;-¿Y la sueca?&lt;br /&gt;-Muy callada- contesta el Señor Tanaka.&lt;br /&gt;-¿Y la belga?&lt;br /&gt;-Y... la velga... muy cansada... muy cansada.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;-¡Eh! ¡Eh! Pero ¿sos tarado, vos? Me hacés perder el tiempo. ¿Con qué te colgaste ahora? Vos tomás algo, &lt;em&gt;a mi no me pasás&lt;/em&gt;, como dice ese amigo tuyo que cocina, &lt;em&gt;a mí no me pasás&lt;/em&gt;. Vos te enchufás con algo. Mejor dicho, &lt;em&gt;te desenchufás&lt;/em&gt;. ¿Qué hago acá? ¿Para qué me trajiste? ¡Me aburro, tarado! Dejá de tomar ¿Por qué tomás si después no sabés qué decir?- seguía ella y no paraba, le aseguro; no paraba. Era hermosa, unas piernas brillosas, un rostro liso, un escote premiable. Les juro que más de uno alquilaría balcones para verla ahora mismo; a los gritos- ¡encima no trajiste cigarrillos! Mirá que me peiné pero yo sabía que iba a ser al pedo tanto esfuerzo. Me traés acá, que no me gusta. Todo el tiempo rock, rock. Una quiere un poco de melódico, también. ¡Algo más romántico!&lt;br /&gt;¿Sabe usted? Ella dijo y dijo, con tanto alboroto que casi me desmayo. En cambio, a último momento (y con perdón de su hermosura) me coloqué un cuchillo en mis manos, de esos que Borges guarda oculto para sus gauchos honorabilísimos cuando la traición desborda; y con la autoridad que me daba ser el arquitecto de nuestro encuentro, a pesar de todos los presentes que hubieran preferido disfrutar algo más erótico, a pesar de usted lector que hubiera querido leerla un rato más y a pesar de mí que sabía lo mucho que la extrañaría; tomé la drástica decisión. Con pena en mis oídos, la tomé del cuello y, salpicando estas hojas que escribo, corté su garganta para quitarle ásperamente su vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Basta de peroratas. Basta de Chimenterolas. Basta de griterío. Basta de imposiciones estilísticas o genéricas. Basta de imbecilismos impunes. Basta de borrachos ingenuos. Basta de mentiras de hospital. Basta de irrespetuosidades. Basta de Las Pelotas. Basta de Divididos. Basta de Katarro Vandálico, Auténticos Decadentes, Mal Momento, La Portuaria, Cabezones, Los Cafres, Me Darás Mil Hijos, Imparciales, Leo García, Carajo, Sensación Térmica, La Mancha de Rolando, Levas, Karamelo Santo, Arbol, Trío Concerto, Damas Gratis, No tengo, Trujamán, Padre Rainbow, La Nueva Luna, Basta de Todo, basta. Basta, por favor.&lt;br /&gt;Yo solo quería contar de mi “amiga” Sabrina que acaba de comunicarme su embarazo de dos meses. Y que vine al Negril a felicitar a Lalo, el futuro padre.&lt;br /&gt;No sé por qué se me aparecen todas estas palabras.&lt;br /&gt;Debe ser que ya estoy borracho. &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/857222292465851499-721263325273849912?l=proyectocybercuentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/feeds/721263325273849912/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=857222292465851499&amp;postID=721263325273849912' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/721263325273849912'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/721263325273849912'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/2008/02/el-negril.html' title='El Negril'/><author><name>Funes</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-v64u3j9DaEk/TW6TgsMkCGI/AAAAAAAAEPo/AX0aHrhoLJk/s220/Picture%2B0158.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-857222292465851499.post-6859021239097955402</id><published>2008-02-06T07:34:00.000-08:00</published><updated>2008-03-02T08:36:47.395-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Año 2002'/><title type='text'>Druid Inn</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;em&gt;Lo que inquieta al hombre no son las cosas,&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;em&gt;sino las opiniones acerca de las cosas.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;strong&gt;Epicteto de Frigia&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Entro y me siento en una mesa. Estoy solo. Oigo música celta. A mi alrededor hay caras contentas pero que vituperan sus propias virtudes. Niñas chillonas, colores de voz hermosos y horrendos, silencios transparentes… todos ganan mi prostituta atención.&lt;br /&gt;A la barra hay un vikingo sentado. Tiene puesto un casco con cuernos. Me ve con sus ojos verdes fornidos y me sonríe… colmillos sugestivos. La pechera que lleva puesta es de metal con piel de zorro gris. Hoy es lo último que queda de octubre y hay que entrar disfrazado pero salvo los ojos verdes acolmillados, el resto esta muy formal.&lt;br /&gt;La fetidez del vikingo que toma sin respirar me impresiona. He comido elefantes a la parrilla miles de veces pero él parado sobre la barra gritando: “I will conquer you, I will conquer you!!”… la gente, que me sirvan cerveza sin notar los pañales del vikingo… todo al mismo tiempo debe ser una señal. Can you believe it? Damn!&lt;br /&gt;Aparecen más niñas y su hermosura me incomoda. El Druid Inn yace sobre la vereda entre cartoneros de dientes afilados y niños que ruegan hot dogs. Los parlantes regalan euforia y mi barriga se llena de maíz blanco y cerveza negra. El waiter, las meseras, mucho humo… tarareo… “mama would say”… tarareo.&lt;br /&gt;Apoyo mi vaso en “the original quality” y sobre el bordó de la mesa aparece una pirámide. Inmutable, noto que es de arena. También noto las telarañas de Hallowen en las paredes, pequeños farolitos a media luz que ambientan misterio, mesas y sillas de madera bordó, mozos. Estimado lector/a, debo anunciar mi embriaguez pero mirando la arena en la mesa no puedo hacerlo.&lt;br /&gt;Súbitamente comienzan a llover unas gotas de arena que caen justo en la cima de la pirámide. Contínua, desde el techo, la lluvia no cesa. La lengua de una Rotwailler lame mi entrepierna, el mozo la aparta y una niña se fascina, supongo, con la pirámide. Fuera de la Rotwailler que ahora se aleja, ni el mozo puede evitar despegar sus ojos del bordó. Su cuerpo camina hacia adelante, pero su rostro nunca se fue de mi asiento. Mis ísquiones van a la silla y mi atención a la arena que cae del techo.&lt;br /&gt;Julio, el mozo, me sacude el hombro. Parezco endemoniado, oigo. Habla claro y ordena fácil, pero no puedo obedecer. Su aliento me gusta… me inspiro. “No queda mucha gente”, agrega. Sonrío irónicamente, o eso creo, justo cuando una de las niñas que esta frente a mi mesa me mira sugestivamente y descaradamente pasa su lengua sobre la mesa acercándose a la pirámide.&lt;br /&gt;Si quisiera mentir, lo haría mejor; caro lector, por favor, no descrea.&lt;br /&gt;El rubio de pañales vuelve a la carga esta vez diciéndole al mozo Julio: “I will conquer the world; I will conquer this fucking world and lead the people to the victory!!”. Julio comienza a usar el dialecto de los golpes, jabs en su mayoría y un revuelo invade el Druid Inn. Aparece alguien que dice ser el dueño del bar para calmar los ánimos pero solo consigue una hermosa rubia de ojos pardos que tiene serias intenciones de gozarlo. Todos bravuconean atentos a la pelea. La niña frente a mí, que se llama Sofía, no ha volteado al tumulto. En cambio observa cada granito de arena y, mientras pestañeo, sonríe. Juega con sus manos a milímetros de la pirámide, como si quisiera tocarla. Vuelan gritos, se revolean piñas, se alejan empujones, one thing after the other, one thing after the other… and I am sick of it y de las cavilaciones de mi cerebro.&lt;br /&gt;Cae la última piedrita de arena. El tumulto nota el silencio y gira temerario hacia Sofía que tiene los ojos desencajados. Ya no se siente ni el oxígeno. Un cartonero estuvo a punto de entrar al bar y acaso se haya dado cuenta inmediatamente de la urgencia del caso pues contuvo la respiración.&lt;br /&gt;Julio se apoyó con su codo en mi hombro. Sofía dejó caer unas lágrimas de sus ojos. Quise tocar la arena pero su mirada turbada no me lo permitió.&lt;br /&gt;Tomé aire. Cerré los ojos. Abrí los ojos. Sofía empezó a desvanecerse. Cerré los ojos. Abrí los ojos. Sofía ya no estaba. Cerré los ojos. Abrí los ojos. El vikingo me estrechaba las manos, alegre. Cerré los ojos. Abrí los ojos. Julio me ofrecía un papel diminuto... ya era noviembre.&lt;br /&gt;Miré sin ver o vi sin mirar hacia el fondo del bar. Tras el pasillo frente a la barra, podía ver un cartel… rojo… con letras blancas… en cursiva… bien grande; decía… ebrio.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/857222292465851499-6859021239097955402?l=proyectocybercuentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/feeds/6859021239097955402/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=857222292465851499&amp;postID=6859021239097955402' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/6859021239097955402'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/6859021239097955402'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/2008/02/druid-inn.html' title='Druid Inn'/><author><name>Funes</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-v64u3j9DaEk/TW6TgsMkCGI/AAAAAAAAEPo/AX0aHrhoLJk/s220/Picture%2B0158.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-857222292465851499.post-6846970306616665829</id><published>2008-02-05T07:20:00.000-08:00</published><updated>2008-03-02T07:33:29.776-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Año 2003'/><title type='text'>No importan los ángeles</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;No tengo idea de cómo será&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;la 3º Guerra Mundial;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;pero la 4º&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;em&gt;será con palos y piedras&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Albert Einstein&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/strong&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Caigo. Tengo que ver bien de cerca. La respiración se corta de a ratos. Mis piernas ya no responden. Las palmas juegan al carnaval y describen un nerviosismo tormentoso. Tengo la espalda fracturada, también. Me pican los pies y la lengua se seca. Tonta, sin vida. Mis dientes ya no muerden. El aire me enjaula. Humo, humo por todas partes. Al hincharse el pecho, mis pulmones van explotar. Mis pestañas tiemblan tanto que pestañeo como mi prima Carmen; hermoso, seductor. Una gota de sudor se lanza a navegar mi frente como surfeando la mar. Sueño despierto que tengo suerte. &lt;em&gt;Sueño con gente a mi alrededor&lt;/em&gt;. La máquina en mi pecho duele pero siento ganas de apagarme. Es normal, digo. Casi todos viven para disfrutar, digo. He disfrutado, digo. Mis piernas se mueven impacientes y acéfalas y es cuando sueño a mi madre.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Me abraza contra su pecho y suelta una risa. Es la cama de mi abuela. Mi padre desde la puerta de la habitación la despide con un gesto en las mejillas que ahora entiendo&lt;/em&gt;. Me falta el aire y vuelvo a pensar en mis pestañas. La transpiración agota mis ojos que se cierran. &lt;em&gt;Suelto aire verde. Mis pulmones aún duermen y tiro de la esperanza lo más que puedo. Dormito&lt;/em&gt;. Toso. Vuelvo a respirar. El sol desde la ventana aclara que dormité demasiado.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Estoy en un triciclo. Tengo puesto un jabón en la cabeza, de esos de mimbre. Mi padre que me empuja estira ágil la lengua y se come un balde rojo. Sonreímos a la fortuna y un coro de ángeles nos acuna hasta la escalera de una playa.&lt;br /&gt;Hablamos todo el viaje sobre la tuberculosis de un peón de ajedrez. ¿Qué hará ahora? Subimos la escalera y mi padre empuja el triciclo mientras yo, de mis bolsillos, saco maní salado y lo arrojo a los leones que en cada escalón soplan una rosa amarillenta&lt;/em&gt;. Y vuelvo a toser. Y esta vez me siento... &lt;em&gt;La voz del estadio me dice que falta poco para la estación “Piernando”.&lt;/em&gt; Abro los ojos cansado de mentir y veo rosas, esta vez rojas. &lt;em&gt;Espinas por doquier me lastiman la piel. Londres, dice aquí. Un reloj en la pared y Londres vuelve a decir aquí. Y mi padre me da un cachetazo. Lloro ahora que puedo dormir. Lloro despierto ahora que voy a morir. No me decido pero también quiero volver al triciclo. Los leones de la escalera soplan una melodía para violines. Soplan que vuelva&lt;/em&gt;. Me pica profundo el pecho. &lt;em&gt;Abro grande y canto: “Oda a mi padre”, que detrás del triciclo aplaude y caemos torpes unos escalones. Arriba o... sí, arriba de la escalera aparecen dos niños. Hermosos, juguetones, sonrientes, felices. Cuentan escalones y cuando cuentan los que pisamos mi padre y yo se miran y sonríen traviesos. Aparece Sandra Elena, reina amable, capaz, entera, espléndida, rica y sola. Los niños abrazan sus piernas. Ellos están desnudos aunque Sandra Elena es traslúcida como el agua. Y me llama con sus dedos al tiempo que dice, el más educado se llama Jorge, el más alocado se llama Patricio. Curiosos, me intimidan con sus miradas.&lt;br /&gt;¡Vamos, papá; vamos, papá! Que los leones bailen y que los escalones suban, papá. Los niños saltan en el lugar. Un mosquito me frena y mi padre se lo come con su lengua verde, larga. Lo miro brusco a los ojos y sonreímos a la vez que con dos leones a mis hombros subimos la escalera. ¡Vamos, papá! Te quiero mucho, papito. Empujá que yo subo. ¡Arriba es una fiesta, papito!&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Hay arena en los últimos escalones. &lt;em&gt;¡Hay arena en los últimos escalones, papito! Sandra desde arriba me sonríe y se desliza hacia un costado con la sensualidad de la Reina Victoria y puedo ver la fiesta. Romántica nos abraza. Papito me abraza. Los niños me abrazan. Un Bonete gordo y verde se acerca y todos le abren paso. Fruncido; llega. ¡Llegó, papito! Que me calle, dice papito, que Bonete va a hablar. Estiro mis manos como momia&lt;/em&gt; y toso: Bonete gracias. &lt;em&gt;Súbitamente las luces se apagan&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;De la boca de Bonete, apenas lo distingo, salen unas abejas, que me apuntan con sus aguijones. Sandra Elena abraza a sus niños hermosos y juguetones. Papito se aparta y clausura la vista. Aún se oye la mar. Está casi todo negro. Bonete va a hablarme y me dice...&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Se habrá dormido con un escape de gas. Seguramente del horno. Como quedó tumbado en el medio del living, puedo presumir que la intoxicación fue por demás súbita y que no lo habrá dejado mover. Después el fuego hizo el resto.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿En serio, Bonete? Pero ¿y ahora? Ahora, apresuró Bonete: ¡a disfrutar con tu papito! ¡Sandra, niños, leones, abejas, mosquitos y rosas! ¡Que se abra la mar! Gritó con su sonrisa puntiaguda.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Se abrieron luces, prendieron malabaristas, los manteles volaron, la calma se fue enojada, Sandra Elena abrió sus brazos traslúcidos y sus niños rolaron hasta mi triciclo, mi papito me besó sin respirar, las rosas me olían y los leones, también. Un bote llegó verde, bien verde como la mar y una ola me abrazó haciéndome cosquillas. Bonete, fruncido, a mi lado, guardaba una a una sus abejas. Se lo veía alegre. Yo comencé a llorar y Bonete, al verme, volvió a implorar:&lt;br /&gt;¡Ha llegado un invitado!&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;La risa me hizo toser.&lt;br /&gt;Ay, cómo me muero.&lt;br /&gt;Pero no dolió más. &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/857222292465851499-6846970306616665829?l=proyectocybercuentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/feeds/6846970306616665829/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=857222292465851499&amp;postID=6846970306616665829' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/6846970306616665829'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/6846970306616665829'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/2008/02/no-importan-los-ngeles.html' title='No importan los ángeles'/><author><name>Funes</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-v64u3j9DaEk/TW6TgsMkCGI/AAAAAAAAEPo/AX0aHrhoLJk/s220/Picture%2B0158.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-857222292465851499.post-4214243556650347077</id><published>2008-02-04T09:11:00.000-08:00</published><updated>2008-03-02T08:35:40.803-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Año 2003'/><title type='text'>Costumbre</title><content type='html'>&lt;div style="TEXT-ALIGN: right"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;em&gt;Detesto la vulgaridad del realismo en la literatura.&lt;br /&gt;Al que es capaz de llamarle pala a una pala,&lt;br /&gt;deberían obligarle a usar una.&lt;br /&gt;Es lo único para lo que sirve.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Oscar Wilde&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;br /&gt;Entro en la habitación. Son las diecinueve horas, veintinueve minutos y veinte segundos.&lt;br /&gt;Los segundos pasan y escucho el tic tac del reloj como si un taladro amedrentara mi voluntad. Está todo pulido. Me aburre que así sea. Tomo la vela que descansa sobre la mesa y la prendo con mi caja de fósforos. La veo comenzar su muerte, su desaparición. Las paredes son blancas y arrojo cera caliente sobre la pintura para que deje de serlo. Tan pura. Blancura y pureza. Tal vez por eso me aburre. Pureza: qué absurdo. Cuando pienso en lo puro del blanco sobre las paredes me río convulsivo porque recuerdo que es mi habitación. Veo que la cera sobre la pared no ha cambiado mucho el paisaje y distribuyo uno por uno los fósforos de la cajita en toda la habitación. Tardo una hora, cuarenta y dos minutos y treinta y dos segundos.&lt;br /&gt;El reloj suena. Tic tac, tic tac.&lt;br /&gt;Suspiro con aliento a perro dormido y me provoca arcadas. La cama de sábanas blancas me sirve de consuelo porque las piernas evitan su función. Inoperantes. Usaría una silla de ruedas, tal vez así pueda deslizarme sin culpa. Los lisiados tienen la suerte de poder echarle la culpa a alguien. Yo solo he perdido el entusiasmo. En un rincón del cuarto aparece una cucaracha. Curiosa. Intrépida o audaz. Diferenciar su objetivo: ocioso. Pero unas irrefrenables ganas de seguirla con mi vista esperan en mi interior. La cucaracha se distrae sobre dos o tres fósoforos y luego descansa un instante. Quiero aplastarla. Dicen que al morir arrojan huevos de cucarachitas para que su prole no pierda presencia en este mundo. Qué ingenuas las cucarachas. Reconozco su perseverancia, pero nada más. No hay que admirar demasiado algo; genera náuseas.&lt;br /&gt;A la habitación llega la luz natural de la luna menguante desde el lado norte. Mis piernas ya no responden y mi rostro babea arrugado por la almohada. Es incómoda la sensación húmeda en la comisura de mis labios pero así está bien. Observo la palma de mi mano porque la siento vieja y la apoyo en el suelo polvoriento. La cucaracha se acerca a mi mano tendida. Parece sin vida, como los fósforos. Ella sube por mi dedo anular y se estaciona en el dorso de mi mano. La derecha. Se estaciona. En mi. El cosquilleo acabó y la cucaracha deposita sobre mi piel un objeto que considero sin vida. Es diminuto pero aún así escandaliza.&lt;br /&gt;El reloj suena. Tic tac: son las veinte horas, trece minutos, cincuenta y dos segundos.&lt;br /&gt;Pienso en Adela y mi sexo lapidario y estupefacto aprisiona mi cuerpo contra los resortes del colchón. Recuerdo su lengua. Ronronea su voz en mi oído. La sangre emerge y recorre la zona con servil atención. Los fósforos ahora me excitan. La cucaracha siente el golpeteo en sus patas y alerta sus antenitas. Sube y baja al ritmo que le imprimo a mi corazón. Mi cerebro ágil recuerda la cocina de Adela, el horno de Adela, su aroma a sahumerio mojado, su rímel pétreo, sus uñas amarillas. Las pulsaciones son más dolorosas ahora que la recuerdo desnuda. La cucaracha intuye. Acaso también se relajó sobre mis nudillos. Me muerdo el labio inferior y cierro los ojos. De a poco mi cuerpo comienza el vaivén sobre los resortes del colchón y mi frente encoleriza la almohada. La baba también excita. Su baba. Adela sobre mí. Gime y me abraza, fuerte; como escapado. Araña mis cachetes. Mis mofletes, digo. La cucaracha oye mi voz pero parece ausente. Los labios de Adela estiran mi oreja. La tomo de los hombros pasando mis brazos por su espalda. Repito su nombre aunque no haya empezado a decirlo. Repito. Repito. Ella araña mi espalda y soy poderoso. Su sexo ahoga un grito. Su sexo como atrapado por un lazo ahoga su llanto. Muerdo sus pechos frágiles.&lt;br /&gt;Golpean la puerta.&lt;br /&gt;Es Augusto que ha olvidado decirme una cosa. La cucaracha cobarde huye multiplicando sus patas. Le digo pasá aunque todavía no haya enfriado mis venas. Permanezco abatido por mi memoria y Augusto gime de sorpresa al verme.&lt;br /&gt;-Estás echado- dice con temblor en los dedos.&lt;br /&gt;-Temblor de gato- murmuro. Absorbo mi baba hasta la garganta. Odio a Augusto.&lt;br /&gt;-¿Te puedo hacer compañía ahí?- pregunta como si yo hubiera esperado que se decida. Todas las noches encuentra una lógica razón para entrar. A empujones me deshago de sus cumplidos porque miente y es más obsceno que yo. A veces lo envidio.&lt;br /&gt;-A veces te envidio, Augusto- digo.&lt;br /&gt;-¿Por qué?- pregunta lento y coqueto.&lt;br /&gt;-Porque no valorizás cierta privacidad nacida del respeto y consideración hacia el otro.&lt;br /&gt;-Ay, no digas eso que traigo buenas nuevas- dice sonrojado.&lt;br /&gt;-Buenas nuevas- repito con asco en mis dientes.&lt;br /&gt;-Sí, buenas nuevas. Estuve hablando sobre vos. Viste como soy que no puedo largar la lengua para nada. Hablo y hablo. Pero eso te conviene. Mirá, porque hablé con mis amigos del Grupo Declive. Esos chicos que organizan cosas para los discapacitados. Bueno, los tenés que conocer. Ay, no pongas esa cara porque te van a gustar.&lt;br /&gt;-Augusto- lo interrumpo- quiero dormir.&lt;br /&gt;-Bueno, dormite que yo me acuesto acá y te lo cuento todo.&lt;br /&gt;-Augusto- hago una pausa antes de decir más. Quiero ver su rostro. Calcular su angustia. Adornar mi desprecio por este individuo petulante que no hace otra cosa que irritar mi inteligencia. Si deletreo las palabras tal vez le duela más.&lt;br /&gt;-J – A – M – Á – S.&lt;br /&gt;Sus ojos se apagan. Sin gesticular, me insulta por insensible y antes de cerrar la puerta agota su encanto al decir de mis calzones que son lo más lindo que hay en esta habitación.&lt;br /&gt;-Si perdieras esa imbécil perseverancia en el mal gusto podría irte mejor- remata al cerrar la puerta. Creo que tiene razón porque mis ojos se inyectan de rabia y me levantan de la cama. La cucaracha vuelve a paso lento hacia mis pies descalzos y espera que la bienvenga. Miro el reloj que autista repite su frase. Miro los fósforos en el suelo y me muerdo la lengua hasta sangrar. La cucaracha retrocede seis pasos y la aplasto. Por cobarde.&lt;br /&gt;-Por cobarde- digo.&lt;br /&gt;Son las veinte horas, treinta y tres minutos y veintiséis segundos. Me saco los calzones y los prendo fuego con dos fósforos. Las llamas ahora le dan un respiro a mi rabia. La habitación cambia de color. Ahora sí estoy en paz. Me acuesto y me duermo cuando la última llama se apaga. El aire adormece mi pecho y miro el reloj por última vez en el día.&lt;br /&gt;No puedo entender qué hora es. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/857222292465851499-4214243556650347077?l=proyectocybercuentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/feeds/4214243556650347077/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=857222292465851499&amp;postID=4214243556650347077' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/4214243556650347077'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/4214243556650347077'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/2008/02/introduccin-cuentos-boedo-y-la-cortada.html' title='Costumbre'/><author><name>Funes</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-v64u3j9DaEk/TW6TgsMkCGI/AAAAAAAAEPo/AX0aHrhoLJk/s220/Picture%2B0158.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-857222292465851499.post-8111657352425143742</id><published>2008-02-03T05:55:00.000-08:00</published><updated>2008-03-01T07:22:23.298-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Año 2003'/><title type='text'>Boedo y la cortada San Ignacio</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:78%;" &gt;“Hablamos de matar el tiempo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:78%;" &gt;como si no fuera el tiempo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:78%;" &gt;el que nos mata a nosotros”.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;font-size:78%;" &gt;Alphonse Allais &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:78%;" &gt;“No se puede tener otra tarea,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:78%;" &gt;en cuanto a la vida,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:78%;" &gt;que la de conservarla hasta morir”. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;font-size:78%;" &gt;Johann August Strindberg&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y otra vez en el bar. Otra vez en la Cortada San Ignacio. Esta cuarta novela que me deja a mitad de camino. Como si los escritores fueran un tema sobre el cuál escribir. Odio las novelas sobre escritores. No voy a decir por qué. Estaría hablando de ellos. Cada vez que me duele el estómago por la mala sangre con un libro me tengo que venir al “Margot”. Cuánta elegancia. Cuánto para tan poco. Pareciera que el patetismo tuviera escapatoria aquí.&lt;br /&gt;De mi barrio. De mi casa. Mi casa que nunca tuve. Un refugio de mesas marrones y ventanales de años brillantes. Con cicatriz de tiempo en sus mármoles. Como un viejo que, pausadamente frágil, enuncia manifiestos a la noche charlada de compañeros, amigos de años (entrados-a-menos) casi resignados o parejas de caricias idiotas y autistas. Tontas y graciosas a la vez, las sillas se hacen compañeras cuando abrazan con esa generosidad para arriba. Así, simple. Para bien adentro, mi bulbo que crece, hincha y sana la inexorable mediocridad.&lt;br /&gt;Ah, qué hastío. Cama para dos: basta - ¡basta, basta! – quiero fiesta. No quiero más escritores aburridos, que no triunfan. Mostrando en sus novelas cómo les duele la cabeza. Quiero la vida de un vividor. ¿Ser del grupo de los ocho? No, gracias, espero en la puerta. ¿Cuándo leeré sobre mí? ¿Cuándo un simple empleado de una empresa de seguridad privada? Ah, qué hastío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además, hay que decirlo: hay mujeres hermosas en el “Margot”. A mi izquierda, una rubia, muy suave, arena entre los dedos. Qué placer. Si tan sólo me acercara y dijera mi nombre, o su nombre o la madre que la parió; sus ojos. Sus ojos casi transparentes. ¿Verán otro yo? Sentada con otras tres chicas, sueñan, comentan, niñas universitarias, reflejos y claritos, push up, trappless.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la radio sonando otra vez. Otra vez, de nuevo, basta. No, mejor, dejar ser. ¡Claro que no me gusta! Pero en un bar: abajo las pretensiones. Aquí me conocen. Todos. No son muchos, es verdad: estoy mareado. Cuento ovejitas y es gracioso, ¿no te parece? Porque estoy solo. Soy solo, claro. Ya me va a tocar, me dice una aceituna. Me dice eso y pienso en Raquel. Sus ojos.&lt;br /&gt;Sus ojos. Sus lentes. Su aliento. Sus dientes. Sus dientes. Sus dientes. Ese perfume que no para. Esa risa. Esas ropas. Esos ejercicios.&lt;br /&gt;¿Qué? Esos ejercicios, ¿no escuchaste? Sí, pero raro; eso es raro. Raquel y sus ¿abdominales?&lt;br /&gt;Sí, realmente da ganas de frotarlos. ¡Ejercicios! ¿Mucha fricción en qué termina? En esox, dijo un anagrama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;People are Strange&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra cerveza, mozo.&lt;br /&gt;El mozo no entiende nada. Está bien, supongo, porque los mozos deben servir, cobrar, sonreír y escupir los cafés. Sí, tienen que hacerlo. Es tradición. Por que si no ¿para qué?&lt;br /&gt;¿Para qué estoy acá? Ah, para olvidarme de la novela de Soriano y su Torino explotado e incendiado en Punta Mogotes con las 190 páginas de esa novela de 200.&lt;br /&gt;Y las chicas de aquella mesa ríen y yo que mañana me levanto a las seis. Porque aunque no sepa qué quiere decir; aunque no sepa hablar; entiendo su lenguaje. Ese lenguaje que me busca aunque no lo encuentre. Tal vez alguna... Tal vez alguna de ellas, niña – bien – inteligente – arquitecta de mis vaivenes eróticos. ¿Tengo vaivenes... digamos, eróticos? Ah, a mí se me ocurre cada cosa.&lt;br /&gt;Porque vamos a poner los puntos sobre las íes. Acá vengo a tomar. Como empleado de &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Segurciudad&lt;/span&gt;, tiempo para leer, me sobra. Y para poner los puntos sobre las íes. Y olvidarme de las putas 10 horas de ¿trabajo? en un destino aburrido. Y de lo poco que me acerco ¡a otro ser humano! (Salvo la prescripción médica del “Buenas Tardes”, “Buen fin de semana”). A olvidarme de las presiones del vigía que anda de acá para allá controlando que nadie falle y, por sobre todo, de lo mal que hablo. Me quiero matar como hablo, mozo. Me quiero matar, le digo mientras pienso que podría fundar una biblioteca con todos los libros que he leído. Tanto tiempo callado que ni me acuerdo como se habla el castellano. Pero debe ser un problema de las cuerdas vocales, debe ser. Y encima (¿para qué vengo acá, es la pregunta?) para acordarme de  mi Raquel.&lt;br /&gt;Suena una canción tras otra. Una dice que creo en King Kong. Y es verdad. Todos creemos en un King Kong. Otra canción dice que la tengo a Raquel bajo mi pulgar. Otra bajo mi piel. Ojalá tuviera tanta dicha.&lt;br /&gt;Y otra vez en el bar. Otra vez borracho. Aquí me conocen todos y las pocas veces que puedo estar sobrio, nunca están ahí para idolatrarme. Pero esa novela. La cuarta que leo sobre escritores. Basta.&lt;br /&gt;Voto a favor de los Ontiveros.&lt;br /&gt;De mi hermano el artista plástico.&lt;br /&gt;De Guillermo Piro.&lt;br /&gt;De Guillermo de Pósfay.&lt;br /&gt;¡Por una mediocridad que nos enaltezca ante este virtuosismo chato!&lt;br /&gt;Ya estoy borracho y mañana el vigía es Don Alberto ¡pero qué importa!&lt;br /&gt;Podría vivir en el “Margot”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mozo, la cuenta.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/857222292465851499-8111657352425143742?l=proyectocybercuentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/feeds/8111657352425143742/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=857222292465851499&amp;postID=8111657352425143742' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/8111657352425143742'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/8111657352425143742'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/2008/01/boedo-y-la-cortada-san-ignacio.html' title='Boedo y la cortada San Ignacio'/><author><name>Funes</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-v64u3j9DaEk/TW6TgsMkCGI/AAAAAAAAEPo/AX0aHrhoLJk/s220/Picture%2B0158.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-857222292465851499.post-296633636515763419</id><published>2008-02-02T07:23:00.000-08:00</published><updated>2008-03-01T07:24:50.711-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Año 2002'/><title type='text'>Conducta feroz</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Estaba parada en el medio del escenario. Una luz le apuntaba a la cara, resaltaba sus duros rasgos de ucraniana desencajada. Estaba entre dos cuerpos sin vida. Un suave aroma a pólvora hacía galopar mi corazón como único sonido en el ambiente. Me apuntaba con rabia. Quise saber qué tipo de arma y solo leí Colt. Su transpiración goteaba en el parqué del escenario. Hubo silencio. La gente que quiero me habla al oído y me convence de lo mucho que me quieren...&lt;br /&gt;"Es la última vez que me jodés. Nadie se te va a acercar jamás hijo de puta", murmuraba.&lt;br /&gt;Sus ojos mostraban un rojo iracundo. Su voz era grave y segura. Tenía la mirada de un demonio. Se acercó sigilosa hasta mi butaca apuntando la Colt a mi rostro. Sus movimientos eran certeros. Yo me encontraba paralizado sin saber cómo explicar lo que había sucedido. ¿Cómo explicarme que en el escenario había dos actores, que yo ni conocía, con plomo hasta las orejas? Que esta loca de remate me obligaba a arrodillarme, apuntándome a la cabeza para pedirle perdón.&lt;br /&gt;"Vas a decirme que no lo esperabas, ¿no es cierto? ¿Vas a hacerte la víctima? No espero otra cosa de un maricón como vos", me decía esto mientras me acariciaba con la Colt que me helaba la frente.&lt;br /&gt;Una señora a mi lado lloraba sin poder levantarse del asiento. Maquillada como una puerta se encontraba más horrible que cuando había llegado y aunque no le quedaba muy bien, le quedaba más parejo. Del susto se había meado y cagado y entre el olor nauseabundo y el miedo, los gritos de la gente ya lejandos, la soledad, el martirio, la pena, el hambre, la desgracia, mi rodilla lastimada, no tengo para el colectivo, si la mata a la señora podré sacarle algunas monedas...&lt;br /&gt;Antes&lt;br /&gt;En cuanto el primer actor cayó con la cabeza mutilada por dos balas, la multitud huyó desesperada por la salida. No eran más de treinta personas, en realidad. Fue tan extraño que cuando fue herida la otra actriz no me sorprendió. No lo sentí. Estaba sumido en los maravillosos ojos de la ucraniana que aparecía detrás de la ventana del decorado. Allí había sido la escena de “la paloma blanca por la ventana”. Estaba hipnotizado. Luego disparándole todo el cargador a la actriz para rematarla. “Vanesa Cortese” murmuré casi fascinado. La conocía. Ya imaginaba los diarios. Ya imaginaba las preguntas en la calle. Ya imaginaba entrevistas. Una gordita de pelo lacio con rostro aniñado, muy sensual e inocente, que había conocido un domingo en un bar de Córdoba y Gascón era el camino a mis quince minutos de fama.&lt;br /&gt;Aquél domingo tras escasos cumplidos y caricias tuvimos sexo en un telo cerca de allí. Durante la semana nos habíamos encontrado para revolcarnos. Era una ninfómana básicamente. En el telo decía que mi miembro era como un honguito y me tenía de acá para allá con eso. No podíamos vernos en lugares públicos porque comenzaba con los besos y ya quería meterse dentro de algún ascensor "por fantasías" que le despertaba, según ella, o en algún cine empezaba a buscar mi honguito para jugar. Al principio me sentí conforme y hasta alegre de mi situación... pero luego de un tiempo... luego de un tiempo comenzaron los problemas.&lt;br /&gt;Mi cuerpo reclamaba cualquier mujer que caminaba por la calle. Les hablaba. Molesto. Insistente. Pensaba en coger sí o sí tres o cuatro veces por semana. Vanesa se encargaba de satisfacerme pero luego de unos meses yo quería probar otras cosas, otros cuerpos, otros gemidos, más caricias... y a ella mucho no le gustó. Ella quería probar cosas distintas aunque luego me dí cuenta que las quería probar conmigo y no con otros. Cada vez que la veía la  tenía callada chupándome la pija o, a lo sumo, gimiendo en la cama. A las semanas ni nos saludábamos. Debe ser el sexto sentido, o simplemente es una ucraniana desencajada, porque Vanesa se dio cuenta que algo no funcionaba de la misma manera entre nosotros. Lo último que quería era reconocer cierta infidelidad insana a mansalva... que venía engañándola con quien se me cruzara por la calle con el solo hecho de gozar... con cualquiera... Sin embargo, se enteró.&lt;br /&gt;Ahora&lt;br /&gt;"La señora está un poco asustadita, Honguito. Contále, Honguito, contále. Contále como hiciste para dividir el tiempo entre tantas mujeres y hombres, maricón. Contále como me metiste los cuernos, dale... Así entiende como viene la cosa. Si tuvieras los huevos que deberías tener (decía mientras sacaba un preservativo sin dejar de apuntarme) sabrías qué hacer ahora, ¿no, Honguito?", llegó a murmurar.&lt;br /&gt;Sacó un palito de helado y me lo puso en la boca.&lt;br /&gt;"Yo no sé cómo se llama usted, señora. No la voy a lastimar, pero le pido por favor que no se olvide de este individuo porque si lo vuelve a ver, sabrá que llegó al infierno."&lt;br /&gt;Me quitó el palito de helado, lo chupó con los ojos cerrados y aspiró hondo.&lt;br /&gt;Envolvió el caño de la Colt con el forro, cerró los ojos y se le escapó una lágrima. Se mordió el labio y sentí un aire muy fresco arriba, en la frente.&lt;br /&gt;Una oscuridad negra sin luna en una playa... y más allá... el vacío.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/857222292465851499-296633636515763419?l=proyectocybercuentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/feeds/296633636515763419/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=857222292465851499&amp;postID=296633636515763419' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/296633636515763419'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/296633636515763419'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/2008/02/conducta-feroz.html' title='Conducta feroz'/><author><name>Funes</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-v64u3j9DaEk/TW6TgsMkCGI/AAAAAAAAEPo/AX0aHrhoLJk/s220/Picture%2B0158.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-857222292465851499.post-8026388334666143919</id><published>2008-02-01T07:10:00.000-08:00</published><updated>2008-03-02T08:30:36.611-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Año 2004'/><title type='text'>Malo</title><content type='html'>&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: right"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;Pero nadie es absolutamente malo para sí mismo,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;aunque lo sea para los demás.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;Todos tenemos una justificación&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;que no será admitida por los otros,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;excepto aquellos predispuestos;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;que son los que nos aman&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Antonio Di Benedetto&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;&lt;br /&gt;I – momento cinco&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;-Estoy embarazada, Raúl.&lt;br /&gt;-Me llamo Augusto, pelotuda. ¿Cómo que estás embarazada?- dijo con bronca entre dientes.&lt;br /&gt;-Me dijiste que te llamabas Raúl.&lt;br /&gt;-Sí. Pero te mentí para poder cogerte. Eso lo sabías- dijo como al pasar- ¿Eso lo sabías, no?&lt;br /&gt;-Sí. Me hice el test- dije sin mirarlo porque no podía. Muy dentro mío también estaba decepcionada – Dos rayitas... ¿no es lindo?- probé decir.&lt;br /&gt;-No, no es lindo- dijo y luego hizo una pausa. Ya sabía qué diría y lo miré con mucha bronca. Tanta bronca que le hubiera golpeado la cara por faltarme el respeto de esa manera. Tanta bronca que me hubiera ido y no le hubiera dirigido nunca más la palabra.&lt;br /&gt;-¿Estás segura de que es mío?- musitó.&lt;br /&gt;-Sí, Augusto, sí...- y no pude evitar mis lágrimas.&lt;br /&gt;Augusto, de llamarse así, era mi novio hacía dos meses. Tuvimos relaciones la primera vez que nos vimos. Los dos estábamos borrachos y a la fuerza me llevó a un telo por la calle Viamonte. Esos hoteles que piden a gritos una mano de pintura. Algo frío. Inevitablemente estúpido. Pero no me negué demasiado. Estaba lindo aquella noche. Y habíamos tomado mucho alcohol.&lt;br /&gt;-¿Lo vas a tener?- preguntó y cuando vio mi cara prendió un Gold Leaf. Mi mamá tenía razón.&lt;br /&gt;-Tengo 18 años, Augusto. Estoy embarazada y quiero que me digas sí o no. Nada más. Quiero que sepas que lo quiero tener cueste lo que cueste.&lt;br /&gt;-Mariana, vos sabías que yo estoy de novio. Sabías que no podíamos joder. Sabías que tengo menos plata que un piquetero.&lt;br /&gt;-Piquetero... siempre decís lo mismo. Hay gente honesta que es piquetera, ¿sabías?&lt;br /&gt;-Honesta, honesta... son unos vagos.&lt;br /&gt;-No digas eso- dije pero no pude hablar más porque tenía algo atragantado y no tenía ni fuerzas para hablar. Augusto apagó el cigarrillo por la mitad y me tomó del brazo. Me miró fijo pero sin expresión. Sin ganas. Sin pasión. Me di cuenta enseguida.&lt;br /&gt;-Quiero que te lo saques. No podés tener un hijo mío porque no puedo hacerme cargo. Y no quiero saber que hay un chico por ahí dando vueltas y saber que es mío. Quiero que te lo saques- quise soltarlo pero no me dejaba, tenía mucha más fuerza que yo. Pude ver los músculos de su antebrazo tensados cuando hice fuerza.&lt;br /&gt;-¿Adónde vas? Vení para acá. De acá no te movés hasta que te quede claro una sola cosa: vos ese pibe no lo vas a tener- se acercó a mi oído y estremeció hasta mis dientes- No lo vas a tener.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;&lt;br /&gt;II – momento cuatro&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;-Voy al baño – dijo el gordo Jorge.&lt;br /&gt;-Yo me voy a dar un saque al baño – dijo Alberto y ser rió con una carcajada lasciva. Me dejaron con la cerveza negra sobre la mesa. En un rato viene Mariana y se arma la gorda. Pero de repente apareció Camila, la enfermera del Argerich, con su amiga la Carla. Camila tiene unos pechos enormes y, la remera, un escote que mata. La Carla vestía un pantalón de esos que usan los que bailan Capoeira y una remerita blanca muy suave. ¿Qué podía decirles? Estaban gloriosas. Unas bombas. Las invité a Camila, la enfermera y su amiga la Carla con una cerveza negra.&lt;br /&gt;-¿Probaste la Salta?- le dije a Camila quien me miró raro- La Cerveza, digo.- Tenía ganas de morderle la boca ahí mismo pero no daba ni un poco. A la enfermera le tengo ganas hace mucho tiempo pero no me animo con la Carla que hoy está linda. Los muchachos están en el baño y la birra; frapé, frapé.&lt;br /&gt;-¿Qué hacés, Augusto? No te reconocí. ¿Cómo te va?- dijo Camila y me levanté para saludarla. La amiga me miraba pero estaba inmóvil así que le acerqué el vaso de uno de los muchachos.&lt;br /&gt;-Gracias- dijo la Carla.&lt;br /&gt;-Andan diciendo por ahí que estás de novio, Augusto- dijo la muy hija de puta. Me cortó el chorro con la Carla al toque. Esta pelotuda se me frunció ahí nomás y por ese comentario de mierda ya me veía remándola toda la noche con la Carla.&lt;br /&gt;-No, no es para tanto. De novio, de novio... ¿quién puede estar de novio con tantas chicas lindas dando vueltas?- dije mientras miraba a la Carla y le acomodaba una silla.&lt;br /&gt;-Y los muchachos... ¿o estás solo?- preguntó la enfermera.&lt;br /&gt;-Jorge fue al baño mientras Alberto se da un saque de merca.&lt;br /&gt;-¿Cuántas tiene?- preguntó la Carla enroscándose a mis brazos. “Tan fácil se dio vuelta la tortilla”, pensé.&lt;br /&gt;-¿Querés, merca?- le murmuré al oído - Yo tengo. Pero tomemos algo primero… mejor- contesté.&lt;br /&gt;-Bueno- dijo la Carla tomando el vaso más lleno y acercándose un poquito. Me rozaba la pierna. Podía sentir la temperatura de su cuerpo cosa que me ponía con el muñeco saludando como Miss Tucumán.&lt;br /&gt;-Bueno, bueno, que acá soy más amiga yo que vos- dijo la enfermera del escote zarandeando sus pechos. Se sentó al lado mío y me agarró la rodilla. La Carla vio toda la secuencia y quiso alejarse pero yo piola, rápido y sin dudar “las cosas hay que hacerlas rápido y sin dudar, Agostito; rápidas y sin dudar, entendés” me decía Jorge siempre; le agarré la rodilla a la Carla y le murmuré “tranqui, vos tranqui, bombón; que la mejor te la guardo a vos”.&lt;br /&gt;-¿Quién es la afortunada, Augusto?- preguntó la enfermera acariciándome la barba.&lt;br /&gt;-No se toca si no se compra, Camilita – contesté con los ojos en los labios de la Carla.&lt;br /&gt;-¿Y quién te dijo que no voy a comprar? ¿Cómo la ves, Carly? ¿Un machote, no?&lt;br /&gt;-Sí, eso parece- dijo la del pantalón de Capoeira - ¿qué tenés por acá? A ver...- y me acarició el muslo. “A ver si puede ser más fácil” pensé. “No te apures, Agostito. Esa es otra... si te cebás las minas se van de mambo. Vos tranqui, como dominando la situación, entendés”&lt;br /&gt;-Se llama Mariana Bartolé. Vive a la vuelta de casa. Pero es una pendeja que me ponía en bolas con los ojos. ¿Qué querés? Alguien tenía que hacer algo, ¿no? No va ser cosa que después anden diciendo por ahí… Ahora viene para acá. La llamé para que venga que le tengo que decir algo importante...&lt;br /&gt;-No, no. Una desilusión- interrumpió la Carla ya con el muñeco en su mano- ¿no querés que vamos?&lt;br /&gt;-Vamos- dije sin dudar.- Pero te llevo a un lugar especial.&lt;br /&gt;-No, no, acá nomás – dijo tierna la Carla.&lt;br /&gt;-Pero este bar es una mierda. Vamos acá a la vuelta que está la placita. Más tranquilo- le dije y la besé. Tenía unos labios suavecitos. Los dientes medios torcidos me ponían al palo.&lt;br /&gt;-Dale, mogólico. ¿No ves que la chica está desesperada?- acotó la enfermera tetona- Ah, mirá, ahí viene Jorgito.&lt;br /&gt;Jorgito, Jorgito. Qué muchacho este. Grandote, medio gordo. Lo que pasa que jugó al rugby toda la secundaria. De pilar. Y ahora está hecho un mostro. Enorme. Trabaja en un boliche bien rasca, de patovica. Ahí por Isidro Casanova. Heavy, pero son 200 mangos cada noche. Un golazo. Entre lo que ganaba él, Alberto y yo, nos enroscamos toda la noche con 60 mangos de la buena y quedábamos durísimos por un par de días. Alberto era su mejor amigo. El gordo nunca había probado cocaína. “Papá, eso es para giles, entendés”, decía el gordo. “Yo quiero chicas, chicas y más chicas. Dicen que la merca arruina la verga y no quiero ni probar si es verdad, entendés. Después andan diciendo por ahí...” Pero cuando probó no quiso largar más. Era insaciable. Tenía un nazo de chancho. Con el lomo que tenía “es la grasa corporal, entendés” decía que necesitaba más que cualquiera para ponerse duro. Alberto igual. Mientras hubiera platita, nosotros nos enroscábamos. Y cuando le pedía el auto al viejo, nos íbamos hasta la costanera de San Isidro y nos dábamos unos saques al borde de la playita. Buenísimo. Era ver el amanecer y ponerse duro. ¡Na masa!&lt;br /&gt;-¡Hola, enfermerita... dale un abrazo a papá!- gritó el gordo sorprendido y se abrojó a Camila. Mucho no pude ver porque la Carla estaba a full con mi muñeco y me besaba como si fuera la última vez. Estaba sorprendido porque así de una “así de una nunca se da, pero cuando se da, aprovechála. De toque la llevás a un telo, entendés” aconsejaba Jorgito en la playa de San Isidro.&lt;br /&gt;-¡Estos están abrochados como perros!- gritó el gordo- ¡cuando te vea Albertito se va a alegrar, enfermerita, pará que te vea nomás y se pone duro!- dijo y justo lo vi cuando le pellizcaba el culo.&lt;br /&gt;-¿Más duro?- preguntó la enfermera.&lt;br /&gt;-Mirá quién está duro también- contestó el gordo gritando carcajadas en mi dirección. Se sentaron al lado mío y podía sentir cómo el gordo le acariciaba el culo con fuerza a la enfermera a quien debía olvidar para comerme a la Carla.&lt;br /&gt;-Pará un poquito, Jorgito, que no me vas a dejar nada para esta noche- murmuró la enfermera casi en su oído.&lt;br /&gt;-Vamos, dale- me imploró la Carla. Pero no quería irme. Tenía que esperar a Mariana para decirle que ya fue, cagarme de risa con Albertito que estaba encendido como nunca y ver si era verdad lo que decían del gordo que tiene una longaniza entre las piernas, un matafuegos, un sifón, una manguera, un bebé, un mini dinosaurio, un cactus santiagueño, trompa de elefante, un velón, un Zárate – Brazo Largo de espermatozoides.&lt;br /&gt;-Mirá, Carlita, vos acariciáme un ratito. Así entro en calor. Y me pongo a pensar. Si me pongo a pensar con unos buenos masajes me podés convencer. ¿No te parece?- le dije a los hermosos pechos que tenía. Me miró un instante con los ojos como acabados y me dijo que no, que no, que no. Camilita ni se dio cuenta pero Carla estaba enojada conmigo. Me soltó el muñeco y dijo que mejor nos vamos.&lt;br /&gt;-¿Se van chicas?- le gritó el gordo a la Carla&lt;br /&gt;-No, ¿adónde me querés llevar, gordín?- dijo Camila. Al toque, Carla estaba parada frente a la mesa. Camila se sorprendió y musitando una palabrota, saludó al gordo con un beso en la boca sin lengua y me sacudió las tetas a mí como despedida. Su rostro era otro. Tenía su verdadera cara. La cara que tiene una joven mujer que trabaja de enfermera en un Geriátrico y a quién se la cogen dos enfermeros por noche. Una enfermera que ve todas las tardes cómo un hijo putea a los cuatro vientos en el baño del Hospital porque una abuela no se muere. Una enfermera que ve como algunos de los distintos dueños que tiene el Geriátrico se guardan los remedios más caros para revenderlos a otros Geriátricos y así ganar una diferencia. Un Geriátrico, una cara. Esa cara puso Camila y se fue.&lt;br /&gt;-Qué le dijiste, boludo- me preguntó Jorge.&lt;br /&gt;-Nada, quería que me haga una paja enfrente de ustedes.&lt;br /&gt;-¡Pero vos estás loco!&lt;br /&gt;-Puede ser gordo, ¿pero sabés qué lindo si me decía que sí? Igual ahora viene Mariana y la tengo que cortar porque se puso pesada. Está muy de novia y no la quiero ni ver así. No me siento cómodo.&lt;br /&gt;-¿Con qué no te sentís cómodo, vos? Ya estás mariconeando como siempre, seguro- dijo Alberto que llegaba y se acomodaba en la silla que había dejado la Carla- Che, decíme si no es verdad: acá huele a concha- y parecía un sabueso.&lt;br /&gt;El gordo lo miró con su cara de hasta acá llegaste no interrumpas y me miró:&lt;br /&gt;-Pero es una buena piba, tenés que quedarte quieto de una vez. Sos un loco. Con cualquier cosa te encamás. ¡Te vas a agarrar el bicho!&lt;br /&gt;Fue decir la palabra “bicho” para que nos quedáramos mudos. Alberto dejó de husmear y se puso serio sin levantar la vista. Una sola palabra y todo lo que eso implicaba nos dejaba mudos. Alberto tenía el vaso frente a su barbilla y me miraba con pena, de reojo. Me miraba sin tiempo. Como quien usa su rostro para dejarla de recuerdo a aquél que observa. Jorge no entendía muy bien el silencio.&lt;br /&gt;-Me voy a buscar a la Carla- me excusé y salí.&lt;br /&gt;-Yo me quedo con Albertito y si agarrás a esas dos, traélas que yo invito.- me gritó.&lt;br /&gt;Caminé durante una hora sin buscar a nadie. Fumé mi último cigarrillo y me senté en la plaza. Pensaba en la mala suerte que tengo a veces. Fui al kiosco y vi con horror que la chica que me vendió el paquete de Gold Leaf tenía una mancha en la frente que parecía un lunar rojo. Era un asco. Voy a quedar un asco, pensé. Mejor vuelvo al bar.&lt;br /&gt;Alberto y Jorge ya no estaban. Había más gente que hacía más ruido. Al fondo, con una sonrisa falsa y una cerveza negra, estaba Mariana esperándome.&lt;br /&gt;-Hola, Raulín, bebé.&lt;br /&gt;-Hola, Mariana.&lt;br /&gt;-Me dijeron los chicos que mañana te llamaban. ¿Qué carucha? ¿Cómo andás, mi amor? Dame un besote.&lt;br /&gt;-Tengo que decirte algo, Mariana.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;&lt;br /&gt;III – momento tres&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Debería ver a los “muchachos”. Con ellos puedo despegarme mínimamente de esta realidad que me agobia. Puedo establecer un contacto con algo más mundano. Cada vez soporto menos esta habitación. Encierra mis ideas en lugar de potenciarlas. Aparta de mí todo criterio respetable. Respetable aunque sea por mí. Tengo millones de anotaciones. Pero de nada sirven. Tengo que volver a ser yo. Aquél niño que disfrutaba de un simple helado de dulce de leche y frutilla y crema del cielo. Mis sueños atroces me descubren por la madrugada entre gemidos que ya no entiendo. Las pastillas han perdido toda génesis. Comienzo cuando los demás terminan y eso altera mi concepción. Altera mi comprensión. Actúo en consecuencia al caos en el que me encuentro inmerso. He optado por la cocaína y no ha sido un buena elección. Perdí todo hilo. Acabo sin esperanza.&lt;br /&gt;Es verdad que con los muchachos involuciono. Lejos estoy de oír sus súplicas “Augusto esto, Augusto lo otro”. Pero puedo dominarlos para que me diviertan. Puedo encontrar la nada de ellos pero buscando la nada. Puedo ir en busca de algo que no existe. ¿Puedo? Al menos me hace venerable ir en busca de algo con semejante beneficio. Y que lo transmitan ellos que nada saben y de nada aprenden, transformaría los cánones establecidos. Modifica parámetros. Eso busco. ¿Eso busco? ¿Para qué? Esa pregunta paternal. Todo lo que hago debe ser con un fin. Siempre. No hay que obrar en vano. Solo Dios aprecia estos vanos esfuerzos. Me cago en Dios. Augusto Moraleja deberían llamarme. Aquél que aprende del fariseo. Aquél que marca su terreno hasta donde nadie se atreve. Aquél que vacila entre escupir o vomitar a Jesús, por citar un ejemplo. Estoy para mucho más de lo que esta vida de topo tiene para mí. Estoy para mucho más. Y hoy comienzo con el cambio. El cambio viene a modificar la reflexión que me tiene harto. La reflexión que aquí ha moldeado países, ha sorteado Universidades. Debo descansar de esto. Debo beber. Debo modificar esta mínima estructura mía. Esto que me aplasta. Hoy será.&lt;br /&gt;-¿Jorge? ¿Estás con Alberto? ¿Por qué no lo llamás? ¿Tenés un par de líneas? ¿A qué hora nos vemos? ¿El Negril, otra vez? ¿Va Laura? ¿Conocés a la morocha que siempre se toma una jarra de sangría en la barra y es hermosa? ¿Sabés lo que es la hermosura? ¿A qué hora, entonces? ¿Seguro? ¿Van las pibas? ¿Tan regaladas, che? ¿De verdad?&lt;br /&gt;Ahí te veo.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;&lt;br /&gt;IV – momento dos&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;-Hola, ¿Alberto, sos vos?&lt;br /&gt;-Sí, ¿quién habla?&lt;br /&gt;-Yo, boludo, Augusto- dijo llorando.&lt;br /&gt;-Eh, ¿qué te pasa, maricón?&lt;br /&gt;-Tengo un problema grave, Alberto. Tengo un problema gravísimo. Estoy muy mal, Alberto, ayudáme.&lt;br /&gt;-Sí, sí, tranquilo, bajá un cambio, chabón. Pará un cachito, no te vayas, eh, no me cortes.- Estaba en el living y colgué para pasar a la pieza de mamá.&lt;br /&gt;-¡Má! Voy a hablar a tu pieza. ¡No molestes ni entres que tengo que hablar con Augusto!&lt;br /&gt;-Ah, es Augusto. Bueno, mandále un besito. Decíle que a ver cuándo viene a comer unos fideos un domingo de éstos.&lt;br /&gt;-Sí, sí, vos no entres a la pieza.&lt;br /&gt;-¿Vas a estar mucho tiempo?- preguntó para saber de qué hablaría.&lt;br /&gt;-¡Qué te importa! Si te molesta me voy al locutorio, hincha pelotas.- grité antes de cerrar la puerta de la pieza.- ¿Augusto?, ¿estás ahí?- pude oír su gemido ahogado- decíme, a ver: ¿qué te pasa?&lt;br /&gt;-Me parece que tengo VIH, Alberto.&lt;br /&gt;Uno puede oír muchas mentiras. Uno puede suponer que hay bromas pesadas y tampoco puedo negar que conozco las de humor negro. Sin embargo, algo me cerró la boca cuando dijo VIH. Hay jodas que no se hacen. Porque por un lado no sabía bien de qué se trataba todo esto. Nadie nunca me dijo nada. Nadie que conozco está enfermo o me lo dijo. No sé que se hace en estos casos. Apenas me acuerdo de usar forros cuando ligo de vez en cuando con alguna princesa. Las únicas drogas que tomo son cocaína y porro. Eso no contagia, hasta donde yo sé. Además no podía saber desde cuándo está enfermo para saber si me pudo haber contagiado… y de qué forma.&lt;br /&gt;-¿Desde cuándo sabés eso, Augusto? ¿Me estás jodiendo?- grité.&lt;br /&gt;-No, tarado, ¿cómo te voy a estar jodiendo con algo así? No sé qué hacer.- musitó débil.4&lt;br /&gt;-Pará, pará. ¿Vos te hiciste un análisis o algo así? ¿Tenías dudas o qué?- pregunté al borde de la histeria porque tampoco me contestaba cuánto hacía que tenía la enfermedad.&lt;br /&gt;-Sí, fui a donar sangre para un amigo que está en coma…&lt;br /&gt;-Pero sos un tarado vos, no hay que donar sangre, ¿no ves lo que te pasa si no?- dije.&lt;br /&gt;-Y yo qué sabía, Alberto, yo qué sabía.- empezó a llorar y repetir la misma frase, como si no me oyera.&lt;br /&gt;-¿Dónde estás? Augusto, ¿estás en tu casa?&lt;br /&gt;-… me quiero morir, me quiero morir, me quiero morir.&lt;br /&gt;-No seas tremendo, ¿querés? Escuchá; el gordo Jorge me está esperando en su casa. ¿Por qué no venís y nos contás todo ahí?&lt;br /&gt;-¡No! El gordo no tiene que enterarse, nadie tiene que enterarse, Alberto. Si te digo a vos es porque… porque… no sé para qué te llamé… no te preocupes, ya me voy a arreglar solo…&lt;br /&gt;Quise decirle que no se preocupara. Que no diría nada. Que estaría seguro de que yo no hablaría pero colgó. Me dejó hablando solo.&lt;br /&gt;-¿Qué pasa ahí adentro, Albertito? ¿Qué le pasó a Augusto? ¿Está bien?&lt;br /&gt;-¡Te dije que no molestes, má! ¿¡Por qué no me dejás solo un minuto!?&lt;br /&gt;Marqué el número de Augusto y no atendía nadie. Saqué toda la plata que tenía en mi pieza y me fui para lo del gordo. Le había dicho que iría a lo del gordo y si no es boludo llamaría para que nos veamos. Hoy es día de bar. ¡Qué bronca! ¡Pobre Augusto! Y ahora ¿qué hago?&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;&lt;br /&gt;V – momento uno&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Mariana,&lt;br /&gt;desde que te vi me gustaste y por eso te invité a salir. Desde que te vi estoy esperando que me hables solo a mí. Desde aquél momento en que nos tomamos hasta el agua de los floreros que siento algo especial por vos. No te voy a mentir, conocí muchas mujeres. Pero con vos es distinto. Tengo ganas de levantarme a la mañana, tengo ganas de trabajar, tengo ganas de leer, tengo ganas de aprender cosas y todo gracias a vos. Porque cada cosa que siento, que aprendo, que es nuevo, te las quiero decir, porque sos lo más importante hoy para mí. Sos por quién respiro y no exagero. Tengo planes, muchos, para los dos, para que estemos juntos mucho tiempo. Porque también para mí fue la primera vez que estoy con una chica la primera noche. Porque también para mí es nuevo. Porque sos tierna. Sos dulce. Sos divertida. Sos un sol. Me gusta olerte, oírte, acariciarte… y lo que más me gusta es que me doy cuenta de que a vos también te gusto. Y eso me hace más fuerte, más grande, me enorgullece que estés conmigo. Te quiero con toda mi piel. Sos algo indescriptible, Mariana.&lt;br /&gt;Raúl,&lt;br /&gt;leí tu nota en mi cuaderno. Y quiero que sepas que me siento exactamente igual. No quiero que pienses que soy una tirada porque acepté irme a la cama con vos la primera noche. Con vos también me siento realmente bien. Hacía rato que alguien no me decía tantas cosas lindas y me encanta que vengan de vos. También me gustás. Desde el primer beso que siento un cosquilleo especial. Me gustaría pasar más tiempo con vos. Ya sé que trabajás y que tenés poco tiempo libre, pero quiero estar cerca, alrededor, merodeando. Te quiero abrazar fuerte, besar fuerte, sin dejarte respirar. Tenés algo que me enciende y no sé que es. Pero me encanta no saber. Ahora mismo quiero verte. ¿Adónde estás, Raúl? Hacéme una seña, Raúl. Queréme como te quiero yo, Raúl. Queréme y nunca me abandones porque yo voy a estar con vos mucho pero mucho pero mucho pero mucho pero mucho pero mucho pero mucho pero mucho &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/857222292465851499-8026388334666143919?l=proyectocybercuentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/feeds/8026388334666143919/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=857222292465851499&amp;postID=8026388334666143919' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/8026388334666143919'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/8026388334666143919'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/2008/03/malo.html' title='Malo'/><author><name>Funes</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-v64u3j9DaEk/TW6TgsMkCGI/AAAAAAAAEPo/AX0aHrhoLJk/s220/Picture%2B0158.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-857222292465851499.post-4062920207905534582</id><published>2008-01-31T07:27:00.000-08:00</published><updated>2008-03-01T07:30:47.054-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Año 2004'/><title type='text'>Prólogo</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Los Cyber Cuentos son todo lo que tengo. Es la idea más brillante que se me ha ocurrido y podemos agregar con justicia que no es gran cosa. Es la necesidad, entre los jóvenes, de expresar sus ideas; tontas, repetidas, originales, tortuosas, coherentes, polémicas, incoherentes y etcéteras.&lt;br /&gt;De algo puedo estar orgulloso por un tiempo: soy joven. Sin embargo, no he llegado a los 35 años, hecho que me coloca fuera de la denostable banda de “jóvenes” escritores que publican. En mi barrio a esa edad lo último que te dicen es joven. Pero hete aquí la primera diferencia con el mundo. Y una buena excusa para pretender un poco de atención.&lt;br /&gt;Podemos encontrar pretextos para justificar la falta de oportunidades pero a mí no me convence ninguno. Podemos encontrar testimonio de la enorme torta de dinero que se reparten las editoriales del país en detrimento de algunos escritores y tampoco me importaría demasiado. Algunos ni merecen mención. Podemos criticar a los grandes medios o grupos económicos por el escandaloso monopolio cultural que atrasa el crecimiento de la crítica intelectual. Podemos emborracharnos con la falta de consideración, intolerancia, escasez de recursos (así de contradictorio es el asunto) y demás actitudes pero no vale la pena, estimado lector o generosa lectora.&lt;br /&gt;Por lo que a mí respecta, debo agradecer con cuentos y no con quejas que usted lea mis famosos textos.&lt;br /&gt;Por cierto, debo mencionar al desprevenido, que para el Proyecto han sido publicados otros cuentos: de Federico von Baumbach y Leandro Damián Sánchez, uno escritor joven y futuro periodista y el otro escritor joven y futuro cineasta. Aquellos que deseen leer esos cuentos solo tienen que acercarse a la Web oficial del Proyecto:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;http://personales.ciudad.com.ar/malditolukas/cybercuentos&lt;br /&gt;y ahora tenemos esta&lt;br /&gt;http://proyectocybercuentos.blogspot.com&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;No he podido publicarlos en este libro debido a unas diferencias legales con alguna Institución que no vale la pena mencionar por lo que ahora solo puedo mencionarlas desde aquí para que ustedes se acerquen a la obra de estos jóvenes escritores a la Web.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al compilar los textos he encontrado distintas influencias para cada cuento. Influencias que han sido filtradas por mi actual posición literaria (de la cual tampoco estoy muy convencido). Hay muchos giros, intenciones y estilos por los que he transitado que ya no me atraen, aunque en la presente edición, por fidelidad al Proyecto y para no traicionar mi historia, no han sufrido cambios importantes. Debo aclarar que los textos se suceden en orden caótico. La Cronología no es mi fuerte, como verán en algún texto, ni se puede encontrar una matriz de ordenamiento. El Capricho, lamento decir, ha ordenado las historias para al agrado del Capricho mismo.&lt;br /&gt;Aquellos que han guardado los envíos podrán notar las sutiles diferencias con respecto a los anteriores cuentos aunque solamente los fanático pueden encontrar “Segundo Piso Ascensor” y decir que es suyo porque ni el autor del cuento ni nadie que el autor conozca tiene ese envío. Si bien está registrado a mi nombre, el Destino ha querido robarme todas las copias y/o borradores (odio cuando leo en algún texto “y/o”).&lt;br /&gt;Siguiendo con la mística del escritor, se pueden mencionar aquellos pequeños textos originados en la curiosidad por completar una pequeña hoja de unos 10 x 15 cm con frases o reflexiones nacidas de su verba y que se regalaban en el bar de alguna facultad, en la mesa de alguna biblioteca, en la cantina de algún barrio y diversos lugares, uno más extraordinario que el otro. Cada uno de esos textos es manuscrito, original y único. De un lado se podía leer; a modo de título, una frase con la firma del autor, una dirección de mail y fecha de creación, y al dorso; el texto en sí. Y para quienes no se agotaron, todavía se puede encontrar “Creaciones”: mi primer libro con pequeñas anotaciones. Rescatable por sobre todo la tapa del mismo.&lt;br /&gt;A ti, fanático lector, escribo estas líneas: guarda como oro esas copias porque quizá las encuentres útiles en un futuro no muy lejano, aunque más no sea para coleccionar algo de un mínimo valor. Tengo el corazón fuerte y se que puedo olvidarme de mi pasado sin sufrir más que un Irreversible trauma. Si tú posees alguna de todas estas copias, se bueno; no me lo menciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A diferencia de Borges (una de las miles que nos caracterizan), a quien le desagradaban los prólogos, en este sector del libro que siempre consideré de íntima relación con el lector debo confesar que me invade la torpeza y me tropieza la gula. Me hubiera gustado evitar el prólogo y/o (odio... “y/o”) cualquier epílogo. Sin embargo me gustaría tenerlo/la a mi lado para discutir largamente sobre temas sin importancia o de extrema dureza ontológica. Lamento evidenciar con tanta claridad mi necesidad de lo que sea que esto signifique pero estoy seguro que quien lea estas líneas sabrá focalizar esa mueca que vale todo el libro. No se sorprenda si ve desprenderse una lágrima de mi mejilla pues tarde o temprano entenderá el por qué de semejante emotividad.&lt;br /&gt;Sin más que a la espera de lo que depare la torta sorpresa de cumpleaños...&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/857222292465851499-4062920207905534582?l=proyectocybercuentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/feeds/4062920207905534582/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=857222292465851499&amp;postID=4062920207905534582' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/4062920207905534582'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/4062920207905534582'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/2008/01/prlogo.html' title='Prólogo'/><author><name>Funes</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-v64u3j9DaEk/TW6TgsMkCGI/AAAAAAAAEPo/AX0aHrhoLJk/s220/Picture%2B0158.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-857222292465851499.post-1971295123683867280</id><published>2007-12-31T08:45:00.000-08:00</published><updated>2008-03-01T07:31:33.488-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Año 2001'/><title type='text'>¿Que son los Cyber Cuentos?</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Los Cyber Cuentos son la forma más efectiva que encontré para publicar mis cuentos. Nacieron allá por el año 2001, cuando la posibilidad de publicar un libro se volvía cada vez más utópica y tenía producción suficiente como para tres libros de cuentos. Los Cyber Cuentos llevan 7 interrumpidísimos años. Lo que hago es enviar mis cuentos, en un archivo adjunto, a tu casilla de email y de esa forma publico mi literatura. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Lo Importante&lt;/strong&gt;:&lt;br /&gt;*No se cobra nada.&lt;br /&gt;*No se paga nada.&lt;br /&gt;*Sí se aceptan donaciones. (Dinero, ropa, comida).&lt;br /&gt;*Se aceptan ideas y/o sugerencias. (Diseño, merchandising, etc.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Los mails&lt;/strong&gt;:&lt;br /&gt;La forma en que averiguo las direcciones de email es tan simple y variada que prefiero abrir la puerta de tu imaginación para que pienses que navegando, los mails aparecen y desaparecen con una rapidez que no me alcanzan las manos para tantos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Papel&lt;/strong&gt;:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En el &lt;strong&gt;2006&lt;/strong&gt; salió publicado un libro con todos los textos enviados por correo electrónico. La Editorial que la publicó fue la que yo mismo creé. Son cuentos tan pero tan malos que ninguna editorial quiso saber nada con editarme; mucho menos firmar un contrato. Así fue que nació &lt;a href="http://editorialfunesiana.blogspot.com/"&gt;Editorial Funesiana&lt;/a&gt;. Es la editorial más pequeña de latinoamerica y sus libros son una joya de encuadernación a mano; se hacen uno por uno.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Papel&lt;/strong&gt; tuvo una tirada de 100 ejemplares de los cuales quedaron 5 a la espera de compradores.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Editorial Funesiana&lt;/strong&gt;:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A raíz del éxito de ventas de &lt;strong&gt;Papel&lt;/strong&gt; (un libro de cuentos - género bastardeado - ya enviado por correo a sus lectores, de un autor desconocido que no superaba los 30 años y de venta exclusiva por internet) la editorial comenzó a publicar, a partir de 2007, otros títulos de jóvenes autores que tuvieran una obra riesgosa que otras editoriales no pudieran/quisieran publicar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Este blog&lt;/strong&gt;:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Acá se podrán encontrar los textos enviados por correo electrónico, los publicados en el libro Papel, y algunos más que no han sido antes publicados. Quedará colgado de internet para que aquellos que lo deseen se impriman el texto sin tener que comprar el libro. Eso, por ahora.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/857222292465851499-1971295123683867280?l=proyectocybercuentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/feeds/1971295123683867280/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=857222292465851499&amp;postID=1971295123683867280' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/1971295123683867280'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/857222292465851499/posts/default/1971295123683867280'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://proyectocybercuentos.blogspot.com/2008/02/que-son-los-cyber-cuentos.html' title='¿Que son los Cyber Cuentos?'/><author><name>Funes</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://3.bp.blogspot.com/-v64u3j9DaEk/TW6TgsMkCGI/AAAAAAAAEPo/AX0aHrhoLJk/s220/Picture%2B0158.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
